El proyecto DOSEI examina el proceso de elaboración de la Constitución de la UE
Tras sendos referéndums en los que Francia y Países Bajos rechazaron aprobar la Constitución europea, desde muchos ámbitos se cuestionan las actitudes de los ciudadanos hacia la UE y el futuro constitucional de Europa. Bien es cierto que algunos Estados miembros como Luxemburgo, que aprobó la Constitución el 10 de julio, continúan con el proceso de ratificación, en cambio, cinco países han optado por retrasar sus referéndums y todavía no está claro si será finalmente ratificada en su forma actual. A pesar de todo, es de suma importancia social y científica llegar a entender el origen de la actual Constitución y cómo se está llevando a cabo el proceso de ratificación. Independientemente de cuál sea el resultado final, la Constitución tendrá una gran repercusión sobre la soberanía de un creciente número de países y sobre la vida de sus ciudadanos. Para llegar al fondo de estas cuestiones, la Comisión financió dentro de la prioridad "Mejora del potencial humano de investigación" del V Programa Marco (VPM) el proyecto DOSEI (domestic structures and European integration), cuya última conferencia celebrada el 20 de junio reunió a 20 científicos políticos de ocho universidades europeas y de EEUU que estudiaron el proceso de Constitución europea, desde la Declaración de Laeken de 2002 en la que se trazaron los términos originales de la Constitución hasta llegar al actual proceso de ratificación. La mayoría de los análisis se centraron en la fase de negociación en el marco de la Conferencia Intergubernamental (CIG) 2003-2004, que lideró el ex presidente francés Valéry Giscard d'Estaing. Los informes elaborados por los socios de DOSEI y publicados en sus respectivas páginas web encierran cuestiones como las estrategias utilizadas durante las negociaciones, en las que los partidos podían "ganar o perder" en relación con el Tratado de Niza, y analizan si las reservas a las ratificaciones nacionales influyeron en los resultados finales. El proyecto DOSEI ha creado un archivo único con documentación sobre las posiciones en torno a los temas más reñidos adoptadas por los más de 200 agentes que han participado en la elaboración de la Constitución, desde gobiernos nacionales y partidos políticos a miembros del Parlamento Europeo y de la Comisión. Uno de los documentos, por ejemplo, analiza el papel de la Comisión durante las negociaciones y cuestiona hasta qué punto la Constitución refleja sus prioridades y las razones de su éxitos o fracasos en este respecto. Los objetivos principales de la Comisión en las negociaciones según el autor del informe, Christophe Crombez de la universidad de Stanford, son cuatro: establecer un proceso legislativo uniforme (de codecisión), generalizar el procedimiento del voto por mayoría cualificada en el Consejo, mantener la elección de un Comisario por Estado miembro, y preservar el "método comunitario" dentro de la UE, que señala a la Comisión como iniciadora única de la legislación de la UE. En opinión del doctor Crombez, aunque la Comisión se mostró conforme a promover una democracia y una eficiencia y transparencia más amplias en el resto de instituciones de la UE generalizando, por ejemplo, el voto por mayoría cualificada y el procedimiento de codecisión, al querer mantenerse en la norma de un Comisario por Estado miembro obvió la necesidad de hacer este procedimiento más eficaz. Para el doctor Crombez "ninguna de las reformas propuestas por la Comisión en cualquiera de estas áreas [...] puede ser calificada en realidad de cambio drástico, con la posible excepción de la generalización del procedimiento por mayoría cualificada. [...] La Comisión optó por una vía cautelosa en vez de mantenerse al frente y luchar por conseguir más poderes, un aumento considerable de su legitimidad democrática y una drástica reducción en su tamaño". A pesar de marcarse ambiciones relativamente modestas, el doctor Crombez cree que la Comisión sólo logró un éxito parcial. El monopolio sobre el derecho de iniciativa en materia legislativa quedó intacto, y se ampliaron el voto por mayoría cualificada y el proceso de codecisión, aunque no en la medida esperada. El número total de Comisarios ha quedado reducido, sin embargo, y no se seguirá con el procedimiento de un Comisario por cada Estado miembro. Además, no logró conseguir sus objetivos sobre un cambio en el proceso de selección en el seno de la Comisión, que seguirá siendo en la nueva Constitución en esencia el mismo. Según el doctor Crombez "cuatro factores explican el desalentador resultado de la Comisión. Primero: la Comisión no tenía poderes formales en la Conferencia Intergubernamental, segundo: echó a perder su orientación en las negociaciones y desaprovechó cualquier influencia que a nivel informal pudiera tener; tercero: se encontró desmarcada en las negociaciones, sólo el Parlamento y tres Estados miembros respaldaron su iniciativa por conseguir una UE más federal y, cuarto: su influencia en la UE está perdiendo intensidad en términos generales". Aunque cree, sin embargo, que el avance del voto por mayoría cualificada, incluido en el proceso de designación de la Comisión, podría generar una dinámica que daría como resultado una selección eficaz de las Comisiones. "Reducir el déficit democrático cambiando el proceso de designación de la Comisión parece ser por lo tanto el camino a seguir para aumentar la eficiencia de la Comisión". El papel de la Comisión en el proceso de elaboración de la Constitución es sólo uno de los aspectos que abarca el proyecto DOSEI, y los socios piensan publicar en 2006 un denso volumen que llevará por título "Policy-making processes and the European constitution: a comparative study of Member States and Accession Countries" (Procesos de elaboración de políticas y la Constitución europea: estudio comparativo de los Estados miembros y los países asociados). El equipo espera que los análisis realizados aporten nuevos conocimientos válidos y pistas sobre el actual proceso constitucional y cualquier otra iniciativa similar que surja en el futuro.