Un proyecto desarrolla trampas y repelentes para los mosquitos portadores de la malaria
En los próximos cinco años, un equipo internacional de científicos colaborará en un proyecto de investigación dirigido a desarrollar trampas de olor y repelentes que sean eficaces para mantener a los mosquitos que portan la malaria alejados de los seres humanos potencialmente portadores. El desarrollo de nuevas alternativas para evitar que los insectos transmitan la malaria podría reducir de forma sustancial el riesgo de que esta enfermedad, que afecta ya a entre 300 y 660 millones de personas en todo el mundo, se transmita. La malaria es la enfermedad más importante a nivel mundial, que amenaza la vida de los seres humanos, causando más de un millón de víctimas mortales al año. Un equipo de científicos de las universidades de Vanderbilt y de Yale, ambas situadas en EEUU, y la universidad de Wageningen, en Países Bajos, colaborarán con investigadores del centro de investigación de la salud y desarrollo de Ifakara, en Tanzania, y los laboratorios del consejo de investigación médica en Gambia (África), en un proyecto de 7 millones de euros, que ha sido financiado por la iniciativa "Challenges in Global Health", auspiciada por la fundación Bill and Melinda Gates. La malaria es causada por el Plasmodium spp, un protozoo parásito que infecta los hematíes de los seres humanos. Los parásitos de la malaria tienen un ciclo de vida complejo: para vivir, estos parásitos tienen que tener un portador humano y una hembra del mosquito portador del género Anopheles. El mosquito coge los parásitos de la malaria de la sangre infectada de un ser humano cuando se alimenta de éste y, después, el parásito se reproduce en el intestino del mosquito Anopheles, ésta es la razón por la que los parásitos de la malaria necesitan también a los mosquitos para continuar su ciclo vital. El mosquito puede luego transmitir los parásitos de la malaria a los humanos a través de las glándulas salivares. Para encontrar una portador idóneo, los mosquitos hembra de la malaria se guían por los olores que interceptan a través de sus antenas. Una vez reconocido el olor del portador, succionan la sangre que necesitan para producir huevos. Es en este proceso cuando los parásitos del mosquito entran en el organismo humano. Si una persona infectada, después de un periodo de incubación de entre diez y catorce días, es picada de nuevo por otro mosquito, el parásito de la malaria se transmite a ese mosquito y, de esta forma, es como se propaga más ampliamente por toda la población de mosquitos. El mosquito portador de la malaria detecta una compleja mezcla de olores antes de encontrar un portador. Los socios del equipo de investigación de EEUU desarrollarán olores a los que son muy receptivas las antenas del mosquito. Este equipo identificará y probará materiales olorosos repelentes o atractivos y materiales que les confundan. Después, el equipo de la universidad de Wageningen examinará los efectos de los materiales olorosos seleccionados sobre el comportamiento de los mosquitos. Las sustancias que provoquen la reacción más fuerte (bien atrayendo, repeliendo o causando confusión) serán probadas en una situación natural simulada en Ifakara, Tanzania. La mezcla de olores más óptima se transportará a los pueblos africanos para realizar pruebas prácticas a escala completa, como parte del proyecto. Los pueblos, situados en Gambia y Tanzania, están ubicados en diferentes extremos geográficos, y cuentan con diversas poblaciones de mosquitos, por lo que los resultados del proyecto de investigación podrán ser aplicables en la mayor parte de la región del África tropical. Si el proyecto tiene éxito, las viviendas africanas estarán mejor protegidas gracias a los potentes nuevos olores o repelentes que confundirán el sentido del olfato de los mosquitos, ocasionando menos picaduras de mosquitos, mientras que, en las afueras de los pueblos, las trampas para insectos con olores atrayentes se podrían utilizar como cebo. Los resultados finales del proyecto serán, además, probados en otros mosquitos patogénicos, como el mosquito Aedes aegypti, el causante de la propagación de la fiebre dengue, y el Culex pipiens, portador del virus del Nilo Occidental.
Países
Países Bajos, Estados Unidos