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FLow of Ancient Metals across Eurasia (FLAME): New frameworks for interpreting human interaction in Later Prehistory

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Una base de datos enorme sobre la Edad del Bronce proporciona nueva información sobre la interacción en Eurasia

Nuevos métodos para analizar y cartografiar artefactos de la Edad del Bronce ayudan a conocer las interacciones humanas pasadas a lo largo de una vasta franja de Asia y Europa.

Sociedad

En Eurasia, el uso del cobre y sus aleaciones se generalizó entre los siglos XIII y X a. e. c. Una nueva base de datos integral está ayudando a los científicos a comprender la química de la Edad del Bronce y la difusión de la tecnología. Esta base de datos, junto con herramientas innovadoras de cartografía y visualización, ofrece una línea temporal de la interacción humana. Como dice el coordinador del proyecto FLAME, Mark Pollard, catedrático de Ciencias Arqueológicas en el Laboratorio de Investigación de Arqueología e Historia del Arte de la Universidad de Oxford, los objetos aparecen y desaparecen, pero los metales de los que están hechos pueden durar mucho más, ya que se funden y se reutilizan. «Tenemos un nuevo método que considera el ciclo de vida del “flujo“ subyacente del material en lugar de las biografías de los objetos individuales», explica Pollard. En el proyecto FLAME, que cuenta con el apoyo del Consejo Europeo de Investigación, se relacionan aspectos sociales, científicos, cronológicos y geográficos de la metalurgia temprana. «Empleamos los patrones de las composiciones químicas e isotópicas del plomo de los objetos metálicos para comprender estas interacciones y cómo se extendió esta innovación tecnológica de la época», comenta el coordinador. «En la Edad del Bronce, Eurasia era una entidad única con una serie de civilizaciones y sociedades conectadas entre sí, como una cadena», agrega Pollard, que señala el predominio de las comunidades nómadas en aquella época, sobre todo en grandes partes de Asia Central y Siberia.

Reinterpretación de los datos de isótopos de plomo

Los datos de isótopos de plomo se han empleado de forma tradicional para determinar la edad de los yacimientos de minerales. Sin embargo, el equipo del proyecto ideó nuevas herramientas para interpretar datos químicos e isotópicos de metales para crear una línea temporal de la interacción humana durante la vida de un objeto metálico, desde la extracción del mineral hasta su lugar de descanso final en los yacimientos arqueológicos. La escala y el alcance del proyecto, sin parangón a nivel mundial en lo que respecta al estudio de la metalurgia de la Edad del Bronce, favorecieron una reinterpretación revolucionaria de los datos de isótopos de plomo. En concreto, que los pequeños cambios químicos no tienen por qué significar una fuente de mineral diferente, sino que podrían ser consecuencia de la interacción humana con los metales, incluidos su procesamiento, mezcla o reciclaje. Durante la mayor parte de la Edad del Bronce, el cobre se endurecía con arsénico o estaño. «Buscamos oligoelementos (arsénico, antimonio, níquel y plata) en el metal, que se comportan de manera diferente en los modelos de reciclaje y circulación. Desarrollamos una metodología fiable para elaborar mapas de Eurasia que mostraran la distribución de varias combinaciones de estos oligoelementos en metales, que están relacionados con una fuente, pero también con patrones de comercio e intercambio», explica Pollard.

Recopilación de datos «heredados» y nuevos para obtener una imagen más precisa

El objetivo inicial del proyecto era construir una base de datos de sistema de información geográfica (SIG) que combinara estudios publicados en los últimos setenta años con investigaciones científicas más recientes. «Con un mapa, se puede empezar a observar pautas de distribución y pautas de ubicación. Esto ayuda a los investigadores a plantear las preguntas pertinentes, ya sea a escala intercontinental, regional, de yacimientos específicos o de tumbas concretas», señala Pollard. Un SIG también permite llevar a cabo un análisis geoespacial para evaluar la importancia de los ríos o de los pasos de montaña en el movimiento del metal, comenta el coordinador. Sin embargo, combinar datos más antiguos y «heredados» con análisis científicos más nuevos con instrumentos sofisticados constituyó todo un reto. Para tener en cuenta este hecho, se diseñaron nuevos métodos fiables para caracterizar los metales. «Gran parte del trabajo “heredado” se llevó a cabo en los años sesenta del siglo pasado con técnicas que ya están en desuso. Se dispone de aproximadamente cien mil análisis químicos de esta zona y período que no podemos replicar», agrega Pollard. La base de datos será de libre acceso e incluirá unos ciento veinte mil objetos analizados químicamente.

Palabras clave

FLAME, arqueología, Edad del Bronce, metales, metalurgia, isótopos, datos isotópicos, bronce, estaño, arsénico, níquel, plata, antimonio, cobre, SIG, geográfico, Eurasia

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