Activismo vecinal en la crisis de la vivienda
La crisis financiera de 2008 redefinió los mercados de la vivienda en toda Europa, provocando desplazamientos urbanos y numerosos desahucios. Países como Irlanda y España figuran entre los más afectados. Solo en España, más de 415 000 ejecuciones hipotecarias entre 2008 y 2014 dieron lugar a más de 244 000 desahucios, según datos del Consejo General del Poder Judicial(se abrirá en una nueva ventana). Montserrat Emperador Badimon, investigadora principal del proyecto NOMAD-Outcome(se abrirá en una nueva ventana), destaca que esta tendencia forma parte de un cambio más amplio: la financiarización de la vivienda. En lugar de valorarse principalmente como lugares para vivir, las viviendas se convirtieron cada vez más en activos especulativos. «Eso está agravando la precariedad de la vivienda de las poblaciones vulnerables —familias con rentas bajas, mujeres y minorías—, pero también de las familias con rentas medias, a las que cada vez les cuesta más salir de sus barrios», explica. En este escenario, NOMAD-Outcome, realizado con el apoyo de las acciones Marie Skłodowska-Curie(se abrirá en una nueva ventana), se propuso estudiar los esfuerzos y resultados de tres movilizaciones vecinales diferentes contra el desplazamiento.
El poder del activismo vecinal
El proyecto se centró en los barrios de Parc-Extension en Montreal, Poble Sec en Barcelona y La Guillotière en Lyon. Los tres concentran porcentajes superiores a la media de residentes con rentas bajas e inmigrantes, a la vez que son objeto de lucrativas operaciones inmobiliarias, como la ampliación de viviendas y el aumento de los alquileres. «Esta dinámica está provocando la sustitución de inquilinos vulnerables por residentes más ricos», afirma Emperador Badimon. En los tres barrios, los residentes que se enfrentaban a la precariedad de la vivienda organizaron sus propios movimientos locales, que se desarrollaron de forma diferente en función de la escena activista local y del contexto político e institucional de la ciudad. A través del trabajo de campo, el análisis y la etnografía, el equipo de NOMAD-Outcome puso de manifiesto el importante papel que desempeñan los grupos de vivienda de barrio en la definición del propio barrio. «Mediante la lucha por la justicia en materia de vivienda, la acción colectiva fomenta las identidades colectivas de barrio, refuerza el apego de los residentes a los lugares donde viven y estimula los sentimientos de solidaridad», subraya. El trabajo del proyecto también ha demostrado que los problemas de vivienda están estrechamente relacionados con otros problemas sociales. El activismo vecinal suele ir de la mano de la lucha contra la discriminación racista y sexista. Las experiencias compartidas de un lugar y el hecho de vivir cerca unos de otros crean un terreno común que ayuda a los residentes a crear amplias coaliciones intergrupales.
Ganancias tangibles e impacto a largo plazo
En las tres ciudades, los activistas han conseguido resultados significativos, como la mejora de la normativa sobre inquilinos, la prevención de operaciones especulativas y casos en los que residentes vulnerables pudieron permanecer en sus casas. «Son resultados importantes, aunque no estructurales», señala Emperador Badimon, reflejando la escala a la que operan los grupos vecinales. Sin embargo, su influencia va más allá de las victorias locales. Al participar en campañas más amplias, contribuyen a un posible cambio estructural. Su trabajo también genera importantes beneficios emocionales, ya que los participantes desarrollan «fuertes vínculos afectivos con los demás y con su área local, así como un sentimiento de eficacia política colectiva». El equipo de NOMAD-Outcome también creó un archivo de historia oral con entrevistas filmadas y testimonios escritos que documentan las historias de las luchas vecinales. Esos recursos están destinados a apoyar a grupos de activistas y a cualquier persona interesada en los movimientos sociales urbanos. Más allá de las conclusiones del proyecto, el investigador ofrece un mensaje claro para las ciudades europeas: «En un mundo en que se intensifican el turismo, la movilidad global y la inversión especulativa, es crucial adoptar medidas que limiten el uso especulativo de la vivienda y garanticen la primacía de su valor de uso».