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Recreación de las temperaturas de la superficie del Mar Caribe

La Universidad de Gotemburgo utilizó redes neuronales artificiales para recrear un registro de temperaturas de la superficie del Mar Caribe que se retrotrae varios miles de años atrás.

Cambio climático y medio ambiente

Es bien sabido que el Océano Atlántico ejerce una gran influencia en el clima de Europa. Para poder comprender y predecir el clima del futuro es necesario un conocimiento profundo de las condiciones que existieron en el pasado en la Tierra, lo que incluye la atmósfera y los océanos. El proyecto PACLIVA se propuso proporcionar un registro de la temperatura de la superficie del Mar (TSM) Caribe de los últimos 8.000 años antes del presente (BP, Before Present). Los climatólogos del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), estudiaron una serie de testigos de sedimentos recogidos en la zona. Se utilizó el Globigerinoides sacculifer, una especie foraminífera de plancton, para hacer pruebas del carbono a las muestras procedentes de Puerto Rico, las Islas Vírgenes y otros lugares. El siguiente paso fue descifrar la TSM a partir de las concentraciones relativas de especies foraminíferas de plancton que se encontraron en distintos puntos de los testigos que se correspondían con distintos periodos del pasado. Las redes neuronales artificiales (RNA), alimentadas con datos de GLAMAP («cartografía glacial del océano Atlántico») y validadas con COADS («Conjunto de datos de la atmósfera oceánica») contribuyeron al proceso. Los indicadores estadísticos, como el error cuadrático medio de predicción (ECMP) arrojaron datos mucho más precisos que otros métodos, con márgenes del orden de medio grado Celsius. Posteriormente, los investigadores suecos recrearon series de tiempo de TSM para periodos de 0 a 2000 y de 6000 a 8000 BP. Descubrieron que las TSM de las épocas cálidas y especialmente las de las épocas frías eran más frías en el pasado de lo que lo son en la actualidad. Sin embargo, el impacto de la Pequeña Edad del Hielo resultó menos evidente de lo esperado. Los descensos pronunciados en las TSM resultantes de la actividad bien documentada de las manchas solares quedaron reflejados con éxito en las RNAs. Por otra parte, el máximo solar en el periodo 6000-8000 BP no calentó el Mar Caribe tanto como otras zonas. Estos hallazgos contribuirán a la investigación climática en lo que respecta al papel del Océano Atlántico.

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