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Nuevos indicios sobre la comunicación neuronal gracias a un proyecto comunitario

Un grupo de investigadores ha desarrollado métodos innovadores para estudiar cómo se comunican entre sí distintas partes del cerebro. Los resultados de este proyecto europeo podrían propiciar el descubrimiento de nuevos instrumentos de diagnóstico de enfermedades y lesiones cerebrales.

Salud

Hoy en día ya se posee un conocimiento científico bastante satisfactorio sobre la comunicación neuronal a nivel local, es decir, entre neuronas individuales o en zonas concretas del cerebro. Sin embargo, no se puede decir lo mismo acerca de la comunicación entre distintos conjuntos neuronales, es decir, grupos de neuronas bien conectadas entre sí que con frecuencia se activan a la vez. Las neuronas que forman cada uno de estos conjuntos pueden estar dispersadas por distintas regiones del cerebro. Además, una misma neurona puede formar parte de varios conjuntos distintos. Precisamente para ampliar el conocimiento científico sobre el intercambio de información en estos conjuntos neuronales se puso en marcha el proyecto comunitario Brainsync («Interacciones a gran escala en redes cerebrales y fallos de éstas en enfermedades del cerebro»). Desde su puesta en marcha en 2008, Brainsync viene indagando en las correspondencias que existen entre las variaciones de la comunicación neuronal y las variaciones del comportamiento. En su segundo año de andadura, los socios de Brainsync dieron con una serie de métodos innovadores para registrar, analizar y modelizar las señales neuronales en humanos y otros primates. Por ejemplo, uno de los grupos de investigación ha conseguido emplear datos de magnetoencefalografía (MEG) para observar las interacciones entre varias regiones cerebrales en estado de reposo. Otro método novedoso que cabe destacar es el empleo de datos de MEG para detectar «interacciones constantes con señales retrasadas» (consistent lagged signal interactions) entre regiones. Asimismo, investigadores de Brainsync han combinado y aplicado por primera vez en humanos la estimulación magnética transcraneal (TMS) y la resonancia magnética funcional (RMf). Recientemente ampliaron el uso de esta técnica al estudio de las interacciones entre distintas partes del cerebro durante un comportamiento activo. Las aplicaciones clínicas potenciales de la labor del proyecto Brainsync se extienden a las numerosas enfermedades y trastornos neurológicos y psiquiátricos que pueden caracterizarse por una comunicación neuronal anormal, incluyendo el accidente cerebrovascular, lesiones en la cabeza, la esclerosis múltiple y la enfermedad de Alzheimer.

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