Materiales energéticamente eficientes para una rehabilitación más inteligente de los edificios
La envolvente de un edificio es todo aquello que separa el ambiente interior del exterior. Ello incluye el tejado, las puertas, las ventanas, las paredes y los suelos. Como tal, la envolvente es una interfaz fundamental que regula la climatización. Lograr la eficiencia energética en este ámbito es de vital importancia, dado que los edificios representan aproximadamente el 40 % del consumo energético de Europa. Un reto clave(se abrirá en una nueva ventana) es que alrededor del 85 % de los edificios de la Unión Europea se construyeron antes del año 2000, y el 75 % presenta un bajo rendimiento energético.
Rehabilitación de la envolvente de los edificios existentes
La rehabilitación de la envolvente de los edificios existentes con materiales más eficientes desde el punto de vista energético y más respetuosos con el medio ambiente es una forma de mejorar el rendimiento energético de los edificios. Por este motivo se puso en marcha el proyecto EASI ZERo(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos. «Nos propusimos reutilizar los materiales existentes siempre que fuera posible y desarrollar materiales de origen biológico y reciclados cuando fuera necesario», explica el coordinador del proyecto, Arnaud Jay, de la Comisión Francesa de Energías Alternativas y Energía Atómica(se abrirá en una nueva ventana) (CEA). «La idea subyacente al proyecto era reducir el impacto medioambiental de los componentes de la envolvente del edificio, a la vez que se reducía su consumo energético». El proyecto también adoptó un método holístico, basado en el ciclo de vida, respecto a los materiales de construcción. Muchos productos existentes, como los materiales aislantes y los aglutinantes, proceden de combustibles fósiles, por lo que el proyecto examinó posibles alternativas de origen biológico. A su vez, se tuvieron en cuenta cuestiones como el consumo energético durante la producción y el transporte, para garantizar que cualquier nuevo producto fuera realmente más respetuoso con el medio ambiente. Mediante este método, el equipo del proyecto se propuso desarrollar una gama de materiales innovadores.
Paneles de micelio y otros productos de origen biológico
Para ello, EASI ZERo reunió un consorcio de socios industriales que incluía pymes y grandes empresas, así como institutos de investigación. Se desarrollaron nuevos productos, que posteriormente se sometieron a pruebas en instalaciones de investigación. Entre estos productos se encontraban paneles de madera fabricados con material reciclado y aglutinantes de origen biológico (los adhesivos suelen derivarse de combustibles fósiles) El equipo del proyecto desarrolló paneles aislantes de «setas» de micelio. El micelio —redes subterráneas filiformes de hilos fúngicos— crece entre fibras biológicas aislantes y actúa como aglutinante. También se desarrollaron espuma aislante de origen biológico pulverizable, así como un revestimiento pulverizable de alto poder aislante que incluye aerogel. Otro producto innovador fueron los ladrillos acumuladores de energía, diseñados para proporcionar un control térmico adicional en el interior de un edificio. «Los ladrillos contienen cápsulas de material de cambio de fase (MCF) para almacenar y liberar calor», explica Jay. Las cápsulas de MCF consisten en hidratos de sal encapsulados, de menos de cuatro milímetros de diámetro. Otros productos incluyeron marcos de ventanas y puertas mejorados con aislamiento de origen vegetal y cajas de persianas aislantes. El proyecto también desarrolló pintura de origen biológico y tejas fotovoltaicas integradas que respetan la estética de los edificios existentes.
Aplicación de materiales para la rehabilitación de edificios existentes
Estos componentes de EASI ZERo se desarrollaron primero a escala de laboratorio antes de ampliarse y someterse a pruebas en instalaciones de investigación controladas. Se aplicaron tensiones específicas para simular condiciones meteorológicas extremas con el fin de comprobar el comportamiento de los materiales. «También realizamos simulaciones por ordenador para ver cómo se podrían aplicar estos materiales a la rehabilitación de edificios existentes», señala Jay. «Ello nos ayudó a hacernos una idea más clara de qué combinación de materiales debíamos utilizar para lograr un alto rendimiento energético». Asimismo, se llevaron a cabo evaluaciones exhaustivas del ciclo de vida. Este trabajo permitió a los socios industriales del proyecto identificar qué productos presentan un mayor potencial comercial. «De cara al futuro, también hemos empezado a pensar en los procesos de certificación», añade Jay.