Según un informe, la inversión privada en enseñanza superior es clave para la activación del conocimiento
Según un nuevo informe elaborado por la Presidencia británica debatido en el Consejo Europeo informal reunido en Hampton Court el pasado 27 de octubre, el conocimiento en Europa se ha quedado sin utilizar ni explotar, en otras palabras, ha permanecido pasivo, y es necesaria una política de "activación del conocimiento". El informe, elaborado por Luc Soete, director del instituto de nuevas tecnologías en la universidad de las Naciones Unidas, apunta a que, en términos económicos, la inversión pública europea en conocimiento se puede comparar en general con la de EEUU. "Pero se fragmenta en una multitud de instituciones públicas de investigación y de enseñanza superior a lo largo de la UE". La diferencia más llamativa entre la UE y EEUU se da, sin embargo, en las inversiones privadas en conocimiento, según opina el doctor Soete "en el conjunto de la UE no se consigue convencer a nuestras empresas y ciudadanos de que inviertan en conocimiento. Es un fallo que en primer lugar y más importante es un fallo a "activar", a abrir la enseñanza superior a la financiación privada". Europa debe plantearse la reforma de la enseñanza superior como una prioridad absoluta para competir en la economía del conocimiento, dice el informe, y aunque la educación es ante todo competencia de los Estados miembros, la UE tiene un papel complementario consistente en aportar una dimensión europea a las políticas de educación. La situación es igual de desafiante para la investigación, según el análisis. De nuevo, el doctor Soete, establece una comparación con EEUU, donde el 98 por ciento de la financiación de fuentes federales destinada a la investigación universitaria se gasta sólo en 200 instituciones, de un total de 3.300. "Esto produce una concentración y escala de investigación no comparable a la que tenemos en Europa hoy en día". Es necesario, por lo tanto, una política de activación del conocimiento, que active las competencias, asuma riesgos y la innovación. El informe señala una serie de propuestas para lograrla. En primer lugar, los países de la UE deben identificar medios más eficientes de cooperación que el método abierto de coordinación "bastante leve", y que el documento del doctor Soete califica de "no muy acertado". A continuación, el informe propone introducir un objetivo único y general de "inversión en conocimiento" para los Estados miembros, que combine todos los diferentes elementos de la inversión en conocimiento, incluido el gasto en educación y en fondos privados y públicos. "La ampliación del concepto de conocimiento para incluir la educación [...] permitirá a los Estados miembros abordar debilidades concretas en sus sistemas de educación como parte integral de sus estrategias de inversión en conocimiento e innovación". Además, Europa debe realizar un esfuerzo concertado para abrir la investigación y la educación superior a la financiación privada, y el informe reclama una evaluación sobre la ventaja de introducir un marco a nivel de la UE para los créditos fiscales en I+D. Como menciona anteriormente, la reforma universitaria debería ser una prioridad, centrada en la creación de la masa crítica necesaria en las instituciones europeas. "Una forma de hacerlo es fortaleciendo las universidades especializadas en áreas específicas y con suficiente aportación de la industria", opina el informe. "Después debemos promover la competencia entre estas universidades. [...] La competencia ha sido una de las razones clave del dinamismo del sistema de enseñanza superior en EEUU". Por último, el autor advierte que un enfoque unilateral sobre el fortalecimiento del conocimiento y la innovación solamente dentro Europa refleja un enfoque caduco "eurocéntrico". "Nuestras políticas pueden estar enraizadas en una determinada jurisdicción geográfica pero su ámbito y perspectiva deben ser mundiales. El sistema de bienestar europeo estará influido a largo plazo directamente [...] por el desarrollo de estándares mundiales comunes y la rápida difusión mundial de tecnologías a otros países de fuera de la UE. Piensen en el ahorro energético, la sostenibilidad medioambiental, y también en la salud y la seguridad". El doctor Soete concluye afirmando "que hemos señalado aquí qué retos fundamentales tenemos ante nosotros en la "activación del conocimiento". [...] Las partes interesadas de la sociedad (sindicatos, empresas, gobiernos, instituciones educativas y los más importantes, los ciudadanos) tienen un papel que desempeñar para hacer de este cambio una realidad. Vamos a desafiarles".
Países
Reino Unido