Lucha contra la desertización
El riego de los cultivos agrícolas absorbe un importante porcentaje de los recursos de agua dulce. El agua salada se ofrece como sustituta cuando el suministro de agua dulce no es suficiente. Además, el riego con agua salada resulta a menudo considerablemente más barato. Otra ventaja es la acción pesticida que ejerce el agua salada. Sin embargo, el riego con agua salada trae consigo serias desventajas. La sal se acumula en el suelo e inhibe la absorción vegetal de agua. Algunas sales son además tóxicas para las plantas. El resultado final es una reducción del rendimiento de los cultivos. Si las sales no son eliminadas con agua dulce, el problema puede intensificarse con el tiempo. Lo cual conduce a la degradación del suelo y posiblemente a la desertización. Esta investigación, financiada con cargo al programa ENV 2C, ha mejorado de forma significativa el conocimiento del proceso de salinización. Las medidas tomadas en parcelas experimentales en Sicilia fueron utilizadas para validar y calibrar los modelos LEACHM y SWAP aplicada al papel del flujo del agua y solutos a profundidades mayores a través de grandes poros y grietas en el suelo. El papel del flujo del agua en el proceso de acumulación y disolución de solutos ha sido investigado sobre el terreno y en el laboratorio. El trabajo dio como resultado varias directrices útiles para el riego con agua salada. Por ejemplo, el empleo de sistemas de aspersión amplifica la salinización y debería ser evitado. Se han definido metodologías para calcular el riesgo de salinización y evaluar la eficacia de las contramedidas. Estos resultados están a disposición de los agricultores de toda Europa y de las autoridades encargadas de la gestión de recursos. El objetivo es evitar la desertización y ayudar a promover prácticas de agricultura sostenible.