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DEVELOPMENT OF ANTIMICROBIAL, ANTIVIRAL, AND ANTIFUNGAL NANOCOATINGS FOR EVERYDAY SURFACES

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Los nanorrevestimientos se suman a la lucha contra la contaminación cruzada

Los recubrimientos antimicrobianos, probados en los entornos más exigentes, podrían llegar a aplicarse para garantizar que los espacios públicos compartidos sean seguros para todos.

La reciente pandemia de COVID-19 ha puesto de relieve la amenaza que implica la contaminación cruzada. En la actualidad, garantizar que los entornos de alto riesgo, como los hospitales, estén a salvo de infecciones virales y bacterianas sigue siendo un reto constante. Esto es fundamental no solo para la salud de los pacientes, sino también para asegurar a los ciudadanos que los espacios públicos son accesibles y seguros.

Cumplir las normas de seguridad de los quirófanos

El equipo del proyecto MIRIA(se abrirá en una nueva ventana) se propuso crear entornos públicos más seguros mediante el desarrollo de recubrimientos antibacterianos, antifúngicos y antivirales para objetos de uso cotidiano, desde los pasamanos hasta la ropa de cama. Desde el principio, el se fijó un listón muy alto, con el objetivo de demostrar estas innovaciones en el exigente entorno de un quirófano. «Mi predecesor, Mario Tului, fue el artífice de todo esto», afirma el coordinador del proyecto MIRIA, Angelo Meduri, de (RINA-CSM) en Italia. «Se dio cuenta de que en los quirófanos hay todo tipo de superficies: diferentes tipos de metales, tejidos, plásticos y vidrio. Los objetos como teclados, instrumentos y pomos de puertas se tocan con mucha frecuencia». Demostrar la seguridad y la eficacia de diversos recubrimientos antimicrobianos en el entorno de un quirófano también garantizaría, con suerte, la rápida aplicación de los productos en otros entornos públicos menos exigentes, pero igualmente importantes, como residencias de ancianos, colegios y transporte público.

Nanopartículas y técnicas de recubrimiento

Para alcanzar sus objetivos, el equipo del proyecto MIRIA reunió a quince entidades de ocho países europeos, que abarcaban toda la cadena de valor de los nanorrevestimientos, desde la investigación y las universidades, pasando por los desarrolladores de recubrimientos y la industria, hasta los usuarios finales. Se aportó experiencia técnica en materia de diseño, desarrollo, ampliación de escala y demostración. Se desarrollaron diferentes tipos de moléculas activas, como nanopartículas y moléculas activadas por la luz, junto con tecnologías de recubrimiento como la pulverización por plasma y los recubrimientos de origen biológico. Estos productos se sometieron a diversas iteraciones para que resultaran aptos para entornos médicos exigentes. Se desarrollaron nuevas técnicas de aplicación para objetos complejos, como los pomos de las puertas, mientras que los recubrimientos se adaptaron a los requisitos específicos de las diferentes superficies. «En un hospital, no se puede desplazar fácilmente a las personas solo porque se quiera aplicar recubrimientos antimicrobianos a las superficies», afirma Meduri. «Por ello, desarrollamos recubrimientos seguros que se secan completamente a temperatura ambiente. También desarrollamos recubrimientos transparentes para superficies de cristal». A continuación, estas innovaciones se sometieron a pruebas en un quirófano. La eficacia de los recubrimientos antimicrobianos recién desarrollados se evaluó demostrando su rendimiento con bacterias no patógenas, lo que hizo que las pruebas fueran más compatibles con los entornos sanitarios.

Abordar la salud pública física y psicológica

El éxito de estos ensayos ha abierto la puerta a nuevas investigaciones, así como a la eventual comercialización de los productos de recubrimiento. En la actualidad, los usuarios finales están en contacto con los desarrolladores de los recubrimientos para incorporar estas innovaciones a su gama de equipos. «Estamos estudiando las posibilidades de patentarlos», añade Meduri. Los socios del proyecto también han estado debatiendo un posible proyecto de seguimiento, que se basaría en los resultados obtenidos hasta ahora. El trabajo posterior también garantizaría que todos los recubrimientos estén libres de materias primas fundamentales. Otro elemento importante será la comunicación continua tanto con los profesionales sanitarios como con los ciudadanos sobre la importancia y la eficacia de abordar la contaminación cruzada. Como señala Meduri, la pandemia de COVID-19 afectó a algunas personas tanto a nivel psicológico como físico, lo que les hizo desconfiar de los espacios públicos compartidos. Al hacer que los espacios críticos compartidos sean seguros para todos, en el proyecto MIRIA se espera abordar también esta faceta de la salud pública.

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