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Riqueza heredada: desvelar los genes que nos preparan para la vida

Un conjunto de estudios de asociación de genoma completo a gran escala han permitido desvelar el papel crítico que desempeña la genética en la salud, la riqueza y la felicidad.

Sociedad
Salud

Una investigación ha demostrado que muchos resultados sociales y económicos tienen un componente hereditario moderado, lo que indica que están relacionados con un conjunto de genes determinado. El objetivo del proyecto EdGe, financiado con fondos europeos, era mejorar la comprensión de este fenómeno mediante estudios de asociación de genoma completo a gran escala. Durante los últimos cinco años, la mayor parte de la investigación de Philipp Koellinger, coordinador del proyecto, se ha centrado en los efectos de los genes en el nivel educativo, es decir, el número de años que una persona pasa en la escuela o en la universidad. Koellinger causó un gran revuelo cuando, en 2013, publicó un estudio de asociación de genoma completo en «Science» que revelaba que los polimorfismos de nucleótido simple (SNP, por sus siglas en inglés) en 3 genes estaban correlacionados con el nivel educativo. «El efecto era extremadamente pequeño y solo se detectaba si la muestra incluía a más de cien mil personas», explica Koellinger. Y aduce que esta fue la razón por la que estudios previos con grupos muchos más pequeños no habían logrado detectar un vínculo concluyente.

Heredabilidad faltante

El artículo científico publicado en «Science» también posibilitó el proyecto EdGe, en el que Koellinger y su equipo en la Universidad Libre de Ámsterdam se propusieron identificar más genes relacionados con el nivel educativo. «Sabemos que el nivel socioeconómico tiene una heredabilidad del 40-50 %, y los investigadores solo habían podido identificar una pequeña parte de este componente hereditario —agrega Koellinger—. Mi proyecto trató de dilucidar esa heredabilidad faltante». Koellinger abordó este reto aumentando drásticamente el tamaño de muestra de sus estudios de asociación de genoma completo. En un artículo científico publicado en «Nature» en 2016, se estudió la genética de 300 000 personas para descubrir 74 SNP que influyen en el nivel educativo. Koellinger comenta: «Con los resultados se puede crear un índice genético, que pondera los genes en una muestra de validación con su tamaño del efecto estimado. Con dicho índice, pudimos explicar aproximadamente el 2 % del nivel educativo en el estudio de 2013, y del 5 al 7 % en el estudio de 2016. Por lo tanto, se logró un aumento notable». El próximo paso de Koellinger consistió en extraer información genética de más de un millón de personas, el estudio de asociación de genoma completo más grande jamás realizado hasta ese momento. «Pasamos de 74 a más de 1 000 SNP vinculados con el nivel educativo y nuestro índice genético explica ahora del 10 al 14 % de lo que afecta a los años de escolarización, que es una parte bastante grande, a la par con los ingresos de los padres», comenta Koellinger. Koellinger y su equipo lograron ampliar su búsqueda a este nivel mediante el empleo de datos ya disponibles que se habían recopilado para otros estudios genéticos previos, en los que se había preguntado por el nivel educativo de los participantes como una pregunta rutinaria antes de secuenciar sus genes.

Enfoque profesional

El trabajo contó con el respaldo del Consejo Europeo de Investigación. «Esto me permitió centrar mi carrera en la genética; no se puede estar a la vanguardia de este campo en rápida evolución si no se trabaja en él a tiempo completo», recalca Koellinger. El investigador agrega que este respaldo también le permitió contratar a «una serie de estudiantes de doctorado y posdoctorados extremadamente brillantes y trabajadores que desempeñaron un papel esencial en los trabajos que derivaron de esta investigación». Los genes identificados en el marco del proyecto EdGe no son exclusivos del nivel educativo y están vinculados a cientos de otros resultados, como el tamaño del cráneo de los bebés, la inteligencia infantil, los ingresos, la situación laboral, la salud mental, la salud cardiovascular y la demencia e, incluso, predicen hasta cierto punto la longevidad. Estos resultados, explica Koellinger, suscitan un debate aún mayor sobre las posibles repercusiones políticas: «Es pura suerte quiénes son nuestros padres y qué genes nos transmiten, pero esa suerte tiene enormes implicaciones en lo bien que nos va en la vida. Creo que los resultados que tenemos representan un argumento muy convincente a favor de diseñar la sociedad de una manera que compense las desventajas que tienen las personas y que no son su culpa».

Palabras clave

EdGe, nivel educativo, genética, genoma completo, asociación, polimorfismos de nucleótido simple

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