Acelerar la adaptación transformadora al cambio climático en Europa
La adaptación transformadora busca reducir las repercusiones del cambio climático en las personas, la economía y el planeta mediante cambios profundos y sistémicos. En el proyecto TransformAr(se abrirá en una nueva ventana), que reunió a veintidós socios de once países, se aprovechó la experiencia de iniciativas anteriores que habían dado buenos resultados para desarrollar, probar y demostrar soluciones climáticas(se abrirá en una nueva ventana) y estrategias de actuación en seis territorios con necesidades diversas. «Probamos veinte soluciones de adaptación a escala local, centradas en problemas relacionados con el agua, como la sequía, las inundaciones y el aumento del nivel del mar», explica Jan Cools, coordinador del proyecto y miembro del Instituto de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Universidad de Amberes(se abrirá en una nueva ventana) (Bélgica). Se validaron distintas medidas, como sistemas de control de aguas pluviales, estaciones meteorológicas para el seguimiento del microclima y dispositivos de vigilancia marítima, mediante demostradores y laboratorios vivientes. También se desarrollaron mecanismos financieros para acelerar la inversión en estas soluciones.
Apoyo a las comunidades locales y a sus economías
En el Caribe, el equipo de TransformAr creó y puso a prueba el Fondo para la Adaptación en Guadalupe(se abrirá en una nueva ventana). El fondo financió seis proyectos de resiliencia climática adaptados a las condiciones locales, relacionados con la gestión del agua, la protección frente a las inundaciones, el cultivo de vainilla y la producción porcina. En Galicia (España), el aumento de las temperaturas y el deterioro de la calidad del agua amenazan la acuicultura del mejillón. En el marco de TransformAr, se respaldaron tres soluciones de adaptación centradas en la vigilancia del agua(se abrirá en una nueva ventana) para anticipar los cambios ambientales, favorecer una gestión adaptativa basada en datos y reforzar la competitividad de las empresas y comunidades locales. También se probaron otras medidas, como la vigilancia meteorológica y la formación de jóvenes en Grecia, la biofiltración de aguas pluviales en Finlandia y la protección costera en Cerdeña.
Promover la demanda de soluciones basadas en la naturaleza
Las actividades de demostración y la estrecha colaboración entre las autoridades locales, los investigadores, las partes interesadas y la ciudadanía contribuyeron a dar a conocer las soluciones basadas en la naturaleza (SbN) y a aumentar la demanda de este tipo de medidas. «Los responsables locales pudieron conocer a especialistas a los que podían acudir para obtener asesoramiento adaptado a sus circunstancias y analizar soluciones prácticas», comenta Cools. Como resultado, se están aplicando nuevas SbN en las islas Azores, la República Checa, Finlandia y Noruega. En el proyecto también se estudió un mecanismo adaptado a las necesidades de los inversores que combina las soluciones con opciones de financiación. Por ejemplo, en el Reino Unido, un servicio de intermediación pone en contacto a empresas que buscan compensar su impacto climático con agricultores que pueden implantar SbN. «Por sí solas, las empresas no sabrían de entrada cómo ni dónde compensar sus efectos sobre el clima, mientras que los agricultores difícilmente invertirían en SbN si no hubiera demanda», agrega Cools.
Demostrar la viabilidad económica de la resiliencia climática
El equipo del proyecto, financiado en el marco de la misión de la Unión Europea sobre la adaptación al cambio climático(se abrirá en una nueva ventana), también evaluó las repercusiones económicas del calentamiento global. Sus resultados indican que, si no se frena el cambio climático, el producto interior bruto (PIB) de la Unión Europea podría reducirse hasta un 1,43 %, con pérdidas cercanas al 2 % en el sur de Europa. «La adaptación al cambio climático no es un gasto, sino una inversión fundamental para proteger el PIB, el empleo y la productividad», destaca Cools. Los investigadores elaboraron un documento de orientación política sobre el seguimiento de iniciativas de adaptación al cambio climático(se abrirá en una nueva ventana) y desarrollaron un visualizador en línea de los efectos del cambio climático(se abrirá en una nueva ventana), tanto a partir de datos históricos como de proyecciones futuras, en cuatro ámbitos principales: socioeconómico, sanitario, hídrico y agrícola. Los trabajos iniciados en TransformAr tienen continuidad en tres nuevos proyectos: SystR, cuyo objetivo es mejorar la resiliencia sistémica en Europa; BALTFLOODS(se abrirá en una nueva ventana), centrado en la preparación ante inundaciones en el mar Báltico, y DesirMED, que respalda la aplicación de SbN en la región mediterránea.