Cómo abordar los cuellos de botella en la distribución de datos de observación de la Tierra
Los satélites ofrecen enormes cantidades de datos que pueden ser útiles para la vigilancia medioambiental, la defensa y la seguridad, la logística, la producción alimentaria, los seguros y muchos otros sectores. Sin embargo, hacer llegar estos datos a los usuarios finales es un reto. «Las misiones de observación de la Tierra generan cantidades cada vez mayores de datos, mientras que los usuarios esperan que la información esté disponible mucho más rápido», señala Paloma Fonseca, arquitecta de "software" en GMV Aeroespacio y Defensa(se abrirá en una nueva ventana) en España. «Uno de los principales retos es dar información oportuna sin sobrecargar las redes de comunicación ni comprometer la interoperabilidad entre los distintos sistemas».
Ecosistemas de observación de la Tierra distribuidos e interoperables
Reducir el tiempo de respuesta necesario para hacer llegar la información a los usuarios es un reto importante, al igual que la capacidad de añadir valor a los datos disponibles combinando información de las diferentes misiones, al tiempo que se mantiene la seguridad y la soberanía de los datos. El equipo del proyecto MESEO(se abrirá en una nueva ventana) se puso en marcha para satisfacer la demanda de servicios de observación de la Tierra (EO) más rápidos y con mayor capacidad de respuesta, así como para integrar mejor los datos procedentes de diferentes fuentes. Esto también abrirá nuevas oportunidades comerciales para los proveedores de observación de la Tierra a la hora de ofrecer información más útil y precisa. La finalidad del proyecto era desarrollar un ecosistema de observación de la Tierra más distribuido e interoperable. Un objetivo clave era reducir las transferencias de datos innecesarias y lograr que el procesamiento de datos se realizara lo más cerca posible de la tecnología de recopilación de datos. Para ello, se desarrollaron funciones mejoradas de procesamiento a bordo, incluido el análisis de imágenes basado en inteligencia artificial (IA), para los satélites. «El procesamiento de la información más cerca del lugar donde se generan los datos permite transmitir únicamente los datos más relevantes», explica Fonseca.
Seguimiento de las emisiones de metano y clasificación de los cultivos
El núcleo del marco MESEO es el Centro de Coordinación de Observación de la Tierra. En esta plataforma digital se coordinan las funciones de procesamiento distribuidas entre satélites, infraestructuras terrestres y proveedores de datos externos. A continuación, se facilitan los datos específicos y oportunos a los usuarios, como agricultores o servicios de emergencia, a los que se puede acceder a través de una interfaz informática estandarizada. Además del Centro de Coordinación de Observación de la Tierra, se desarrollaron interfaces comunes y mecanismos de seguridad para garantizar la interoperabilidad entre los distintos sistemas de observación de la Tierra. Para demostrar sus capacidades, se seleccionaron dos casos de uso relevantes con el fin de validar la cadena de procesamiento de principio a fin y mostrar cómo los componentes individuales funcionan conjuntamente dentro del marco de MESEO. El primero fue el seguimiento de las emisiones de metano, donde las mejoras permitirían a las agencias medioambientales procesar los datos de emisiones de metano más rápidamente, lo que facilitaría un seguimiento climático y unas actividades reguladoras más ágiles. El segundo fue la clasificación de los cultivos, que permite a las autoridades agrícolas generar mapas de cultivos en grandes áreas para apoyar la vigilancia medioambiental, la seguridad alimentaria y la formulación de políticas. «Para la detección de las emisiones de metano, las imágenes recién adquiridas se comparan con imágenes almacenadas previamente para identificar las emisiones de metano», añade Fonseca. «En cuanto a la clasificación de los cultivos, se lleva a cabo un procesamiento a gran escala de imágenes satelitales multitemporales archivadas».
Agencias medioambientales y proveedores de servicios comerciales
El equipo confía en que con el proyecto, cuya finalización está prevista para finales de noviembre de 2026, se beneficiará a una amplia gama de usuarios de la observación de la Tierra, entre los que se incluyen autoridades públicas, agencias medioambientales, organizaciones de investigación, operadores de observación de la Tierra y proveedores de servicios comerciales. «Aunque se ha demostrado mediante dos casos de uso representativos, el marco de MESEO se ha diseñado como una base flexible capaz de dar soporte a muchos otros servicios de observación de la Tierra», afirma Fonseca. «Se pueden integrar nuevas capacidades de procesamiento y servicios a través de las mismas interfaces estandarizadas, lo que permite que el ecosistema evolucione a medida que surjan futuras misiones y necesidades de los usuarios». Mientras tanto, la siguiente fase de MESEO se centra en seguir desarrollando los componentes individuales y en facilitar su adopción mediante unas validaciones adicionales, la difusión y la colaboración con las partes interesadas del sector industrial e institucional.