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El PE pide un debate sobre ingeniería genética

La comisión sobre genética humana del Parlamento Europeo ha solicitado un debate público sobre ingeniería genética. En un informe aprobado el 6 de noviembre sobre las implicaciones sociales, jurídicas, éticas y económicas de la genética humana, la comisión manifestó que el des...

La comisión sobre genética humana del Parlamento Europeo ha solicitado un debate público sobre ingeniería genética. En un informe aprobado el 6 de noviembre sobre las implicaciones sociales, jurídicas, éticas y económicas de la genética humana, la comisión manifestó que el desarrollo y la utilización de la genética humana deben basarse en principios éticos. El informe, elaborado por la comisión temporal del Parlamento sobre genética humana y otras nuevas tecnologías en la medicina moderna, también solicita el inicio de un debate público sobre el uso de la ingeniería genética. Añade que "es necesario alentar a los investigadores, los círculos empresariales, los autores de normativas y los interlocutores sociales a dialogar" sobre las nuevas tecnologías para que se efectúen "opciones responsables" y fundamentadas en decisiones políticas. El informe pone de relieve que si bien "la ciencia y la investigación tienen que ser libres," esta libertad deberá quedar limitada "por la necesidad de proteger la dignidad del individuo y los derechos fundamentales de cada ser humano," y añade que el propósito de la investigación biomédica es "beneficiar a la humanidad en conjunto y a las generaciones futuras." La comisión reclama en su informe un "marco reglamentario armónico" sobre la nueva investigación biomédica "que sea aceptado en toda Europa" y que exponga directrices claras sobre el desarrollo y los procedimientos científicos y tecnológicos. El informe pide que la Comisión dé los pasos necesarios para establecer un marco jurídico y reglamentario sobre los ensayos genéticos en Europa con objeto de garantizar la calidad y la seguridad, asegurar el acceso a la información, proteger la intimidad y evitar la discriminación basada en las diferencias genéticas. También defiende la creación de una red europea de laboratorios dedicados a enfermedades infrecuentes. La comisión recalcó que es necesario instaurar un marco reglamentario armónico sobre el desarrollo, los ensayos y la aprobación de nuevas biomedicinas ya que las normas nacionales divergentes "dificultan el desarrollo y el ensayo de nuevas medicinas a escala europea, actividades que, sin embargo, es preciso estimular." Sostiene que una mayor investigación sobre las biomedicinas podría implicar importantes ventajas para la salud de los ciudadanos europeos, y estimular un incremento de las inversiones en la ciencia europea y en la industria farmacéutica, ventajas que se encuentran amenazadas, en su opinión, por "una política pública que impone normas rígidas o exageradamente cautelosas." El informe añade que las patentes "plantean nuevos problemas cuando se aplican a materiales biológicos y, en especial, al genoma humano" y pide que se aclare la interpretación de la no patentabilidad del cuerpo humano, tal como aparece en la Directiva 98/44/CE, que prohíbe patentar el cuerpo humano, los procesos biológicos y los inventos contrarios a la moralidad. El informe afirma, no obstante, que la comisión cree que debe conservarse la diferencia existente entre un "descubrimiento", que no es patentable de conformidad con la legislación europea pero puede serlo de acuerdo con la de EEUU, y un "invento" que es patentable tanto en Europa como en EEUU. Indicó que debería crearse un forum que examine la Directiva y "supervise el desarrollo de una filosofía jurídica de ámbito europeo" en este terreno. El informe de la comisión trató de modo específico la cuestión de la ética en relación con el futuro VI Programa Marco (VIPM) de la UE, y señaló que era necesario redactar un marco de referencia ético que garantice que "todas las actividades investigadoras correspondientes al VI Programa Marco se lleven a cabo de conformidad con los principios éticos fundamentales," incluidos los promulgados por la Carta de derechos fundamentales de la Unión y las leyes de los Estados miembros. La comisión solicitó que la Unión Europea establezca un marco de referencia jurídico y reglamentario y adjudique en el VIPM una financiación elevada a la investigación genómica. Señaló que la UE debía apoyar la prioridad "genómica y biotecnología aplicadas a la salud" propuesta en el VIPM, pero exigió que se distinga entre el campo de la genómica y el de la biotecnología, ya que cada uno de ellos debía identificarse mediante su propio título. Reclamó que la Unión apoye la cooperación pública y privada y la investigación previa a las normativas en este campo. En su opinión, hay que tomar medidas