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Más datos sobre los edulcorantes artificiales

¿Son buenos los edulcorantes artificiales para el organismo? Una iniciativa de la Unión Europea se propone dar con respuestas categóricas a esta pregunta.

Salud

A pesar de la popularidad de los edulcorantes artificiales, existe gran controversia en cuanto a sus riesgos y beneficios. Sus partidarios los defienden como una alternativa maravillosa al azúcar y un apoyo útil para perder peso. Al influir poco en la concentración de glucosa en la sangre, ayudan también a gestionar la diabetes. Por otro lado, existen estudios que relacionan los edulcorantes artificiales con ciertos tipos de cáncer, cardiopatías y otras afecciones sanitarias. También se ha afirmado sobre ellos que resultan tóxicos para el organismo, aumentan la intensidad del deseo de comer y fomentan la compulsión alimentaria. El desconcierto en torno a esta situación no hará sino aumentar según se descubran otros edulcorantes. Necesitamos una idea más nítida de los riesgos y beneficios que aporta el empleo de edulcorantes como sustitutos del azúcar y el grado de sostenibilidad y seguridad de su uso. Bajo esta premisa se puso en marcha el proyecto financiado con fondos europeos SWEET, compuesto por un consorcio de veintinueve socios de diez países europeos. La base del proyecto se generó a partir de un estudio inicial con el que se sondearon opiniones en torno a los productos procesados con edulcorantes bajos en calorías. Beneficios para consumidores asiduos El estudio mostró que partidarios y detractores opinan de maneras muy distintas. Aquellos que no consumen edulcorantes artificiales los consideran desagradables, mientras que los que los utilizan con frecuencia consideran que poseen un gusto agradable. Los edulcorantes bajos en calorías también parecen resultar muy útiles a aquellos que tratan de perder peso. Según indicó la doctora Charlotte Hardman de la Universidad de Liverpool en un artículo publicado en el sitio web de «FoodNavigator»: «Los consumidores frecuentes consideran que los edulcorantes bajos en calorías les ayudan a controlar el apetito. Esto apunta a que dichos productos abordan dos objetivos contrapuestos. En las dietas, esto suele considerarse una solución de compromiso. Aquellos que consumen edulcorantes bajos en calorías con asiduidad creen que les ayuda a alcanzar sus objetivos dietéticos y al mismo tiempo resultan agradables y placenteros. La importancia de este aspecto es fundamental, dado que el placer es un factor fundamental en el ingesta de comidas y bebidas». El estudio realizado también encontró indicios a favor de la opinión de que las bebidas edulcoradas bajas en calorías ayudan a controlar los antojos. Sin acceso a estas bebidas se aumenta la ingesta de calorías. ¿Tiene fundamento su mala reputación? Su mal gusto no es la única razón aportada por aquellos en contra de los edulcorantes para no consumir sustitutos artificiales del azúcar. Sus críticos añaden además razones sanitarias para evitar consumirlos. No obstante, a pesar del escepticismo general, la doctora Hardman no cree que existan indicios suficientes que respalden estas opiniones negativas. Concluye: «Los titulares pueden resultar muy engañosos. Se perciben como muy perjudiciales pero esta afirmación no tiene base en la bibliografía científica». Durante los próximos cinco años, el proyecto SWEET (Sweeteners and sweetness enhancers: Impact on health, obesity, safety and sustainability) estudiará los riegos y beneficios del consumo de edulcorantes. Además, identificará y abordará los obstáculos y catalizadores relacionados con el uso de edulcorantes y potenciadores del dulzor. Para más información, consulte: Página web del proyecto en CORDIS

Países

Reino Unido

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