Aprender a cantar correctamente: cómo los paseriformes juveniles adquieren su repertorio vocal
Los paseriformes juveniles aprenden sus cantos imitando a los adultos de su entorno, de forma parecida a cómo los niños adquieren el lenguaje. Pero, a diferencia de los seres humanos, el cuidado parental en los paseriformes no es muy largo, tras el cual pueden estar expuestos a cantos (y otros sonidos) de especies distintas a la suya. El reto de un ave cantora joven consiste en discriminar los cantos relevantes de su propia especie de aquellos que resultan irrelevantes. «No se sabe muy bien cómo lo hacen, sobre todo cuando se encuentran con especies estrechamente emparentadas, cuyos cantos pueden llegar a ser muy parecidos. El “error” consiste en imitar el canto de otra especie, lo que conlleva el riesgo de no encontrar pareja», explica David Wheatcroft, profesor asociado de Zoología en la Universidad de Estocolmo(se abrirá en una nueva ventana) y coordinador del proyecto SongNeuroGen. Algunos sonidos son a todas luces irrelevantes y, por ende, no se aprenden, pero difieren entre especies. El reto para los paseriformes consiste en identificar qué sonidos son de verdad relevantes. Una explicación evidente es que los paseriformes están «sintonizados» con su propia especie, lo que les impide aprender cantos equivocados, de manera similar a cómo a los seres humanos nos cuesta recordar fonemas desconocidos al aprender un nuevo idioma. «Sin embargo, esto nunca se ha corroborado», afirma Wheatcroft. Y aquí es donde entra en escena el proyecto financiado por el Consejo Europeo de Investigación(se abrirá en una nueva ventana).
¿Qué notas se aprenden y cuáles se ignoran? Los papamoscas aportan nuevos conocimientos
Los papamoscas han sido objeto de numerosas investigaciones en Europa durante décadas, por lo que constituyen un modelo de estudio ideal. Su observación y estudio en la naturaleza y en el laboratorio permiten controlar los posibles factores ambientales que influyen en su comportamiento. Por ejemplo, se pueden manipular de forma experimental los cantos a los que están expuestos los juveniles. «Las dos especies que estudio, el papamoscas cerrojillo y el papamoscas acollarado, coexisten y se solapan en parte de sus áreas de distribución, donde el papamoscas cerrojillo a veces imita los cantos del papamoscas acollarado. Este hecho nos permite determinar el efecto de las interacciones entre las dos especies durante el aprendizaje del canto», agrega Wheatcroft. En investigaciones previas, Wheatcroft demostró que los polluelos de papamoscas cerrojillo, con tan solo doce días de vida, responden preferentemente a los cantos de su propia especie frente a los del acollarado. Uno de los objetivos del proyecto era comprender cómo y por qué ha evolucionado esta preferencia por los cantos específicos de la propia especie. Para abordar esta cuestión, Wheatcroft colaboró con cinco grupos de investigación que estudian al papamoscas cerrojillo en distintas zonas de Europa donde el papamoscas acollarado no está presente. Cada grupo evaluó si los polluelos responden de forma preferente a los cantos de su propia población, de poblaciones foráneas o a los del papamoscas acollarado. Otro objetivo era determinar la importancia relativa de los factores genéticos y de la experiencia en relación con los cantos emitidos. Para ello, el equipo utilizó dos métodos complementarios. «En primer lugar, analizamos los cantos de papamoscas cerrojillo que habían sido translocados como embriones (es decir, como huevos fecundados) desde los Países Bajos hasta Suecia. En segundo lugar, criamos juveniles de papamoscas cerrojillo en cautividad y los expusimos a cantos de su propia población y de poblaciones foráneas», explica Wheatcroft. A lo que añade: Si los genes determinan, al menos en parte, los cantos, las aves translocadas deberían producir cantos que conserven rasgos de su población de origen, y las criadas en cautividad deberían aprender preferentemente los cantos de su propia población».
Imitación selectiva y reconocimiento de canciones en los polluelos
En el estudio de comparación de respuestas al canto entre distintas poblaciones(se abrirá en una nueva ventana) del proyecto se corroboró que los polluelos de papamoscas cerrojillo de toda Europa discriminan los cantos del papamoscas acollarado, incluso en poblaciones en las que ambas especies no solapan. Este descubrimiento demuestra que la discriminación del canto no evoluciona —al menos no de manera predominante— como consecuencia de los costes asociados al aprendizaje del canto de otra especie. Además, se descubrió que los polluelos de apenas doce días de vida reconocen cantos similares a los de su propia población. El estudio de los pájaros neerlandeses translocados(se abrirá en una nueva ventana) reveló que estos individuos imitan los cantos de las poblaciones suecas, lo que pone de relieve el papel fundamental de la experiencia en el aprendizaje del canto, dado que solo estuvieron expuestos al canto de papamoscas cerrojillo de Suecia. Wheatcroft comenta: «Sin embargo, imitan de manera selectiva aquellos cantos suecos que más se parecen a los cantos neerlandeses, a los que nunca estuvieron expuestas. Aunque no sabemos cuál es el mecanismo subyacente que posibilita que las aves translocadas hagan esto, nuestra investigación sobre las respuestas de los polluelos mostró que los papamoscas cerrojillo reconocen los cantos de su propia población desde edades muy tempranas». La implicación de este hallazgo es que existen diferencias genéticas entre las poblaciones que ayudan a «sintonizar» a los pájaros para aprender los cantos locales. «Esto es sorprendente, ya que los cantos cambian con el tiempo, de forma similar a como lo hacen los idiomas humanos», concluye Wheatcroft.