Los jefes de Estado y Gobierno hacen de la investigación una "línea vital" de la relanzada estrategia de Lisboa
Por si no supiéramos ya que la investigación y la innovación están acaparando el programa político de Europa, los resultados del reciente encuentro entre los jefes de Estado y Gobierno de la UE lo dejaron muy claro. La relanzada agenda de Lisboa, cuyo propósito es convertir a Europa en la economía más competitiva del mundo para 2101, se debatió con amplitud en el Consejo Europeo, los días 22 y 23 y de marzo. La investigación tiene una entrada en la página tres de las conclusiones del Consejo, predominando en la sección "líneas vitales del relanzamiento." "Es importante para el desarrollo de la investigación, la educación y todas las formas de innovación, que se haga todo lo posible por convertir los conocimientos en un valor añadido y crear más y mejores puestos de trabajos," declara el documento y, continúa: "Aún más, en los años venideros se debe promover el dialogo entre aquellos que participan directamente en la sociedad del conocimiento, procedentes de los sectores público y privado." El objetivo de aumentar la inversión en investigación a un tres por ciento del PIB se mantiene. También, elevar la aportación del sector privado, que se realizará mediante incentivos impositivos, mejorar el efecto de palanca de la inversión pública, y una gestión más actualizada para las instituciones de investigación y universidades. Se ha requerido a todos los Estados miembros que continúen sus trabajos encaminados a la reducción de los niveles generales de ayuda estatal a favor de ciertos objetivos horizontales como la investigación, la innovación y la optimización del capital humano. En las conclusiones se define el papel del VII Programa Marco (VIIPM) de investigación y desarrollo y el nuevo programa de competitividad e innovación. El VIIPM mejorará la cooperación europea, estimulará la inversión privada en áreas esenciales para la competitividad y contribuirá a eliminar la división digital. El programa pretende asimismo servir como palanca para aumentar los presupuestos nacionales destinados a la investigación. La mejora de las condiciones de los investigadores y la creación de un consejo europeo de investigación para apoyar a la investigación básica son aspectos que también se incluyen. Los líderes europeos estuvieron de acuerdo en que las políticas de innovación deben aplicarse a nivel nacional, según las necesidades de cada país, aunque sus objetivos deberían ser comparables: establecer mecanismos de apoyo para las pequeñas y medianas empresas innovadoras (PYME); la promoción de la investigación conjunta entre la empresa y la universidad; mejorar el acceso al capital riesgo; reorientar el proceso de contratación público relativo a los productos y servicios innovadores; el desarrollo de asociaciones de innovación; y la creación de centros de innovación a nivel regional y local. Según se acordó en el Consejo Europeo, el programa de competitividad e innovación debería servir para establecer un nuevo mecanismo de financiación para las PYME innovadoras con un alto potencial de crecimiento. Debería modernizar y consolidar el apoyo técnico a la innovación en las empresas y favorecer el desarrollo de centros regionales y de redes europeas de innovación. El nuevo respaldo procederá del Banco Europeo de Inversiones mediante el mecanismo de financiación estructurado, que se extenderá a los proyectos de investigación. Se investigarán también otras formas de utilizar los fondos comunitarios como palanca para los préstamos del BEI. La importancia de la inversión en tecnologías de la información y medioambientales fue recalcada por los jefes de Estado y Gobierno europeos. La eco-innovación y la eco-tecnología pueden contribuir a la calidad de vida y al crecimiento y empleo y, por lo tanto, deben ser prioritarios, sobretodo en los sectores de energía y transportes, según las conclusiones del Consejo. "El Consejo Europeo apela a la Comisión y los Estados miembros a aplicar el plan de acción para la eco-tecnología como urgencia," continúa.