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Sharing Cities

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Hacer realidad las ciudades inteligentes centradas en las personas: el poder del intercambio de datos

Es posible desarrollar tecnologías cuidadosamente diseñadas, integradas y de código abierto para mejorar el bienestar de los ciudadanos, así como la sostenibilidad de las ciudades.

Economía digital
Cambio climático y medio ambiente
Energía

Hoy en día, aproximadamente el 75 % de los europeos vive en zonas urbanas, una tasa que se prevé que aumente en el futuro. La rápida urbanización conlleva varios problemas como, por ejemplo, la contaminación, los problemas de salud y la degradación medioambiental. Es fundamental encontrar soluciones a estos problemas para ayudar a Europa a lograr la transición hacia un futuro ecológico, inteligente y sostenible y cumplir el objetivo de neutralidad climática de la Unión Europea para 2050. A fin de ayudar a las ciudades a abordar algunos de los retos urbanos más acuciantes, el proyecto financiado con fondos europeos Sharing Cities permite a las ciudades explorar y aprovechar el potencial de las tecnologías inteligentes para mejorar los servicios de la ciudad, apoyar nuevos modelos de negocio innovadores y ofrecer una mejor calidad de vida para todas las personas. «Desde 2016, Londres, Lisboa, Milán, Burdeos, Burgas y Varsovia colaboraron en pos de desarrollar modelos de negocio viables para tecnologías inteligentes que puedan ampliarse y repetirse en otras ciudades europeas. De este modo, han apoyado el crecimiento de un nuevo mercado de infraestructuras ecológicas inteligentes», explica Jem McKenna-Percy, responsable de la asociación.

Soluciones inteligentes viables

«En las ciudades se probaron diez tecnologías relacionadas con necesidades comunes y que situaban a las personas en el centro de las soluciones tecnológicas», destaca McKenna-Percy. Londres, Lisboa y Milán, conocidas como las ciudades de referencia, han puesto en práctica tecnologías digitales urbanas reproducibles y modelos colaborativos. Una de estas innovaciones es la Urban Sharing Platform (USP), que al integrar datos de diferentes fuentes, como farolas inteligentes y servicios compartidos de movilidad eléctrica, permite recopilar y procesar datos brutos para generar «datos inteligentes». Estos datos pueden ofrecer a las ciudades información de gran valor para mejorar la toma de decisiones y prestar mejores servicios. Por ejemplo, el Digital Social Market (DSM) en Lisboa —una aplicación para teléfonos móviles— recopila datos sobre el consumo energético y proporciona a los usuarios información relevante para ellos. «El objetivo es modificar las percepciones, así como cambiar y fomentar conductas sostenibles», agrega McKenna-Percy. Otra solución tecnológica probada durante el proyecto fueron las farolas inteligentes, que no solo iluminan, sino que además incluyen aplicaciones como wifi, sensores de aparcamiento, cámaras de vídeo y sistemas de carga para vehículos eléctricos. En Milán, se han equipado algunas farolas con dispositivos ambientales para ayudar a supervisar flujos de información como, por ejemplo, el nivel de ruido, la calidad del aire y los niveles de tráfico. «La información recopilada permitirá mejorar la vida de los ciudadanos», destaca McKenna-Percy. También se probaron sistemas de gestión de energía sostenible (SEMS, por sus siglas en inglés). Un SEMS es un sistema modular que recopila información de varios sistemas y dispositivos energéticos locales y puede, por ejemplo, ayudar a proporcionar información sobre la demanda energética de un sistema de calefacción. En Londres, el SEMS realiza predicciones y balances energéticos para nuevos activos energéticos. Con los datos recopilados, el sistema puede optimizar el rendimiento en función de los resultados deseables, como los costes de explotación y la mejor calidad del aire. En los perfiles de las ciudades del sitio web del proyecto pueden consultarse otros resultados clave.

Ciudades sostenibles para todas las personas

«En las seis ciudades se han demostrado los beneficios que el uso de tecnologías inteligentes, el intercambio de datos y el trabajo conjunto pueden tener en la reducción de las emisiones de carbono, la prestación de servicios y el bienestar», destaca McKenna-Percy. El proceso de pasar de la fase piloto a la de ampliación se ha plasmado y publicado en una serie de seis manuales disponibles para que otras ciudades europeas los adopten. «Seguiremos avanzando para establecer relaciones con otras ciudades homólogas para que muchas más comunidades de toda Europa, y de otras regiones, puedan experimentar los beneficios que la tecnología inteligente aporta a la vida en las ciudades», concluye McKenna-Percy. Aunque el proyecto ha llegado a su fin, las ciudades participantes siguen ampliando algunas de las tecnologías probadas.

Palabras clave

Sharing Cities, bicicleta eléctrica, tecnologías inteligentes, bienestar, ciudades modelo, sostenibilidad, retos urbanos, infraestructura ciclista, reducción de las emisiones de carbono

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