Combustibles renovables para automoción
Existe una presión creciente para reducir la dependencia del sector de los transportes con respecto al petróleo. Una manera de lograrlo, de acuerdo con las obligaciones del Protocolo de Kyoto, es que los vehículos funcionen con combustibles producidos a partir de fuentes de energía renovables. La biomasa es una de esas fuentes. Mediante la gasificación o gas de síntesis se puede lograr un mayor rendimiento del combustible producido a partir de biomasa de celulosa, ya que la totalidad del carbono puede convertirse en combustible. Esto se traduce en costos estimados de producción menores en comparación con otros medios de producción viables, como la fermentación. El proyecto Chrisgas («Gas de síntesis limpio y rico en hidrógeno») tenía como objetivo probar un método rentable y energéticamente eficiente para la producción de gases ricos en hidrógeno generados a partir de biomasa que luego se podrían transformar en combustibles renovables para automoción. Entre estos últimos se incluye el gasóleo de Fischer Tropsch, el dimetil éter (DME) y el hidrógeno. No se pudieron cumplir los planes originales del proyecto de lograr dicho objetivo en una planta de demostración en el Centro de Gasificación de Biomasa de Suecia Växjö Värnamo (VVBGC). Algunas de las razones fueron el retraso en la reconstrucción, prueba y financiación de la planta, que habría sido a nivel mundial la primera planta completa de demostración del ciclo combinado de gasificación integrada (IGCC) para biomasa. Por consiguiente el enfoque del proyecto se reorientó hacia los trabajos de ingeniería básica y las pruebas de gasificación —realizadas con éxito— en la actual planta de IGCC del VVBGC. El proyecto Chrisgas utilizó los resultados experimentales para realizar diversos estudios teóricos, incluyendo la producción de combustibles para automoción a partir de diferentes biocombustibles. Dichos estudios se llevaron a cabo a una escala específica y fueron representativos de los costos de las cadenas típicas de combustibles de biomasa en diferentes regiones de la Unión Europea. Los socios del proyecto también investigaron las posibles repercusiones socioeconómicas, tales como la creación de empleo, de introducir las plantas de licuefacción de biomasa (BtL). Los logros en investigación y desarrollo (I+D) condujeron, entre otras cosas, al desarrollo y la comercialización de un nuevo dispositivo de alimentación de biomasa por pistón para su uso en un gasificador, y a la obtención de resultados positivos en la prueba piloto de un filtro de gas caliente modificado con nuevas características. Los miembros del equipo también ampliaron los conocimientos sobre áreas clave en el proceso de conversión termoquímica. Los resultados del proyecto tienen el potencial de aumentar el uso de las energías renovables en el sector de los transportes y de reducir de esta manera las emisiones contaminantes y de gases de efecto invernadero cuando las tecnologías estudiadas estén listas para su comercialización.