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Citizen Led Air pollution Reduction in Cities

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El futuro del aire limpio en las ciudades europeas

La contaminación atmosférica causa cada año millones de muertes anticipadas en el mundo. En un proyecto financiado con fondos europeos se han estudiado las conductas ciudadanas que afectan a la calidad del aire urbano y se ha desarrollado un conjunto de herramientas innovadoras que habrán de permitir una vida futura sostenible en las ciudades.

Cambio climático y medio ambiente

Con el objetivo de provocar un cambio sustancial en la comprensión pública acerca de los factores responsables de la mala calidad del aire, en el proyecto ClairCity, financiado con fondos europeos, se invitó a los ciudadanos a que dieran su opinión sobre la contaminación atmosférica y las emisiones de carbono. Posteriormente, mediante un enfoque geográfico de alta resolución, el equipo elaboró modelos de las emisiones según los tipos de actividades que lleva a cabo la gente y, a través de un análisis cuantitativo, examinó su contribución a la contaminación atmosférica. Por último, se crearon planes de acción política que se remitieron a los responsables de la toma de decisiones de la ciudad correspondiente. Para el análisis de casos prácticos, se seleccionaron seis ciudades afectadas por diferentes problemas de calidad del aire. En algunas de ellas, como Bristol y Ámsterdam, los contaminantes de NO2 eran claramente el problema principal, mientras que en otras, como Sosnowiec, preocupaban las partículas en suspensión (PM10). Además, los ciudadanos mostraron diferentes conductas que propiciaban la contaminación: en Bristol y Ámsterdam, el transporte por carretera era el problema principal, mientras que, en el caso de Sosnowiec, se trataba de la calefacción doméstica. El perfil de cada ciudad también condicionó el sistema destinado a la participación pública. En Bristol, por ejemplo, se optó por actividades dirigidas a los niños y las minorías étnicas, ya que ambos grupos corren un mayor riesgo de contraer enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica. Para ello, se acudió físicamente a los barrios en los que dichos grupos contaban con mayor representación y se habló con las personas, en lugar de limitar la actividad a cuestionarios en línea. Las actividades escolares y de videograbación, el proceso Delphi y el videojuego Skylines desarrollados por el proyecto proporcionaron diferentes formatos para movilizar a la ciudadanía. «Un hallazgo clave de nuestros informes de evaluación fue que se requieren diferentes actividades para involucrar a distintos tipos de personas. Además, cuanto más disfrute la gente de la actividad participativa, más probable es que indique que ha aumentado su comprensión sobre estos temas y afirme que modificará su conducta», explica la principal responsable de comunicación del proyecto, Laura Fogg-Rogers.

Salud y ciudad

Casualmente, la coincidencia de la última fase del proyecto con la pandemia contribuyó a concienciar al público acerca de las cuestiones que se pretendía abordar con ClairCity. «Muchas personas de toda Europa han visto que la contaminación atmosférica y las emisiones de carbono han disminuido durante los confinamientos y que, cuando se ralentiza la vida diaria, nuestro estilo de vida y el medio ambiente son más placenteros. Estas observaciones dan pie a muchas conversaciones sobre la forma en que nuestras actividades provocan contaminación atmosférica y emisiones de carbono, y lo que podemos hacer al respecto», señala Fogg-Rogers. Curiosamente, mientras que el cambio climático se ve como algo distante y ajeno a la vida diaria en la ciudad, la contaminación atmosférica y sus repercusiones sobre nuestra salud resultan más cercanos. Como sugiere Fogg-Rogers: «Se demuestra de verdad que vincular la contaminación atmosférica con el cambio climático ofrece una manera de abordar las consecuencias para la salud tanto a corto como a largo plazo».

Despeja también tu ciudad

ClairCity dio como resultado un total de treinta y ocho productos disponibles para el público, el último de los cuales son los Informes del paquete de políticas ClairCity definitivo, que incluye resultados, recomendaciones y un plan de acción conciso para cada ciudad. «En el proyecto se demostró que el método de modelizar la implicación y la repercusión funciona mejor en ciudades pequeñas y medianas, al parecer, porque las más grandes disponen ya de modelos robustos y tienen infinidad de actividades en curso, por lo que involucrar a los ciudadanos resulta más difícil que en las comunidades más pequeñas», concluye Irati Artola, coordinadora del proyecto. «Seguiremos presentando nuestros resultados mediante sesiones informativas sobre políticas y seminarios web internacionales para asegurarnos de que otras ciudades de tamaño medio puedan adoptar nuestros métodos y conjuntos de herramientas. También participaremos en tareas de elaboración de políticas como la COP26 del Reino Unido, en 2021», añade Fogg-Rogers.

Palabras clave

ClairCity, ciudades, contaminación atmosférica, actividades, ciudadanos, conducta, emisión de carbono, política, aire urbano, herramientas

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