Investigadores franceses ayudan a revelar la naturaleza manipuladora del parásito de la malaria
Los mosquitos se sienten más atraídos por las personas en fase contagiosa de malaria, según revelan investigadores franceses y keniatas en un nuevo estudio. Parece ser que el responsable de que aumente esta atracción es el parásito de la malaria. La capacidad del parásito de la malaria para manipular el comportamiento de los mosquitos está avalada ampliamente por estudios. A finales de los noventa, Jacob Koella, de la universidad Pierre y Marie Curie en París demostraron que cuando los mosquitos adquieren por primera vez el plasmodio (causante de la malaria), su interés por picar humanos disminuye. El doctor Koella señala que en esta fase de su ciclo vital, el parásito necesita tiempo para desarrollarse en el mosquito antes de estar preparado para pasar a un humano. Como la picadura comporta riesgos para el mosquito, esta modificación en el comportamiento aumenta a cambio las oportunidades de sobrevivir tanto de los parásitos como del mosquito. Una vez que el plasmodio en el mosquito infecta a los humanos, el índice de picaduras del insecto aumenta más de lo normal, y los investigadores creen que es el parásito el responsable de orquestar este cambio. "Antes de que el parásito sea transmitido a un humano, su único objetivo es sobrevivir, y ayudar al mosquito a que también lo haga", explica el doctor Koella. En su último estudio, financiado por el Ministerio francés de Educación e Investigación y publicado en la edición de septiembre de la revista de acceso abierto PLoS Biology, el doctor Koella aporta muestras sobre otras formas de manipular el parásito de la malaria a su portador para sus propios fines, esta vez en humanos. Los científicos han intentado a menudo evaluar si los humanos infectados con la malaria pudieran ser más atractivos para los mosquitos, pero los resultados son ambiguos. El doctor Koella cree que "el problema principal de estudios anteriores es que no pueden realmente evidenciar el efecto de la infección y las diferencias intrínsecas en la atracción de personas". Para dar consistencia a su teoría, él y sus colegas científicos de la universidad de Nairobi en Kenia prepararon una habitación con mosquitos que no estaban infectados y la rodearon de tres tiendas. En una estaba un niño infectado en la fase contagiosa de la malaria, en la otra había un niño en la fase no infecciosa y en la tercera había un niño que no estaba infectado. Descubrieron que el doble de mosquitos se dirigió al niño en la fase contagiosa de la malaria. Aún más, para establecer que el resultado no se debía simplemente a la atracción innata de los mosquitos hacia el niño, los científicos repitieron el experimento con el mismo niño después de ser tratado con fármacos contra la malaria. En este caso, ninguno atraía más que otro a los mosquitos. "La atracción se debía al parásito, y no a una característica intrínseca de los niños", explica el doctor Koella. De nuevo, los científicos creen que la diferencia observada en la atracción de los mosquitos hacia los niños está causada por el parásito de la malaria. En el artículo de PLoS Biology, el equipo apunta a que "los mecanismos que subyacen a esta manipulación son desconocidos, pero es muy probable que los parásitos cambien la respiración y el olor corporal de los individuos infectados, ya que estos aspectos tienen que ver con la atracción de los mosquitos dentro de las distancias que comprende nuestro experimento". Algunos expertos han recibido con cautela los resultados, y hacen hincapié en que el doctor Koella y sus colegas han llegado a estas conclusiones a partir de resultados de 12 experimentos tan sólo de este tipo. Pero, aunque es demasiado pronto para decir si aportarán nuevas orientaciones para combatir la malaria, el doctor Koella cree que el experimento ayuda a entender mejor la enfermedad que es responsable de más de un millón de muertes al año. "Los científicos solían ver al mosquito como una jeringuilla que transmite el parásito de un humano a otro. El hecho de que manipule el mosquito hasta este punto contribuye a explicar la increíble e intensa capacidad de transmisión de la malaria", concluyó.
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