Rehn hace las primeras observaciones sobre la revisión intermedia de la estrategia de Lisboa
El Comisario europeo de Empresa y Sociedad de la Información, Olli Rehn, ha señalado que quizá Europa se puso demasiados objetivos en el Consejo de Lisboa de 2000, donde los dirigentes políticos se comprometieron a convertir la UE en la economía del conocimiento más competitiva del mundo antes de 2010. El Sr. Rehn hizo los primeros comentarios sobre la revisión intermedia de la estrategia de Lisboa, y dijo a los invitados que asistían a una cena informal del Consejo de Competitividad, celebrada el pasado 23 de septiembre, que en su opinión podría resultar de gran ayuda racionalizar la estrategia y establecer ciertas prioridades entre nuestros diferentes objetivos.' Además, el Comisario afirmó que se puede defender la realización de una evaluación del método abierto de coordinación para identificar mejor sus puntos fuertes y sus puntos débiles. 'Esto nos puede dar alguna pista sobre lo que se puede hacer para mejorar su grado de utilidad, y saber si es más útil en unos campos que en otros.' El Sr Rehn se preguntó en su tercer punto si la Comisión ha aprovechado de forma adecuada los instrumentos disponibles para perseguir los objetivos de Lisboa. ¿Existen razones para hacer más?,preguntó. Situando la estrategia de Lisboa en un contexto más amplio, el Sr. Rehn declaró que en una reunión reciente de los nuevos Comisarios, el Presidente propuesto, José Barroso, insistió en que la competitividad es su máxima prioridad, no en sí misma sino porque el crecimiento económico lleva consigo una mayor calidad de vida. A la luz de este objetivo, la Comisión está elaborando actualmente un informe sobre la competitividad que destacará algunos retos industriales importantes que debe afrontar Europa. Entre estos retos se incluye la naturaleza cambiante de la influencia china sobre la economía mundial, en la que la exportación intensiva de mano de obra está siendo sustituida a gran velocidad por productos tecnológicos; la importancia de producir un efecto palanca en las inversiones realizadas en la investigación privada a través de políticas públicas; y la necesidad de poner de nuevo la atención sobre la producción y la divulgación de las tecnologías de la información y las comunicaciones, a la vista de su aportación positiva al crecimiento de la productividad. Para poder avanzar y llevar adelante la agenda de Lisboa, el Sr. Rehn considera que hay que mejorar la función del Consejo de Competitividad para tener en cuenta el impacto sobre la competitividad de las propuestas ajenas a su cometido. 'Por ejemplo, en el marco de los debates del Consejo Europeo de Primavera del próximo año sobre las estrategias para reducir las emisiones a medio y largo plazo, el Consejo podría realizar una aportación muy interesante al debate sobre los aspectos ligados a la competitividad, declaró. Los responsables políticos deben aprender a promulgar normas claras y predecibles que salvaguarden los valores públicos y a otorgar una mínima responsabilidad a las empresas y a su capacidad para innovar, según el Sr. Rehn, quien añadió que el Consejo y la Comisión deben practicar lo que predican en lo que se refiere a la mejora de la regulación.