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Smartphone analyzers for on-site testing of food quality and safety

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Análisis con teléfonos móviles que revolucionarán las pruebas alimentarias «in situ»

Los métodos actuales para ejecutar pruebas de calidad y seguridad alimentarias son con frecuencia caros y poco eficaces. Un proyecto financiado con fondos europeos mostró cómo las tecnologías de teléfonos inteligentes podrían transformar el sector y permitir a los ciudadanos adoptar un papel fundamental en el proceso.

Economía digital

El proceso de ejecución de pruebas alimentarias puede ser lento y tedioso. Normalmente es necesario programar visitas de inspección a granjas, restaurantes y tiendas a fin de recoger muestras, cumplimentar muchos formularios y enviar toda esta información a un laboratorio central para su evaluación. «Un porcentaje muy pequeño de las muestras no superan las pruebas —explica Michel Nielen, profesor de Química Analítica en la Universidad de Wageningen (los Países Bajos) y coordinador del proyecto FoodSmartphone—. Obviamente, esto es muy positivo para los consumidores, pero en realidad el proceso no es ni rentable y eficiente. El registro y transporte de todas las muestras también es lento y reduce la eficacia con la que se despliega la reacción ante contaminaciones».

Muestreo alimentario eficiente

El proyecto FoodSmartphone contó con el apoyo de las Acciones Marie Skłodowska-Curie. Sus integrantes trabajaron en la eliminación de ineficiencias mediante el aprovechamiento de la potencia de computación de los teléfonos inteligentes y el traslado del laboratorio al sitio de muestreo. Estos logros se alcanzaron gracias a la combinación de sensores bioanalíticos y técnicas de diagnóstico basadas en la capacidad de computación y de obtención de imágenes de los teléfonos inteligentes. En conjunto, ofrecen a analistas e inspectores de alimentos herramientas eficaces y eficientes para determinar sus resultados y registrarlos de inmediato. También se desarrollaron instrumentos nuevos, como las herramientas de biorreconocimiento mediante electrodos que pueden conectarse a un teléfono inteligente. Además, se incidió en reducir los tiempos de detección, lo que permitió registrar resultados rápidos y en tiempo real. «Expertos en la materia pueden emplear todas estas herramientas fuera del laboratorio», explica Nielen. Las pruebas pueden transmitirse de forma segura mediante tecnología de cadena de bloques a los responsables políticos y las partes interesadas. El registro de la ubicación y la hora de cada muestra obtenida ofrece a los profesionales la posibilidad de detectar patrones geográficos en los brotes de contaminación alimentaria. Sin embargo, los objetivos de FoodSmartphone no se limitan a lo anterior. Nielen imagina un futuro en el que los ciudadanos también puedan realizar pruebas alimentarias en el hogar y afirma que el mayor reto radicará en simplificar los procedimientos de muestreo para que los legos puedan utilizarlos. Con este fin, el proyecto desarrolló un prototipo de dispositivo de análisis para detectar alergenos de frutos secos en galletas. Un dispositivo portátil muele la galleta y baña las migas en un medio reactivo; luego se analiza la mezcla mediante tiras reactivas impresas en 3D por una caja conectada al teléfono inteligente. «El proceso es tan sencillo que un quinceañero sin relación con el proceso pudo ejecutarlo —dice Nielen—. Le dimos una página con las instrucciones ilustradas en forma de imágenes y pudo completar la prueba».

Un futuro basado en teléfonos inteligentes

Nielen está convencido de que los análisis alimentarios basados en el teléfono móvil son el futuro. Las innovaciones generadas por los responsables del proyecto están aún lejos de poder ser comercializadas, pero Nielen y su equipo lograron demostrar que la tecnología es válida y que cualquier persona puede ejecutar las pruebas. A continuación se proponen ampliar las pruebas sobre el terreno con inspectores alimentarios y gente corriente más variada para obtener más datos y recabar opiniones adicionales. Nielen confiesa que, recientemente, contactó con el consorcio del proyecto una gran empresa de alimentación interesada en saber si es posible desarrollar kits de comprobación de alergenos para su empleo por parte del sector y de los usuarios finales. «Los responsables políticos también empiezan a debatir sobre la necesidad de ejecutar más pruebas sobre el terreno y aprovechar la tecnología —concluye Nielen—. Hemos observado que se adoptan con rapidez los términos del proyecto FoodSmartphone y que nuestra filosofía permea cada vez más el discurso de los responsables políticos».

Palabras clave

FoodSmartphone, alimentación, contaminación, analítico, teléfono inteligente, consumidores, laboratorios, cadena de bloques

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