Un biobanco de ADN para la infertilidad masculina
El sistema reproductivo es especialmente vulnerable a los efectos de cierto grupo de sustancias químicas, los disruptores endocrinos. Este amplio espectro de sustancias químicas puede afectar al desarrollo y la función de los órganos reproductivos masculinos y femeninos. Por definición, los testículos y los ovarios son órganos endocrinos cuya función es producir hormonas. Como parte del estudio, la empresa investigadora, Neocodex, ha organizado en España un banco nacional de ADN distribuido entre cinco centros. Este proyecto viene auspiciado por el proyecto GENDISRUPT, financiado por la CE. La recogida, el tratamiento y las pruebas genéticas se han llevado a cabo según el reglamento internacional del Comité Internacional de Bioética. Se recogieron muestras de tejidos de pacientes estériles y de pacientes con tumores testiculares. También se recogieron otros tejidos testiculares sanos de control de individuos que no guardaban relación con los donantes. Se definieron cuidadosamente los criterios relativos a si cada tejido era apto para su inclusión en el banco. Se aplica el concepto de infertilidad también a quienes nunca han sido capaces de concebir, a quienes tienen niveles bajos o nulos de esperma y a quienes carecen del cromosoma masculino Y. También se incluyeron ciertas microsupresiones del cromosoma Y, según normas elaboradas previamente por investigadores de la Universidad de Oxford. Además, los donantes de muestras no podían haberse sometido a radioterapia ni quimioterapia. Los efectos de los imitadores de los estrógenos en la función reproductiva revisten una importancia especial y están bien documentados. Con el establecimiento de bancos de tejidos de esta naturaleza se pretende comprender los mecanismos implicados. Sólo entonces se podrá controlar los efectos de estos compuestos ajenos y proteger la salud reproductiva de las generaciones presentes y futuras.