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TENDENCIAS CIENTÍFICAS: ¿Sigue encontrando comida basura en vez de aperitivos saludables? Un estudio afirma que se debe a la genética

Una investigación sugiere que a los humanos se les da mejor recordar la ubicación de alimentos con un alto contenido calórico que de sus alternativas saludables.

Investigación fundamental

¿Están programados nuestros cerebros para buscar una hamburguesa en lugar de una manzana? Nuestros antepasados cazadores-recolectores tienen la culpa, según una nueva investigación publicada en la revista «Scientific Reports». Instintos como este ayudaron a los grupos nómadas de la prehistoria a evitar morir de hambre gracias a buscar alimentos con un alto contenido calórico. Esto es lo que hace que se nos dé mejor recordar dónde está la comida basura. Lo que era una bendición para los humanos antiguamente, puede ser una maldición para las personas a día de hoy.

¡La culpa es del cerebro!

«Las mentes humanas parecen estar diseñadas para localizar con eficiencia alimentos ricos en energía y con un alto contenido calórico en nuestro entorno», dijo a «Inverse» la autora principal Rachelle de Vries, una doctoranda de la Wageningen University & Research (los Países Bajos). «Este sesgo de recuerdo puede influir aún en cómo nos abrimos camino hacia las localizaciones de los alimentos a día de hoy». «Nuestros hallazgos se basan en la idea de que localizar recursos ricos en calorías en un entorno alimentario fluctuante era un problema importante y recurrente para nuestros antepasados cazadores-recolectores», explicó de Vries. «En consecuencia, es probable que aquellos con una memoria mejor para cuándo y dónde habría disponibilidad de alimentos con un alto contenido calórico tuvieran una ventaja adaptativa o de supervivencia». «El sesgo del alto contenido calórico en la memoria espacial podría influir de forma negativa en cómo nos alimentamos en el contexto del entorno alimentario “obesogénico” moderno, en el que los alimentos con alto contenido calórico ya son fácilmente disponibles y accesibles», añade de Vries.

¿Somos lo que comemos?

Investigadores de los Países Bajos demostraron que las personas son más capaces de recordar la ubicación de alimentos con alto contenido calórico independientemente de sus elecciones de alimentos o su familiaridad. Para medir la memoria de localización de alimentos, pidieron a 512 personas que siguieran un recorrido fijo en una habitación que contenía o bien ocho muestras de alimentos para comer, o bien ocho olores de alimentos en algodón para oler. Las muestras consistían en productos con alto y bajo contenido calórico, como manzanas, chocolate, tomates y patatas fritas. Los participantes respondieron a preguntas sobre los alimentos a medida que los probaban y olían, lo que incluye cuánto les gustaban o cuán familiares les resultaban. Entonces, se pedía a los voluntarios que indicaran la ubicación correcta de cada muestra de alimento o de olor de alimento en un mapa de la habitación. Los hallazgos mostraron que aquellos a quienes se ofrecieron muestras de alimentos eran un 27 % más precisos. Aquellos a quienes se ofrecieron muestras de olores de alimentos indicaban con un 28 % más de precisión la ubicación correcta de los alimentos con alto contenido calórico que los alimentos con bajo contenido calórico. La memoria espacial —un proceso que nos permite recordar dónde están los objetos en relación con los demás objetos— no se vio influida por si los alimentos eran dulces o salados, o por cuánto gustaba cada muestra a los participantes. En general, el mapeo de alimentos realizado por los participantes fue un 243 % más preciso cuando se les ofrecieron alimentos en comparación con cuando se les ofrecieron las muestras en algodón. «Estos resultados son interesantes, porque nos brindan más información sobre nuestra arquitectura cognitiva, o sobre cómo fueron programadas las mentes humanas para responder a objetos que tenían relevancia adaptativa en nuestra historia evolutiva», concluyó de Vries. «Actualmente estamos trabajando en un análisis más detallado de cómo puede influir exactamente el sesgo de alto contenido calórico en la memoria espacial humana de forma directa o indirecta en los alimentos que elegimos comer con regularidad o en los lugares con alimentos que visitamos con regularidad».

Palabras clave

alimentos, caloría, alimentos con alto contenido calórico, memoria, comida basura