¿Cómo se pueden eliminar los desechos espaciales?
En la épica película de 2013 «Gravity», una colisión de satélites en la órbita terrestre provoca una reacción en cadena que genera una nube de restos que se mueve a gran velocidad destrozando todo a su paso y poniendo en peligro a varios astronautas. La película es una dramatización del síndrome de Kessler, una hipótesis propuesta en 1978 que advertía que un volumen suficientemente grande de desechos espaciales en la órbita terrestre baja podría provocar que una sola colisión desencadene un efecto en cascada, causando estragos y haciendo inutilizable la órbita terrestre. Por suerte, eso aún no ha sucedido, pero el riesgo está aumentando a medida que lo hace la densidad de objetos en órbita. «Hay algunos problemas incluso en la Estación Espacial Internacional: a veces se producen algunos impactos causados por pequeños meteoritos o partículas pequeñas y es necesario cambiar de órbita», comenta Viñals, coordinador de proyectos en Sener Aerospace(se abrirá en una nueva ventana). «Son problemas menores, pero podría llegar a ser peor en el futuro». Hay una cantidad cada vez mayor de desechos espaciales, como partes de satélites antiguos, etapas de cohetes gastadas e incluso herramientas extraviadas durante paseos espaciales(se abrirá en una nueva ventana), que orbitan alrededor de la Tierra. Los cálculos sugieren que hay cerca de 36 000 partículas de desechos de más de 10 cm en la órbita terrestre baja. «Se trata de un problema muy serio», señala Viñals. «Es una preocupación creciente, sin regulaciones claras ni medidas establecidas para solucionarlo». Hay algunas propuestas para eliminar todos estos desechos espaciales, por ejemplo usando una red(se abrirá en una nueva ventana) o incluso disparando láseres desde la Tierra. Viñals considera que una solución más eficaz sería lograr que los satélites antiguos regresen a la Tierra. «De cara al futuro, sería muy positivo que cada satélite contara con un dispositivo que le permitiera hacer un proceso de salida de órbita para, después, traerlo de vuelta a la Tierra», agrega el experto. Unas regulaciones más estrictas podrían hacer que esto fuera obligatorio para todos los satélites futuros.
Mecánica orbital
En el proyecto financiado con fondos europeos ORU-BOAS, Viñals y sus colaboradores trabajaron en una estrategia diferente: reducir el número de satélites fuera de servicio en órbita mediante el desarrollo de servicios en órbita. Proponen cargas útiles que incluyan baterías, controladores y también kits de desorbitación, que contienen «hardware» como propulsores y aviónica necesarios para guiar de forma permanente las piezas del satélite fuera de la órbita. «La idea es que, en el futuro, los satélites sean modulares, como si se construyeran con piezas de Lego», puntualiza Viñals. «Puedes cambiar un módulo obsoleto o que no funciona bien por uno nuevo». Aún estamos muy lejos de contar con naves espaciales modulares estandarizadas cuyas piezas puedan intercambiarse cuando sea necesario, algo que requeriría un cambio de mentalidad en el modo en que se fabrican los satélites. Pero el mantenimiento en órbita podría comenzar a ser una realidad en 2035, señala Viñals. Dado que el número de satélites se ha multiplicado por diez en el último decenio, los clientes no serán un problema. Para saber más sobre la investigación de Javier Viñals: Operaciones espaciales en órbita en el horizonte