Las herramientas basadas en la ciencia permiten optimizar de forma personalizada los fertilizantes de origen biológico
El fósforo y el nitrógeno abundan en los flujos de residuos orgánicos ricos en nutrientes y poco aprovechados, como el estiércol, los lodos de depuradora, los residuos biológicos y los subproductos de la industria alimentaria. La recuperación de nutrientes de los residuos para su uso en los BBF es una alternativa prometedora a los métodos convencionales. Sin embargo, la eficiencia y la seguridad de los BBF varían en función de la materia prima, las tecnologías de producción y las condiciones de cultivo. El equipo del proyecto LEX4BIO(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, se propuso aprovechar el potencial de los BBF. En el proyecto se proporcionó la base de conocimientos necesaria para maximizar la eficiencia agronómica de los BBF, garantizando al mismo tiempo la seguridad en los ámbitos alimentario, de la salud humana y medioambiental. Además, se formularon recomendaciones para plasmar estos conocimientos en marcos normativos destinados a una bioeconomía circular.
Evaluación de la eficiencia agronómica y la seguridad en toda Europa
El equipo del proyecto LEX4BIO evaluó ochenta y cuatro BBF, entre los que se incluyen productos disponibles en el mercado y prometedoras tecnologías de producción futuras que aprovechan recursos como las estruvitas, el biocarbón, el compost y las cenizas. Se seleccionaron BBF tanto a base de nitrógeno como de fósforo para realizar ensayos de campo de dos años de duración en el norte, el centro y el sur de Europa, con el fin de evaluar su valor fertilizante y su seguridad. «El valor fertilizante de la mayoría de los BBF, especialmente los producidos a base de fósforo, era comparable al de los fertilizantes minerales», afirma el coordinador del proyecto, Kari Ylivainio, del Instituto de Recursos Naturales de Finlandia(se abrirá en una nueva ventana) (Luke). Los BBF sólidos y ricos en carbono, como el compost y el biocarbón, también tuvieron efectos positivos en el contenido de carbono orgánico del suelo, lo que favorece el secuestro de carbono y aporta beneficios a largo plazo para la salud del suelo que los fertilizantes minerales no pueden igualar. Las concentraciones de sustancias nocivas —entre ellas, productos farmacéuticos, plaguicidas, metales pesados y contaminantes orgánicos persistentes— se situaban, en general, muy por debajo de los valores de referencia de los Estados miembros de la Unión Europea. La mayoría demostró un efecto medioambiental claramente beneficioso y una menor huella de CO2 que los fertilizantes minerales convencionales, lo que refuerza su papel en una bioeconomía circular basada en el reciclaje de residuos y la recuperación de nutrientes.
Perspectivas extraordinarias sobre los BBF y las tecnologías de producción
En el proyecto se concluyó que la fertilización con fósforo debería basarse en las necesidades específicas de cada cultivo —lo que requiere métodos de análisis del suelo más normalizados en toda Europa— para minimizar las pérdidas medioambientales. «Aunque los BBF a base de fósforo solían ser menos solubles que sus homólogos minerales, presentaban un efecto secundario beneficioso: reducían la lixiviación del fósforo y disminuían el riesgo de eutrofización en las aguas superficiales, lo que contribuía a cerrar el ciclo circular de los nutrientes», explica Ylivainio. Las tecnologías de producción se revelaron como una variable fundamental, ya que tienen un gran impacto tanto en el valor de la fertilización como en las pérdidas de nutrientes. «A medida que surgen nuevas tecnologías de producción, es necesario evaluar cuidadosamente sus posibles repercusiones desde una perspectiva medioambiental en diversas condiciones de cultivo, especialmente en el caso de los BBF ecológicos», señala Ylivainio. Los procesos de eliminación de carbono solo deben utilizarse cuando sea necesario para eliminar contaminantes y agentes patógenos. De este modo, se preservará el potencial de secuestro de carbono de los BBF orgánicos y se mantendrá la integridad del ciclo de los nutrientes desde los residuos hasta el campo.
El conjunto de herramientas y el marco normativo respaldan una bioeconomía circular
El resultado principal de LEX4BIO es un conjunto de herramientas integral y con base científica destinado a optimizar el rendimiento, la seguridad y el impacto medioambiental de las BBF a lo largo de todo su ciclo de vida, que abarca el uso de energías no renovables, las emisiones de gases de efecto invernadero y los indicadores de evaluación del ciclo de vida. Los métodos de cumplimiento para los BBF a base de nitrógeno y fósforo ayudan a los agricultores a optimizar la aplicación y minimizar las pérdidas, ya que las propiedades del suelo y los métodos de aplicación influyen de manera considerable en la eficiencia en el uso de los nutrientes y en los resultados medioambientales. Además de una optimización que tenga en cuenta las necesidades específicas de los cultivos y las tecnologías de producción, será necesario contar con un apoyo normativo específico para sustituir los fertilizantes minerales por los BBF a gran escala. El equipo de LEX4BIO ha formulado recomendaciones para reducir los costes de producción y mejorar la gestión de los nutrientes, al tiempo que ha abordado los persistentes desequilibrios regionales en materia de fósforo en toda Europa y fomentado una mayor resiliencia agrícola. «Optimizar el uso de los BBF en función de las necesidades específicas de cada cultivo puede minimizar los efectos ambientales negativos, mejorar el secuestro de carbono y la salud del suelo, y aumentar la rentabilidad de la agricultura», resume Ylivainio.