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SUSTAINABLE PLANT PROTECTION TRANSITION: A GLOBAL HEALTH APPROACH

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Avanzar hacia una protección fitosanitaria sostenible

Una mejor comprensión de los riesgos que plantean las mezclas de plaguicidas para la salud humana y el medio ambiente facilitará la transición hacia un uso más sostenible de estos productos.

Los sistemas agrícolas siguen dependiendo del uso de plaguicidas para mantener un alto rendimiento de los cultivos y controlar plagas y enfermedades. Sin embargo, los plaguicidas pueden ser perjudiciales para la salud humana y el medio ambiente. Para hacer posible un uso más sostenible de los plaguicidas, es necesario comprender mejor las vías de exposición y evaluar de forma integrada los riesgos asociados a las combinaciones de estas sustancias. En el marco del proyecto SPRINT(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, se llevó a cabo un seguimiento a gran escala para identificar la presencia de plaguicidas en explotaciones agrícolas, personas y ecosistemas terrestres y acuáticos. Además, se examinaron posibles estrategias de transición hacia un modelo agrícola más sostenible en consonancia con la Estrategia «De la Granja a la Mesa» de la Unión Europea(se abrirá en una nueva ventana). Científicos de catorce países europeos y de Argentina investigaron los costes y beneficios del uso de plaguicidas tanto en las explotaciones agrícolas como desde la perspectiva de los consumidores. Para ello, se analizaron residuos de plaguicidas en suelo, aguas superficiales, sedimentos, aire y polvo doméstico, así como en muestras de orina, heces y sangre de animales y personas en once estudios de caso. A partir de estos resultados, se seleccionaron combinaciones concretas de plaguicidas para evaluar sus efectos sobre la supervivencia y la reproducción. También se investigó en qué medida estas combinaciones pueden contribuir a la aparición de enfermedades y otros efectos adversos sobre la salud humana y animal, así como sobre los ecosistemas.

Identificados los riesgos vinculados al uso de plaguicidas

Los datos recopilados sirvieron de base para crear la Global Health Risk Assessment Toolbox(se abrirá en una nueva ventana), un conjunto de herramientas con métodos mejorados para evaluar la exposición a plaguicidas y los riesgos en condiciones reales. «Este conjunto de herramientas permitirá a las autoridades europeas responsables de la salud y el medio ambiente tomar decisiones mejor fundamentadas sobre la seguridad de los plaguicidas», explica la coordinadora del proyecto, Violette Geissen, de la Universidad de Wageningen (Países Bajos). Los investigadores también colaboraron con agricultores, asesores, responsables políticos y representantes de la sociedad civil y del sector privado para definir estrategias específicas para cada caso de estudio hacia una agricultura sin plaguicidas. Los estudios de caso abarcaron una amplia variedad de sistemas de producción, entre ellos horticultura, viticultura, fruticultura, olivar, cultivo de patata, cereales, oleaginosas y explotaciones mixtas. «El análisis de las estrategias de transición demuestra que la reducción del uso de plaguicidas no se puede lograr solo mediante actuaciones en las explotaciones agrícolas o sustituyendo unos insumos por otros. Requiere políticas coordinadas que impulsen la innovación agroecológica en las explotaciones, refuercen las infraestructuras para la biodiversidad, promuevan cadenas de valor más equitativas, garanticen sistemas independientes de asesoramiento, mejoren la transparencia de los datos, fomenten la participación pública e incorporen reformas en la gobernanza», comenta Geissen. A lo que agrega: «SPRINT también pone de manifiesto la necesidad de reforzar los sistemas de seguimiento mediante valores de referencia ambientales para suelos, sedimentos, aire y polvo, programas de biomonitorización humana, valores de orientación biológica, registros armonizados sobre el uso y la autorización de plaguicidas y herramientas de cartografía del riesgo para identificar las sustancias, los cultivos y las regiones con mayor nivel de riesgo».

Soluciones sostenibles

La colaboración con agricultores y otras partes interesadas permitió identificar prácticas agrícolas y medidas de política pública capaces de reducir la dependencia de plaguicidas químicos. En conjunto, estas prácticas y medidas facilitarán la transición hacia una protección fitosanitaria más sostenible, con menores repercusiones sobre la salud humana y el medio ambiente, sin comprometer la viabilidad económica de las explotaciones agrícolas. «SPRINT ha proporcionado a los responsables de la toma de decisiones distintas opciones de actuación en tres ámbitos. Estas propuestas de política se elaboraron a partir de los resultados científicos y de las estrategias de transición definidas junto con las partes interesadas», comenta Geissen. «Con ello se favorecerá el desarrollo de sistemas agrícolas sin plaguicidas, una mejor gestión de los riesgos asociados a estos productos y una mayor contribución de la política agrícola común a la reducción de su uso». «Los resultados de SPRINT también son valiosos fuera de Europa, ya que muchos países afrontan problemas similares relacionados con la dependencia de los plaguicidas, la seguridad alimentaria, la degradación ambiental y la protección de la salud pública», concluye Geissen.

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