Convertir los residuos alimentarios en una alternativa sostenible al aceite de palma
El aceite de palma está presente en casi la mitad de los productos que se venden en los supermercados, desde fideos instantáneos hasta tabletas de chocolate, pasando por la mayoría de los artículos de higiene y cuidado personal. Pese a su extraordinaria versatilidad, este aceite vegetal tiene un elevado coste medioambiental. Su producción está relacionada con la deforestación, la pérdida de biodiversidad y las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, Europa depende en gran medida de las importaciones de un número reducido de países productores. En el proyecto NoPalm Oil, financiado por el Consejo Europeo de Innovación(se abrirá en una nueva ventana), se trató de abordar este reto con un aliado inesperado: la levadura. Los investigadores desarrollaron una plataforma de fermentación que convierte residuos agrícolas y de la industria alimentaria en un sustrato para microorganismos naturales, capaces de producir aceites y grasas que pueden sustituir directamente al aceite de palma en alimentos, cosméticos y productos de limpieza. Cada año se talan unas 700 000 hectáreas de selva tropical para el cultivo de aceite de palma y la demanda sigue aumentando, explica Jeroen Hugenholtz, director tecnológico y cofundador de la empresa biotecnológica neerlandesa NoPalm Ingredients(se abrirá en una nueva ventana), responsable del desarrollo de la plataforma. «Cada planta que ponemos en marcha evita la pérdida de unas 2 700 hectáreas de selva tropical y reduce las emisiones de CO2 en hasta 90 millones de kilogramos al año. Por eso no hay tiempo que perder». La entrada en vigor del Reglamento contra la deforestación(se abrirá en una nueva ventana), que exige a las empresas eliminar de sus cadenas de suministro cualquier vínculo con la deforestación, está impulsando la demanda de alternativas sostenibles. NoPalm Oil responde a esa necesidad mediante el desarrollo de una alternativa al aceite de palma.
Sustituir la palmera de aceite por levaduras
La utilización de microorganismos para producir aceites puede parecer una tecnología futurista, pero su fundamento biológico es sencillo. «La mayoría de las personas desconoce que las levaduras producen grasa de forma natural. No es algo que hayamos incorporado a través de ingeniería genética, es una característica biológica que siempre ha estado ahí», comenta Hugenholtz. «La palmera almacena energía en forma de aceite, y nuestras células de levadura hacen lo mismo». La principal novedad consiste en el sustrato con el que se alimentan estos microorganismos. En lugar de utilizar cultivos agrícolas, las levaduras aprovechan subproductos de la agricultura y de la industria alimentaria, como residuos lácteos, restos vegetales y cáscaras de cítricos, transformando materiales que se desecharían en grasas de alto valor añadido. La tecnología ya se ha probado en fermentadores industriales con una capacidad de 120 000 litros, un paso importante hacia su explotación comercial. Según los investigadores, este proceso puede reducir en más de un 90 % las emisiones de carbono con respecto a la producción convencional de aceite de palma y requiere apenas un 1 % de la superficie necesaria para obtener la misma cantidad de producto.
Producción local a partir de residuos locales
Como las levaduras pueden crecer utilizando muy diversos residuos ricos en azúcares o ácidos orgánicos, la tecnología puede adaptarse a distintas regiones aprovechando las materias primas disponibles en cada una de ellas. «En lugar de depender de una cadena de suministro tropical vulnerable, este sistema permite la producción local con residuos de la zona para abastecer a los mercados de proximidad. Ese es el verdadero significado de la resiliencia y un modelo mucho más sostenible», destaca Hugenholtz. Las primeras aplicaciones comerciales se destinarán previsiblemente al sector cosmético. Los productos alimentarios llegarán más adelante, una vez obtenidas las autorizaciones reglamentarias correspondientes. La empresa prepara actualmente su primera planta de producción a escala comercial en Bélgica.
Más allá del aceite de palma
Aunque el objetivo inmediato es sustituir el aceite de palma, los investigadores consideran que la plataforma ofrece posibilidades mucho más amplias. «Por ahora nos centramos en una grasa semisólida que puede sustituir directamente al aceite de palma e incluso a la grasa láctea. Sin embargo, esta misma plataforma también permite producir grasas con propiedades similares a las de la manteca de cacao y, al poder ajustar su composición en ácidos grasos, abre nuevas posibilidades para aplicaciones muy específicas», comenta Hugenholtz. Al convertir residuos en ingredientes de alto valor añadido, NoPalm Oil demuestra el potencial de la biotecnología industrial para reducir la dependencia europea de los aceites vegetales importados. El proyecto representa un paso importante hacia una bioeconomía más circular, resiliente y sostenible en Europa.