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Dejar atrás los estereotipos para comprender la masculinidad en África

Un proyecto en el que se examinan las normas y prácticas de la masculinidad en tres países africanos ha subrayado el papel del Estado, la necesidad de distanciarse de las teorías de género centradas en Occidente y, en consecuencia, la importancia clave del contexto local.

Sociedad

Los hombres de África suelen representarse en estereotipos. «Algunos estereotipos son similares a los que afectan a los hombres occidentales», explica la investigadora principal del proyecto Becoming Men (Performing responsible masculinities in contemporary urban Africa) Eileen Moyer, profesora asociada de Antropología en la Universidad de Ámsterdam. «Se les describe como menos emocionales, menos comprometidos con la atención familiar y más dedicados al papel de proveedor». Moyer argumenta que esos estereotipos a menudo se amplifican al describir a los hombres africanos. «Se da por hecho que en Occidente hemos solucionado la desigualdad», añade. «Así pues, los expertos occidentales tratan de educar a los africanos en materia de igualdad de género, sin esforzarse mucho por comprender las normas y prácticas existentes. Se presume que las normas de género y las prácticas sexuales africanas son estáticas, conservadoras y “retrógradas”».

Contextos e investigadores locales

El proyecto Becoming Men del Consejo Europeo de Investigación (CEI), que se puso en marcha en septiembre de 2015 y duró cinco años, se basó en parte en la frustración de Moyer ante esta situación. La investigación trató de proporcionar una nueva perspectiva sobre el aspecto que tiene la igualdad, cómo debe lograrse y cómo hay que medirla. En sus tareas se examinaron diversas facetas de la masculinidad en ciudades de Kenia, Sudáfrica y Tanzania, en colaboración con investigadores, activistas y responsables políticos africanos. «Empezamos por analizar de dónde procedían estas asunciones sobre el género y la masculinidad», afirma Moyer. «Descubrimos que las suposiciones sobre la violencia de género, por ejemplo, a menudo se basaban en una investigación insuficiente: unas pocas entrevistas, que enviaban a la prensa las organizaciones de desarrollo que conocían bien cómo funcionaban los medios de comunicación». En el proyecto Becoming Men, se intentó dejar atrás estos datos preconcebidos. Se averiguó que la aceptación de los hombres homosexuales en los espacios públicos, por ejemplo, variaba sensiblemente entre los tres países. En Tanzania, un país históricamente tolerante, en los últimos años se ha llevado a cabo una persecución contra los hombres homosexuales. Este cambio ha ejercido de pronto presión sobre ellos para que oculten su sexualidad. La investigación determinó que, si bien la idea de la sexualidad masculina homosexual suele crearse conjuntamente en espacios internacionales, las experiencias vividas difieren enormemente sobre el terreno. «Lo que se puso realmente de manifiesto fue la importancia de lo que sucede a nivel nacional», señala Moyer. «Es algo que suele obviarse en el ámbito académico». En otra iniciativa de Becoming Men se investigó el sorprendente volumen de la demanda de circuncisión médica masculina en Kenya, donde se recomienda ampliamente como prevención del VIH. «Al mirar con un poco más de profundidad, nos encontramos con algo interesante», afirma. «En Nairobi, los niños de la calle, que normalmente quedan fuera del alcance de los programas de circuncisión, acudían al hospital nacional de referencia para reclamar su derecho como kenianos a ser circuncidados. No tenía mucho que ver con la prevención del VIH, sino que, en su cultura de pandillas, la circuncisión se consideraba un paso importante para convertirse en hombre». Inicialmente, la presencia de niños callejeros rebeldes y problemáticos preocupaba a los trabajadores sanitarios. Sin embargo, a Moyer le impresionó ver la forma en que se adaptaban los protocolos al hacerles visitas de seguimiento en la calle y proporcionarles ropa interior limpia para prevenir infecciones.

Un importante legado de investigación

Una lección clave del proyecto Becoming Men —explica Moyer— es que no hay un modelo único para entender el género y la masculinidad. El personal académico no debe ceder a la tentación de aplicar sus propios valores en contextos de investigación. Una lección realmente llamativa fue que el Estado puede desempeñar un papel fundamental a la hora de moldear el género y la sexualidad, como demuestra el retroceso de los derechos de las personas LGBT en Tanzania. «Los países pueden ser reticentes al cambio si sienten que otros les mandan lo que tienen que hacer», añade. Becoming Men deja otro gran legado. En el proyecto se trabajó en asociación con investigadores de los países analizados, varios de los cuales se han doctorado y ahora enseñan y dirigen sus propios proyectos de investigación e intervención. «Están formando a una nueva generación de personal académico africano para que piense de forma crítica con respecto al género y esté mejor posicionado para cuestionar las presunciones de los donantes», concluye. «En mi opinión, tal vez este sea el resultado más importante».

Palabras clave

Becoming Men, africano, masculinidad, sexualidad, sexual, género, VIH, Tanzania, Sudáfrica, Kenia

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