¡Luces!
Esta tecnología innovadora, basada en redes de distribución solares multiusuario híbridas (MSG) y combustibles fósiles, ha supuesto un avance importante para el suministro de electricidad a zonas remotas de Europa. Ahora la misma tecnología se puede transferir a la soleada ribera del Mediterráneo con el fin de suministrar a pequeñas localidades con mucho más que iluminación. El proyecto Cresmed («Formas de electrificación rentables y fiables para zonas rurales en países del sur del Mediterráneo, basadas en redes de distribución solares multiusuario híbridas»), financiado por la Unión Europea, se ha centrado en el suministro de electricidad a zonas rurales de la cuenca mediterránea. Si bien la energía solar tradicional no sirve para mucho más que para iluminación, este sistema híbrido promete proporcionar a las comunidades rurales la energía suficiente para lograr una mejora sustancial de la calidad de vida. Después de algunas implantaciones con éxito en Europa, el objetivo de Cresmed fue desarrollar microrredes de distribución de energía en pequeñas localidades e introducir herramientas de gestión de su funcionamiento basadas en tecnologías de comunicación de alta tecnología como la comunicación por satélite. Esto ha exigido realizar una investigación a fondo sobre los aspectos sociales, económicos, financieros y técnicos de los países destinatarios que afectan a la adopción de los nuevos sistemas. Una vez completada una investigación a fondo, Cresmed ayudó a adaptar los sistemas para que funcionasen de forma eficiente y fiable en los climas cálidos y polvorientos de países asociados mediterráneos (PAM) como Argelia, Jordania, Líbano y Marruecos. El proyecto también ha apoyado el desarrollo de un sistema de monitorización a distancia que permite controlar la operación y el mantenimiento sin necesidad de visitar las instalaciones remotas. El ajuste detallado del sistema de gestión de la carga de la red también se ha adaptado a la región y a su realidad rural. Una vez completados los ensayos, esta tecnología podrá ser adoptada al completo por otros países del Tercer Mundo, donde podría suponer una ayuda muy necesaria para la población rural. Las ventajas generales que este adelanto podría aportar a la gente van desde las mejoras económicas a la sostenibilidad en áreas remotas, proporcionando a las comunidades locales un impulso muy necesario.