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Aviation Noise Impact Management through Novel Approaches

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Investigadores de la Unión Europea: «Esperar reducir las molestias sonoras con unos aviones más silenciosos no lleva a ninguna parte»

El futuro de la aviación ha pasado a ser sumamente impredecible desde la COVID-19, pero, en caso de que el sector retome simplemente su actividad en el punto que la dejó antes de la pandemia, las molestias sonoras seguramente seguirán siendo motivo de preocupación. El proyecto ANIMA abordó este problema desde un nuevo ángulo al considerar aspectos que van más allá de las mejoras en ingeniería.

Transporte y movilidad icon Transporte y movilidad

ANIMA (Aviation Noise Impact Management through Novel Approaches) aporta una perspectiva consolidada, coherente y totalmente nueva del problema de las molestias sonoras de los aviones. Los hallazgos se refieren a distintos factores que pueden reducir las molestias relacionadas con el ruido y también la importancia de seguir este ejemplo. Ya sabemos que el ruido en las inmediaciones de los aeropuertos causa problemas de salud que van desde cansancio y problemas de salud mental hasta hipertensión e ictus. Sin embargo, esta es la primera vez que tales conclusiones proceden de un grupo de investigadores formado por ingenieros, geógrafos urbanos, psicólogos, sociólogos y expertos en normativas. Juntos, los socios de ANIMA se propusieron evaluar posibles escenarios para el futuro de la aviación en función de las molestias sonoras y su repercusión sobre la salud. Mantuvieron un debate con aeropuertos y comunidades afectadas de las ciudades de Londres (Heathrow), Ámsterdam (Schiphol), Marsella, Liubliana, Fráncfort, Budapest, Iasi y Kiev. «Determinamos que cualquier intervención destinada a reducir las molestias debe primero enfocarse a través de orientaciones e intercambios estructurados con las distintas comunidades. No se imaginan la cantidad de intervenciones con buena voluntad que fracasaron tan solo porque las ideas preconcebidas de sus promotores no se correspondían con las expectativas reales de las comunidades. O incluso porque los intercambios estructurados no se basaban en información imparcial, transparente y comprensible proporcionada a las comunidades», explica Laurent Leylekian, responsable de Asuntos Europeos en ONERA y coordinador de ANIMA. Del mismo modo, explica: «Las medidas relativas al llamado “enfoque equilibrado” de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) deben aplicarse cuanto antes y no solo cuando se alcanza el umbral de los 50 000 movimientos. Lo que deben recordar los responsables políticos es que las emisiones sonoras de la aviación son cada vez menos una cuestión técnica y más un problema social, normativo y político».

Herramientas para aeropuertos pequeños

A parte de su conjunto de conclusiones y recomendaciones, ANIMA ofrece herramientas útiles. La primera es el «Paquete de Herramientas de Gestión del Ruido»: una aplicación para aeropuertos o autoridades locales útil en el cálculo de mapas de emisiones sonoras y un índice de despertares. Con esta información, pueden evaluar el impacto de distintas composiciones de flotas y vuelos. La herramienta permite incorporar nuevos tipos de aviones, de motores, cambios demográficos o planes de aislamiento acústico a fin de evaluar el impacto de estos elementos. El equipo acto seguido una aplicación móvil que puede ayudar a los aeropuertos y las autoridades a captar dinámicamente expresiones de descontento entre los viajeros. Tales herramientas pueden resultar especialmente útiles para los aeropuertos pequeños. «Algunos aeropuertos pequeños como los de Europa central y oriental pueden estar muy interesados en reducir las molestias sonoras, pero ¿qué deberían hacer? ¿Por dónde empiezan y cómo abordan la gran cantidad de textos normativos? Confiamos en que los resultados de ANIMA, que pronto estarán disponibles en nuestro sitio web, les ayudarán a dar los primeros pasos. Por ejemplo, recibimos una respuesta muy positiva de algunas localidades en las que el diálogo entre el aeropuerto y las comunidades vecinas solía verse interrumpido. De hecho, ANIMA ayudó a retomar este diálogo», señala Leylekian. Si bien ANIMA supone efectivamente un gran progreso, Leylekian admite que no significa que lo sepamos todo sobre las molestias relacionadas con el ruido de los aviones o que la investigación deba pararse. Si acaso, ve oportunidades en el próximo Pacto Verde de la Unión Europea. «La idea sería ayudar a los aeropuertos a aplicar recetas y a utilizar herramientas desarrolladas en ANIMA en un contexto ambiental más amplio: los problemas sonoros locales y las cuestiones relacionadas con la descarbonización mundial pueden venir de la mano. Debemos abandonar la idea de que ganar por un lado significa necesariamente perder en el otro». Incluso imagina una forma de «Aerasmus» para el futuro: un tipo de Erasmus de aeropuertos en el que expertos de aeropuertos más avanzados pudieran aportar su experiencia medioambiental y sus conocimientos técnicos a los interesados en iniciar este viaje.

Palabras clave

ANIMA, molestias sonoras, avión, aeropuerto, ciudadanos, salud

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