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Climate ReOrganizations at Synoptic Scale as Recorded in the Offshore Archives of the Dead Sea

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Cómo un pequeño grano de sal puede ayudar a responder una gran pregunta sobre el clima

Al estudiar los depósitos de sal que se encuentran en el fondo del mar Muerto, los científicos obtienen información importante sobre los patrones climáticos históricos y el cambio climático futuro.

Los vientos de poniente invernales, esos vientos dominantes que transportan la humedad del Atlántico hacia el continente y más allá, son los que determinan el clima invernal en Europa y Oriente Medio. «Los vientos del oeste tienen una influencia clara y marcada en la temperatura del aire en invierno, ya que transportan el calor de los océanos a las masas continentales», explica Emmanuel Guillerm(se abrirá en una nueva ventana), investigador del Centro Helmholtz de Geociencias(se abrirá en una nueva ventana). ¿Pero cómo han cambiado los vientos de poniente invernales en los últimos 12 000 años y qué significa eso para el cambio climático? Para encontrar la respuesta a estas preguntas, Guillerm, con el apoyo del proyecto CROSSROADS financiado con fondos europeos, se sumergió en las profundidades del mar Muerto.

Acceso a termómetros antiguos

El proyecto de las acciones Marie Skłodowska-Curie(se abrirá en una nueva ventana) centró su trabajo en los cristales de sal que crecen en el fondo del mar Muerto y atrapan diminutas gotas de agua. «Estas gotas actúan como termómetros antiguos en miniatura, conservando la temperatura del lago en el momento en que quedaron selladas», señala Guillerm. «Debido a que el mar Muerto se mezcla en invierno, la temperatura de sus aguas profundas refleja la temperatura del aire invernal que lo rodea». Guillerm también utilizó la salinidad de las gotas para reconstruir la evolución tanto del volumen como del nivel del agua.

La sal: conserva los alimentos y la información climática

Mediante la medición de las inclusiones microscópicas en los depósitos salinos de un largo núcleo sedimentario del centro del mar Muerto, Guillerm y sus colaboradores pudieron elaborar un extenso registro del nivel del agua y las temperaturas invernales. A partir de esto, pudieron observar cómo se comportaban los vientos del oeste a lo largo de miles de años. También obtuvieron información sobre las últimas tendencias en el mar Muerto. «Los investigadores saben desde hace tiempo que el mar Muerto ha experimentado un rápido calentamiento, con un aumento de la temperatura del agua de más de 3 °C en las últimas cuatro décadas», señala Guillerm. Ahora, gracias al trabajo realizado por el proyecto CROSSROADS, también saben por qué ocurre eso. «Si bien la mitad de este calentamiento se debe al calentamiento del aire, el resto se debe a la disminución del nivel de los lagos causada, por ejemplo, por el desvío de agua para la agricultura», añade Guillerm. «Este descubrimiento implica que el mar Muerto seguirá calentándose a medida que disminuya su nivel y aumente la temperatura del aire». Otro hallazgo clave fue la existencia de un ciclo de retroalimentación positiva entre la contracción y el calentamiento en los lagos hipersalinos, lo cual es crucial para comprender cómo se formaron los grandes depósitos de sal en el pasado geológico.

Comprender el pasado para anticipar el futuro

La investigación del proyecto tendrá un gran impacto en la ciencia climática. «Hemos demostrado que la sal, uno de los minerales más simples de la Tierra, puede conservar información climática de una forma totalmente única y cuantitativa», afirma Guillerm. «Eso abre la puerta al uso de los depósitos salinos para abordar otros enigmas climáticos, lo que podría permitir profundizar mucho más en la historia de la Tierra». Según Guillerm, ello ayuda a los científicos a comprender mejor los cambios en la circulación atmosférica a lo largo de las escalas de tiempo geológicas. «También nos ayuda a anticipar cómo podría comportarse la circulación atmosférica en un mundo que se calienta rápidamente», añade. Guillerm afirma que tener acceso a dicha información será especialmente importante para las regiones del Mediterráneo y Oriente Medio, ambas con un alto riesgo de escasez de agua. «Al comprender qué factores impulsan los cambios en los vientos de poniente invernales, podemos anticipar mejor los cambios en el aporte de humedad y tomar medidas para mitigar este riesgo», concluye.

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