Un método de gestión de incendios forestales para sistemas terrestres más resistentes al clima
En el verano de 2025, Europa vivió una de sus peores temporadas en cuanto a daños causados por incendios forestales: se registró una superficie total quemada de 1 034 552 hectáreas(se abrirá en una nueva ventana), lo que supone un aumento significativo con respecto al año anterior. Las cifras confirman una tendencia al alza: los incendios forestales son cada vez más frecuentes e intensos, lo cual supone una grave amenaza social y medioambiental. El proyecto FIRE-RES(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, es pionero en un planteamiento integrado para hacer frente a los incendios forestales extremos, centrado en paisajes resilientes multifuncionales con base científica, incentivos económicos para mantenerlos, gobernanza multiactores y soluciones tecnológicas avanzadas para mejorar los esfuerzos de preparación, detección y respuesta.
Un nuevo plan de gestión de incendios
Las estrategias tradicionales contra los incendios forestales en Europa se han centrado principalmente en la detección precoz y la extinción. Sin embargo, con el rápido aumento de los incendios forestales extremos, eso por sí solo ya no es suficiente. «FIRE-RES promueve un cambio hacia la resiliencia del paisaje y la gestión integrada de incendios (GII), que considera los incendios forestales como parte de un sistema socioecológico más amplio y no como una emergencia aislada», afirma el coordinador del proyecto FIRE-RES, Antoni Trasobares. Para ello, emplear el método de la GII significa consolidar la prevención y la preparación, la detección y la respuesta, y la restauración y la adaptación tras el incendio en un único marco coordinado. Este planteamiento implica no solo a los bomberos, sino también a los agricultores, silvicultores, planificadores del territorio y comunidades locales, que se convierten en actores clave en la creación de paisajes más resilientes.
De los conceptos a las aplicaciones reales
El proyecto ha creado once laboratorios vivientes en toda la Unión Europea y en Chile para probar las soluciones propuestas en entornos reales y evaluar el rendimiento de los distintos métodos en diversos escenarios de incendios forestales. Las 34 medidas innovadoras aplicadas incluyen la demostración de estrategias de prevención basadas en el paisaje, por ejemplo combinando prácticas de pastoreo, silvicultura y agricultura para reducir el combustible vegetal y crear cortafuegos naturales. «Estas soluciones no solo reducen el riesgo de incendios, sino que también pueden apoyar los medios de vida rurales al vincular la prevención de incendios forestales con el uso productivo de la tierra», añade Trasobares. El equipo de FIRE-RES también está probando nuevos mecanismos de gobernanza e incentivos, como la vinculación de la gestión de tierras resilientes a los incendios a las cadenas de valor locales. La introducción de la marca Fire Wine(se abrirá en una nueva ventana) es un ejemplo notable que ilustra cómo la prevención puede ser económicamente beneficiosa para las comunidades locales.
Herramientas de vanguardia para mejorar la prevención y la respuesta
El equipo de FIRE-RES desarrolló y probó herramientas de supervisión, modelización y apoyo a la toma de decisiones junto con los usuarios finales. Entre ellos figuran los sistemas de detección de incendios mediante drones, los pseudosatélites para la vigilancia en tiempo real, la mejora de los mapas de riesgo de incendios forestales y las plataformas digitales que integran datos medioambientales con información operativa para bomberos y gestores del territorio. «Al proporcionar información más precisa y oportuna, estas herramientas ayudan a las autoridades a planificar las intervenciones, asignar los recursos de extinción de incendios de forma más eficaz y mejorar la seguridad de los equipos de respuesta», afirma Trasobares. Lanzado simultáneamente con el proyecto, el Open Innovation Challenge(se abrirá en una nueva ventana) extendió una convocatoria abierta a las partes interesadas (innovadores, empresarios e investigadores) para que presentaran propuestas de solución a los retos asociados al riesgo extremo de incendios forestales. La reacción positiva dio lugar a acciones que pueden integrarse con éxito en flujos de trabajo operativos reales.
Ganancias verdes
La reducción de los riesgos de incendios forestales y la gestión de los incidentes cuando se producen son cruciales para la salud medioambiental. Mediante el desarrollo de estrategias que apoyan el uso sostenible de la tierra, el proyecto FIRE-RES ha contribuido a proteger ecosistemas fundamentales para el almacenamiento de carbono, la biodiversidad y los medios de vida rurales. El trabajo del proyecto también ha servido de apoyo a objetivos europeos como la reducción de incendios accidentales, la disminución de las emisiones procedentes de incendios forestales y la mejora de la resiliencia de las zonas protegidas, ofreciendo una base sólida para la aplicación del Reglamento de Restauración de la Naturaleza(se abrirá en una nueva ventana) en Europa.
Europa como territorio resiliente a los incendios forestales
Las soluciones y herramientas desarrolladas por el proyecto se diseñaron con una visión a largo plazo: mantener su aplicación mucho después del cierre del proyecto. Para ello, FIRE-RES ha adoptado un marco ampliado, en virtud del cual la red de Living Labs seguirá ampliando las prácticas de éxito y compartiendo los conocimientos adquiridos. «FIRE-RES no solo pretende ofrecer nuevas herramientas, sino también crear una cultura duradera de gestión integrada de los incendios forestales en todo el continente», concluye Trasobares. «Al proporcionar información más precisa y oportuna, estas herramientas ayudan a las autoridades a planificar las intervenciones, asignar los recursos de extinción de incendios de forma más eficaz y mejorar la seguridad de los equipos de respuesta», afirma Trasobares. Lanzado simultáneamente con el proyecto, el Open Innovation Challenge(se abrirá en una nueva ventana) extendió una convocatoria abierta a las partes interesadas (innovadores, empresarios e investigadores) para que presentaran propuestas de solución a los retos asociados al riesgo extremo de incendios forestales. La reacción positiva dio lugar a acciones que pueden integrarse con éxito en flujos de trabajo operativos reales.