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Development of a procedural framework for action plans to reconcile conflicts between the conservation of large vertebrates and the use of biological resources: fisheries and fish-eating vertebrates as a model case

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El cormorán requiere una nueva legislación

Los ecosistemas guardan una relación muy estrecha con la flora y la fauna que habitan en ellos, y nuestros organismos gubernamentales deben reflejar este hecho en cualquier política en materia de conservación. Ahora, gracias a FRAP, un proyecto de investigación financiado con fondos comunitarios, hay en funcionamiento un nuevo organismo gubernamental que es capaz de coordinar mejor las actividades humanas que guardan relación con la explotación de los ecosistemas y que afectan a la sostenibilidad de estos.

Cambio climático y medio ambiente

Hay un viejo dicho anglosajón que reza «mata a un escarabajo y matarás de hambre a un oso» y que pone de relieve los vínculos fuertes y directos que unen a las distintas partes de un ecosistema. Del mismo modo, diversos estudios han demostrado lo inadecuado de promulgar leyes que se centren en un aspecto del medio ambiente sin tener en cuenta las repercusiones en otros aspectos del mismo. Por lo tanto, todo órgano legislativo debe plantearse cualquier cuestión de conservación teniendo en cuenta todas sus vertientes. El organismo gubernamental constituido tiene repercusiones para individuos de una amplia gama de actividades e intereses, entre ellos cazadores, pescadores, ornitólogos, personas implicadas en el bienestar de los animales, políticos municipales, etc. e incorpora a representantes de todos ellos en el personal del organismo. Uno de los animales afectados por estas actividades es el cormorán, un ave marina grande, cuellilarga y de color oscuro. Por naturaleza, el cormorán es un animal voraz que se come cuanto encuentra a su paso. Esta especie tiene un impacto enorme en la cadena trófica y, tratándose de una criatura tanto de tierra como de mar, toda nueva ley o normativa que la afecte debe sopesarse con detenimiento. Para los conservacionistas preocupados por la tierra, el cormorán representa un problema singular, debido a que anida en acantilados o en árboles, y estos últimos suelen resultar muy perjudicados por los excrementos de esta ave. Por su parte, los pescadores ven en el cormorán una amenaza, por su gran voracidad. Sin duda, constituye un ejercicio complicado mantener un equilibrio sostenible entre el bienestar del cormorán, los intereses pesqueros y la buena salud de los hábitats forestales. El mencionado órgano legislativo, mediante consultas a todas las partes interesadas, se propone formular leyes eficaces que respeten los intereses de todos y protejan a la vez el medio ambiente. De esta forma se contribuirá a la eficacia en la gestión futura de la especie del cormorán.

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