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Nuevas recomendaciones para la mejora de la seguridad alimentaria y nutricional en el mundo

En el año 2023, se calcula que la población mundial alcanzará la cifra de ocho mil millones de personas, según un reciente estudio de la Organización de las Naciones Unidas. Encontrar la forma de garantizar que todas esas personas tengan acceso a una alimentación y nutrición adecuadas va a ser uno de los principales desafíos del siglo XXI. Un proyecto financiado por la Unión Europea ha puesto todo el empeño en aportar soluciones políticas a este desafío, haciendo hincapié en la necesidad de encontrar un sistema alimentario mundial sólido y estable, capaz de dar respuesta a las necesidades de todos.

Cambio climático y medio ambiente
Sociedad

Uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta hoy en día la sociedad mundial es la presencia generalizada y cada vez mayor del hambre y la inseguridad alimentaria. Los precios de los alimentos en el mundo pueden oscilar de forma extrema y el proyecto FOODSECURE, financiando con fondos europeos, ha buscado la forma de abordar el reto resultante de la seguridad alimentaria y nutricional (SAN), mostrando un especial interés en proporcionar a los legisladores de la Unión Europea pautas concisas en relación con la SAN mundial. Para ello, el equipo del proyecto FOODSECURE ha colaborado con expertos de muy diversas áreas de políticas y les ha ayudado a elaborar su visión de la SAN en Europa (y en todo el mundo) para 2050. Dicha visión abarcaba la ayuda al desarrollo y la asistencia en situaciones de catástrofes, el sector alimentario, la agricultura, el cambio climático, el comercio, las políticas medioambientales, la innovación y las energías renovables. «En general, la persistencia de las desigualdades en el sistema alimentario es la principal amenaza para el mantenimiento de la SAN a largo plazo», comentó el Dr. Hans Van Meijl, coordinador del proyecto FOODSECURE. «La Unión Europea y sus socios internacionales necesitan dar un paso al frente para alcanzar el objetivo de acabar con el hambre [para 2050]. Para ello, se deben aplicar políticas más coherentes, evaluar mejor el impacto de la Unión Europea sobre la sostenibilidad medioambiental, abordar la repercusión de los fondos de donantes y, por último, establecer colaboraciones para el intercambio de conocimientos entre las distintas partes interesadas que permitan aprovechar toda la experiencia disponible». El equipo del proyecto comprobó que la eficacia y la coherencia de la ayuda que presta la Unión Europea a la SAN se ven gravemente afectadas por la proliferación de donantes, la fragmentación de la ayuda y la falta general de coordinación. Se observó que, a pesar del gran compromiso político y de la voluntad de aumentar los fondos para garantizar la SAN, la Unión Europea no ha avanzado lo suficiente de cara a reducir la proliferación de donantes mediante la concentración en determinados países receptores y la especialización en determinados sectores de ayuda. El Dr. Van Meijl también destacó la importancia de trabajar en pos de la estabilidad política para abordar la SAN: «Los conflictos son la principal causa del hambre». Otro elemento de interés para los investigadores del proyecto FOODSECURE era encontrar el justo equilibrio entre la necesidad de expansión de la agricultura (para satisfacer las necesidades de una población cada vez mayor) y la consecución de los objetivos medioambientales. Sostienen que es posible aumentar la productividad agrícola protegiendo al mismo tiempo la sostenibilidad, algo que se puede conseguir con la ayuda de los avances tecnológicos, la moderación del consumo, la conservación de la naturaleza y la creación de zonas protegidas, y la planificación espacial. También analizaron en profundidad las diferentes consecuencias que tienen unos precios elevados y volátiles de los alimentos para los consumidores y productores, a raíz de los aumentos de precios y la excesiva volatilidad que se registraron a partir de 2007 y que se mantienen en la década actual. Algunos de los principales factores que explican esta situación son el aumento de la producción de biocombustibles, los efectos a medio y largo plazo del cambio climático y la intensificación de las operaciones comerciales con productos básicos en los mercados de futuros. Conocedor de estos resultados, el equipo del proyecto ha instado a las autoridades a apoyar un comercio menos especulativo de los productos básicos agrícolas, a impulsar medidas que garanticen unas reservas de alimentos más amplias y a participar de forma más activa de los instrumentos financieros globales para ejercer una influencia positiva sobre los mercados de productos básicos agrícolas (además de aplicar una regulación más estricta a dichos mercados). Por último, Thom Achterbosch, del equipo de coordinación de FOODSECURE, señala la importancia de la educación y la innovación para apoyar resultados sociales positivos que repercutan en la SAN. «Junto con la estabilidad política, los servicios básicos de salud y desarrollo son vitales, puesto que la SAN en general se sirve de estos servicios básicos y ayuda a reducir la inseguridad alimentaria de los hogares vulnerables», explica Achterbosch. Aunque FOODSECURE ya ha finalizado, su legado se mantendrá a través del sitio web que hace las veces de interfaz entre la producción científica del proyecto por un lado y los legisladores y otras partes interesadas de la Unión Europea y de los países en vías de desarrollo por otro. El equipo de proyecto continuará actualizándolo con el objetivo principal de apoyar a los organismos encargados de tomar las decisiones a formular políticas de alimentación y nutrición basadas en datos; para ello, expondrán información crucial sobre los factores que favorecen la seguridad alimentaria y nutricional en el mundo.

Palabras clave

FOODSECURE, seguridad alimentaria y nutricional, SAN, precios de los alimentos, sistema de alimentos, legislación más eficaz

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