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Antibody-responses to Helicobacter pylori and tumour proteins as biomarkers for early gastric cancer

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La estrategia del organismo contra las infecciones puede dar pistas sobre el riesgo de cáncer de estómago

Unos científicos financiados con fondos europeos han descubierto que es posible dilucidar cómo aparece el cáncer de estómago examinando las respuestas inmunitarias contra el germen Helicobacter pylori, lo cual pasa por etiquetar los anticuerpos producidos en el organismo.

Salud

Dichos científicos, participantes en el proyecto HELICOMARK, han ideado técnicas para evaluar el riesgo de sufrir cáncer de estómago a partir de muestras sanguíneas y examinando la respuesta inmunitaria del organismo. El cáncer de estómago es el tercer tipo de cáncer más mortífero; concretamente, cada año se cobra en torno a 700 000 vidas al año a nivel mundial. Casi el 70 % de los casos se concentran en China, Corea y Japón, pero la incidencia también es elevada en América Latina y Europa Oriental. Por norma, el pronóstico de supervivencia para los afectados es malo. Una causa muy destacada del cáncer de estómago es Helicobacter pylori. «H. pylori es una bacteria muy variable desde el punto de vista genético, y la variación viene determinada en gran medida por el origen étnico; así, las versiones de Asia Oriental de H. pylori son más carcinogénicas», informó Samuel Lundin, coordinador del proyecto y catedrático en el departamento de Microbiología e Inmunología de la Universidad de Gotemburgo (Suecia). «Hemos analizado concienzudamente las respuestas de los anticuerpos a H. pylori para determinar cuáles de las bacterias H. pylori presentes en las muestras de sangre comportan el riesgo más elevado y, por otro lado, hemos estudiado la relación de esto con el riesgo de cáncer de estómago». Arreglos de péptidos Los investigadores están componiendo arreglos de péptidos para describir la respuesta inmunitaria de los pacientes a H. pylori, y para ello sintetizan péptidos sobre una miniplaca vítrea. «Disponemos de tecnologías que nos permiten añadir un aminoácido y dejarlo reaccionar, para después enjuagarlo y añadir otro aminoácido, hasta que sobre la miniplaca vítrea se produzca una secuencia de péptidos», explicó el profesor Lundin. A los 200 000 péptidos presentes en la microplaca se añadieron muestras de suero procedentes de Nicaragua (donde existe una prevalencia elevada de cáncer de estómago) y Suecia. «En función de los anticuerpos producidos, algunos se unen a determinados péptidos. Entonces se añade otro anticuerpo etiquetado con fluorescencia para que se iluminen esos péptidos», señaló el profesor Lundin. «El ensayo muestra la existencia de esos anticuerpos, así que los identificamos valiéndonos de la microplaca de péptidos —explicó—. De esa manera comprobamos cómo de bien se han unido los anticuerpos a los péptidos, y concretamente a cuáles de los 200 000 péptidos». Se obtiene así una «huella» específica de cada individuo que, acto seguido, se puede comparar con las huellas de quienes padecen el cáncer. Identificación de proteínas «Identificamos todas las proteínas que incitan una respuesta con anticuerpos si se tiene H. pylori, y también todos los epítopos de esas proteínas (las partes de las proteínas a las que se unen los anticuerpos) —añadió el profesor Lundin—. Hemos demostrado que solo dos o tres de esos epítopos tienen valor diagnóstico en los pacientes; los demás producen anticuerpos incluso si el paciente no es portador de H. pylori». Ya se ha patentado este método de identificación de los epítopos. «Hemos identificado los péptidos que comportan un riesgo elevado de sufrir cáncer de estómago si el paciente cuenta con anticuerpos de los mismos», afirmó el profesor Lundin. La clave del éxito del proyecto fue la obtención de muestras sanguíneas y biopsias de una misma persona. «Podemos cultivar las bacterias de las biopsias y analizar las cepas de H. pylori de una persona realizando un análisis genómico —continuó—. Se analiza la respuesta de los anticuerpos de la misma persona para determinar a qué secuencias de péptidos responden. «Es inusual disponer de toda esta información a la vez, pero para nosotros era indispensable». El profesor Lundin recibió una subvención Marie Curie de tres años de duración con la que pudo financiar una estancia de dos años en Perth (Australia), donde trabajó con Barry Marshall, galardonado con el Premio Nobel y uno de los dos científicos que descubrió H. pylori.

Palabras clave

HELICOMARK, cáncer, inmunología, biomarcadores, fluorescencia, cáncer de estómago

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