Descubrir los secretos que se esconden en la profundidad del mar
La lejanía de las profundidades del mar hace que nos basemos en la tecnología para obtener la información necesaria para estudiar la biosfera de la subsuperficie y sus fuentes de energía. Para los estudios de las estructuras del sedimento, se están desarrollando constantemente instrumentos de muestreo con autoclave con el fin de obtener muestras inalteradas y hacer el muestreo con la mínima distorsión de los sedimentos que contienen hidratos de gas. Autoclave Piston Corer-Anaximander (APC-A) es un instrumento de muestreo equipado con una cámara de presión para tomar muestras de los sedimentos del lecho marino en profundidades de hasta 2.000 metros. Diseñado especialmente para recuperar núcleos de sedimentos (de hasta 2,5m de longitud) con presión ambiente, permite determinar in situ las concentraciones de metano y los volúmenes de hidratos de gas. Por otra parte, Multi Autoclave Corer-Anaximander (MAC-A) es capaz de asegurar hasta cuatro núcleos en perfecto estado (de hasta 1 metro de longitud) para los análisis geocientíficos y microbiológicos posteriores en el laboratorio. Después de replegar los núcleos en la cámara de transferencia de laboratorio (LTC), es posible aplicar métodos analíticos no destructivos tales como la tomografía computada antes de tomar muestras de los núcleos mediante la evaluación presurizada de bacilos. Desarrollado inicialmente en el marco del proyecto alemán OMEGA, los conceptos del sistema fueron mejorados y adaptados para tomar muestras de los sedimentos de la superficie que contienen hidratos de gas en la zona del Mediterráneo oriental. En otoño de 2004 estos instrumentos se utilizaron en los volcanes de lodo del proyecto Anaximander, en profundidades próximas a la frontera superior de la zona de estabilidad de los hidratos y se recuperaron hidratos de gas de los núcleos de gravedad. Estos hidratos de gas fueron almacenados en recipientes de acero o en frascos estancos rellenos con una solución de agua salada en la que se capturaba el gas de los hidratos disueltos, y los núcleos que los contenían sirvieron de base para llevar a cabo otros análisis. La imagen de la presencia de metano e hidratos en lugares específicos fue mejorada por los estudios geológicos y la descripción microbiológica de las comunidades bacterianas y archeabacterianas.