Riego de cultivos con aguas residuales
Para explotar fuentes de aguas residuales y convertirlas en fórmulas convenientes de reutilización, era necesario desarrollar nuevas tecnologías de tratamiento e irrigación. Las aguas residuales llevan efluentes bioquímicos, bacterianos y fecales que suponen serios riesgos para la salud. Por ello, era importante determinar la efectividad de los sistemas de agua libre eliminando los contenidos peligrosos de las aguas residuales. Los sistemas de agua libre actúan como un ambiente de filtración natural, donde el agua yace en terrenos pantanosos artificiales durante un tiempo determinado. El agua se purifica a través de diversos procesos medioambientales naturales como infiltración y filtración de la vegetación. Estos procesos reducen determinados factores como sólidos suspendidos totales, demanda biológica de oxígeno y coliformes fecales y totales, así como los niveles de nitrógeno y fósforo del agua. Comprobada la efectividad de los sistemas de agua libre, se desarrolló una nueva técnica barata de tratamiento terciario, esto es, un método biológico de tratamiento de aguas residuales ("epuvalisation"). Esta técnica tenía como finalidad la utilización sostenible del agua reciclando las aguas residuales municipales para evitar así su descarga en el medio ambiente. Alternativamente, también podría emplearse el agua tratada para el uso agrícola, sobre todo para los cultivos no comestibles. La utilización del agua producida con este sistema requirió investigar los métodos de riego más apropiados y que mejor se adaptasen a las aguas residuales recicladas para uso agrícola. Hubo que comprender los efectos de las aguas residuales en los sistemas de riego. Por ejemplo, los pulverizadores integrados con baja sensibilidad al atascamiento físico probados en Túnez produjeron los mejores resultados y proporcionaron óptima uniformidad de riego. En cambio, los pulverizadores de microaspersión y los autorregulados presentaron los peores resultados debido a su torpe concepción tecnológica. Finalmente, para determinar la efectividad del proyecto era importante medir los efectos de los métodos de riego y utilización de aguas residuales en los complejos de plantas y suelos. Globalmente, el crecimiento de cultivos y plantas resultó ser compatible con las prestaciones obtenidas por los modelos de crecimiento cuando se usa agua dulce o de perforación. Dependiendo del tipo de cultivo y del método de riego usado, también mejoró significativamente el rendimiento del crecimiento. Así pues, las aguas residuales, si son correctamente tratadas, recicladas y utilizadas, deben proporcionar una alternativa aceptable a la utilización de fuentes de agua dulce. Puesto que el énfasis está en el desarrollo sostenible, la tecnología está recorriendo un largo camino en ajustar las prácticas agrícolas a la satisfacción de estas necesidades.