Avance a toda máquina hacia unos mares más ecológicos
En la actualidad, los cascos de los barcos se limpian con chorro de agua dulce a presión. Se usan chorros de agua a presión de hasta 3.000 bares para la limpieza, que eliminan las viejas capas de pintura, los contaminantes biológicos y los depósitos minerales. Esto es necesario para mantener limpio el casco, permitir que surque con facilidad las aguas y mantener al mínimo el consumo de combustible. Sin embargo, el proceso resulta costoso y dañino. La gran cantidad de agua limpia a presión que se necesita es cara. Después de lavar el casco, el agua contiene una alta concentración de contaminantes. La pintura vieja de los cascos contiene grandes cantidades de metales pesados y otros contaminantes, que se acumulan de forma biológica en los sedimentos. La pintura también contiene tributiltin (TBT). Se ha comprobado que el TBT, que se usa contra las incrustaciones biológicas, afecta a varias especies de la vida acuática. El proyecto PI-WAMAS se ha dado cuenta de la necesidad de contener esta mezcla tóxica en un sistema cerrado, tratarlo y posteriormente reciclarlo, y es lo que precisamente ha tratado de hacer. Con ayuda de CAD, se diseñó un separador polifásico, con una geometría optimizada de lámina y reactor, teniendo en cuenta el flujo, la gravedad y la densidad de las partículas en las aguas residuales y la distribución por tamaño. De acuerdo con el principio de funcionamiento, el flujo que se va a depurar entra en el sistema y el sedimento sólido se separa, se recoge y se desliza a un embudo de sedimentos, donde se espesa y se extrae. De este modo se puede eliminar de una forma segura. El resto de las aguas residuales se continúan tratando mediante la separación de los extractos de aceite a través de diferentes salidas. Ahorrar agua dulce y reducir el impacto medioambiental, esto debe ser uno de los avances más prometedores en la industria naval.