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Pre-breeding strategies for obtaining new resilient and added value berries

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Cultivo de frutos rojos resilientes para un futuro sostenible en Europa

Nuevas herramientas de mejora genética y recursos genéticos ayudan a Europa a producir fresas, frambuesas y arándanos de gran calidad y adaptados al clima.

El consumo de fresas, arándanos y frambuesas está aumentando en Europa, al igual que las superficies de cultivo, la producción y el valor comercial de estos frutos rojos durante los últimos diez años. A medida que la producción de frutos rojos adquiere un carácter más estratégico, los obtentores deben ofrecer variedades resilientes y de gran calidad, adaptadas al cambio climático y a la agricultura sostenible. Según datos de Base de Datos Estadísticos Sustantivos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAOSTAT)(se abrirá en una nueva ventana), Europa produjo casi 1,8 millones de toneladas de fresas solo en 2023, mientras que la producción de arándanos alcanzó casi las 200 000 toneladas. «Estos cultivos figuran entre los más valiosos de Europa. El sector de los frutos rojos tiene una gran importancia para el comercio agroalimentario europeo», comenta Bruno Mezzetti, coordinador del proyecto financiado con fondos europeos BreedingValue(se abrirá en una nueva ventana). El objetivo del proyecto era optimizar las herramientas de mejora genética y ampliar los recursos genéticos disponibles para los cultivos de fresas, frambuesas y arándanos.

Caracterización de la diversidad genética e innovaciones en mejora genética

Los veinte socios y diez colaboradores externos de BreedingValue analizaron una diversidad sin precedentes de material genético. Caracterizaron más de mil quinientas accesiones de fresas y cerca de cien accesiones de frambuesas y arándanos. El equipo del proyecto utilizó técnicas de genotipado avanzado, que analiza el ADN de las plantas para identificar diferencias genéticas, y validó nuevas herramientas de fenotipado, incluyendo espectroscopía de infrarrojo cercano e imágenes tridimensionales e hiperespectrales, capaces de medir rasgos como la calidad del fruto, la estructura de la planta y la tolerancia al estrés. El análisis genético reveló la existencia de grandes diferencias entre las especies. «En el caso de las fresas, detectamos una mayor diversidad, que supera, al menos en parte, la diversidad disponible en Estados Unidos», señala Mezzetti. Este resultado refuerza el potencial de nuestros programas de mejora genética». Sin embargo, el equipo identificó lagunas en la diversidad genética de las frambuesas y, sobre todo, de los arándanos, con una disponibilidad limitada de germoplasma (la colección de recursos genéticos accesible para los obtentores) y material de mejora. Esto deja a Europa «casi totalmente dependiente de nuevas variedades obtenidas a partir de programas internacionales de mejora genética». En BreedingValue se desarrolló una innovadora estrategia de mejora genética que combina análisis genómicos, metabolómicos (compuestos químicos relacionados con el sabor y la respuesta al estrés) y sensoriales para identificar plantas con rasgos valiosos para la resiliencia y la calidad de los frutos. En fresas y frambuesas, esta labor permitió identificar numerosos marcadores moleculares, es decir, indicadores genéticos asociados a rasgos como la resistencia a microorganismos patógenos, la adaptabilidad de la planta y la calidad del fruto. Los estudios hologenómicos de asociación revelaron genes adicionales de resistencia y calidad, que más tarde se podrían validar en el marco de la Unión Europea en materia de nuevas técnicas genómicas(se abrirá en una nueva ventana).

Desarrollo de frutos rojos resilientes, sostenibles y listos para el consumo

En BreedingValue también se evaluó la resiliencia frente a las condiciones climáticas y los distintos sistemas de cultivo. El equipo identificó germoplasma con resistencia a factores de estrés abiótico y bióticos y demostró, mediante estudios de análisis del ciclo de vida en veintiséis ensayos de campo con fresas y frambuesas, que tanto los cultivares existentes como las nuevas selecciones se adaptan bien a sistemas de producción más sostenibles. «La disponibilidad de este germoplasma, junto con las nuevas tecnologías de genotipado y fenotipado, ha mejorado la capacidad de los programas de mejora genética de la Unión Europea para producir nuevas variedades con mayor rendimiento para nuestros sistemas de cultivo, así como también en respuesta al cambio climático y a los riesgos derivados de la propagación de nuevos microorganismos patógenos y parásitos», comenta Mezzetti. Además, se llevaron a cabo estudios de consumo en varios países para tener en cuenta las preferencias de consumo en la innovación sobre frutos rojos. En este sentido, se desarrollaron métodos sensoriales armonizados y vocabularios multilingües de sabores y texturas(se abrirá en una nueva ventana) para adaptar las nuevas variedades a los gustos de los consumidores. A fin de garantizar la innovación a largo plazo, el equipo de BreedingValue creó la base de datos Germinate Berry(se abrirá en una nueva ventana), un recurso en línea con metodologías y datos sobre la genética de fresas, frambuesas y arándanos para obtentores e investigadores.

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