para "fomentar un nuevo consenso sobre las aplicaciones de la ciencia de la vida... divulgando las ciencias de la vida en los medios de comunicación y aumentando la comprensión del público en general", e invertir en educación y formación en las tecnologías de vanguardia. La comisión apoyó un dictamen del Grupo Europeo de Ética acerca de la investigación sobre células madre, que afirma que es demasiado apresurado crear embriones destinados a la clonación terapéutica con objeto de cultivar células madre, y que la UE debe elaborar un presupuesto que financie la investigación sobre fuentes alternativas de células madre humanas. La comisión sostiene que los proyectos de investigación que utilizan células madre adultas deben ser considerados como una prioridad de la financiación comunitaria, y que ésta no debería destinarse en ningún caso a la creación de embriones humanos mediante la clonación terapéutica o procedentes de gametos donados exclusivamente para fines de investigación. También declara que debería prohibirse la clonación humana con fines reproductivos, y añade que la investigación sobre los embriones humanos "excedentes" que se hayan creado para ser utilizados en tratamientos de fecundación in vitro debería estar supervisada públicamente por un organismo central con financiación pública o privada. El informe indica asimismo que, si bien cada Estado miembro debe elaborar sus propias normas sobre la investigación de embriones, hay que formular normas claras que impidan "la experimentación arbitraria y la explotación del embrión humano." Además, el informe de la comisión hace referencia a las posibles implicaciones sociales de los ensayos genéticos. Reclama un debate sobre el uso de la información genética personal y alega que el uso de los datos genéticos de la persona para predecir su salud futura "tiene que restringirse al máximo, incluso con más rigor que en el pasado, ya que las evaluaciones basadas en tal información no tienen en cuenta la decisiva relación con las proteínas y el medio ambiente, y por lo tanto, ofrecen una imagen distorsionada de la persona en cuestión", lo cual podría acabar "creando nuevas jerarquías sociales donde los individuos se clasifiquen de conformidad con sus rasgos genéticos." Según el informe, para evitar tal situación hay que impedir que las compañías de seguros soliciten pruebas genéticas y que dichas pruebas no deben convertirse en una condición previa de los contratos de seguros. Además, la comisión exigió la prohibición de las pruebas genéticas generalizadas en las revisiones médicas y la selección de trabajadores basada en criterios genéticos, y llamó a los Estados miembros a proteger el derecho de la persona a la confidencialidad genética, y a garantizar que las pruebas se empleen únicamente para beneficiar a las personas y a la sociedad en conjunto. Asimismo, la comisión advirtió la creciente concentración de investigación biotecnológica en un número reducido de grandes empresas multinacionales, y defendió que las autoridades nacionales, comunitarias e internacionales controlen tal concentración y protejan a las empresas más pequeñas y a las organizaciones sin ánimo de lucro. El informe dice que las autoridades públicas deben tomar medidas para promover la investigación con financiación pública en campos que actualmente descuidan las empresas privadas, por ejemplo el tratamiento de las enfermedades infrecuentes y de las que afectan a los países en desarrollo. Según la comisión debería crearse un forum permanente, en colaboración con las instituciones europeas, para realizar un seguimiento de los rápidos avances científicos y trabajar junto con el Grupo Europeo de Ética en la elaboración de unos principios éticos fundamentales que rijan la genética humana, intensificar el debate público e implantar vínculos más estrechos entre los comités de ética nacionales y europeos. Afirmó que ese forum también podría fomentar el debate público y la comprensión de las nuevas tecnologías. El Parlamento Europeo aprobó en diciembre de 2000 las propuestas para la creación de una comisión temporal sobre genética humana, después de diversos y acalorados debates sobre los avances realizados, entre los que se contaba el nacimiento de la "oveja Dolly" en julio de 1996 en el Roslin Institute (Escocia), clonada mediante transferencia de un núcleo procedente de una oveja adulta. Las propuestas aprobadas especificaron que en un plazo de 12 meses la comisión debía informar sobre los nuevos avances y los potenciales desarrollos de la genética humana, determinar las implicaciones jurídicas, sociales y éticas de estos desarrollos, y efectuar las recomendaciones adecuadas para orientar la toma de decisiones del Parlamento en este ámbito. La comisión celebró su primera reunión en enero de 2001.

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