Bipolarización en el área mediterránea y riesgos de inestabilidad
La brecha de prosperidad entre los ricos y los pobres en los países mediterráneos se ha duplicado en los últimos 40 años. Un análisis reciente de la polarización económica en la cuenca mediterránea, realizado por el Instituto de análisis económico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) concluye que una polarización más acentuada implica una mayor inestabilidad política y advierte de la existencia de "un riesgo muy elevado de que surja un conflicto abierto". El estudio, que se publicará en 2006 como parte de la "serie de seminarios de Berlín: Equidad y Desarrollo" del Banco Mundial, está enmarcado en el proyecto financiado por la Unión Europea "Polarization and conflict". El objetivo de este proyecto multidisciplinar del VI Programa Marco, coordinado por el economista y profesor del Instituto de análisis económico del CSIC rn Barcelona, Joan Maria Esteban, es promover y coordinar la investigación sobre la conceptualización, modelación y medición de la polarización y el conflicto, y las relaciones entre ambos. Como resultado, se espera que "Polarization and conflict" contribuya a la identificación de las principales fuerzas que derivan en conflicto, aporte instrumentos e indicadores para la alerta temprana, y un entendimiento sobre el papel que terceras partes pueden desempeñar en diferentes alternativas de intervención, como la mediación o el arbitraje, para conseguir un acuerdo y el diseño de pactos viables posteriores al conflicto, incluido el sistema de representación política. El proyecto integra distintos enfoques que han sido desarrollados en las diferentes ciencias sociales y combina modelos con pruebas objetivas. Los resultados de esta investigación sugieren que la desigualdad económica no es un factor suficiente para analizar la cohesión social y el conflicto potencial. El proyecto propone un nuevo análisis metodológico basado en el concepto de polarización y una nueva herramienta analítica: el índice de polarización, con el que se pretende captar la creación de "clubs" de países, que presentan una gran similitud dentro de su seno, y una desigualdad marcada entre los diferentes clubes. Se puede por lo tanto dar una desigualdad decreciente, porque todos los miembros de un club se vayan haciendo más similares entre ellos, y al mismo tiempo aumentar la polarización. Por lo tanto, es la polarización, más que la desigualdad, la que mejor capta la emergencia de grupos con intereses opuestos. Este nuevo enfoque se ha utilizado para examinar el modelo de desarrollo en ambas orillas del mar Mediterráneo entre 1961 y 1998, y demuestra que desde las últimas cuatro décadas pasadas, los países mediterráneos convergen hacia dos polos diferentes, los ricos y los pobres, cada vez más perfectamente definidos y separados uno del otro. Si se analizan los ingresos per capita y la población de ambos grupos de países utilizando las herramientas económicas tradicionales, como el índice Gini, la desigualdad entre los dos grupos creció sólo un 18 por ciento durante este periodo. Cuando se aplica el concepto de polarización, sin embargo, esta diferencia se duplica. El estudio demuestra un índice de bipolarización, que se dispara de 0.0643 en 1961 a 0.1313 en 1998. En 1961, surgieron diferencias extremas relativas a los ingresos per capita entre los países de ambos bloques, con un índice de cinco a uno entre los dos extremos, principalmente Francia y Marruecos. Pero entre medio, aparecía una secuencia escalonada, con una diferencia máxima del 46 por ciento entre los sucesivos países. Mientras que en la década de los 60, España, el sur de Italia y Grecia no estaban muy lejos de los países mediterráneos del lado de África, como Marruecos o Egipto, a finales de la década de los noventa, la distancia había aumentado casi hasta un extremo insuperable. El estudio reconoce el éxito de la Unión Europea en disminuir esta desigualdad significativamente de forma progresiva en los ingresos per capita de todos los Estados miembros de la UE. Pero, como explica el Dr. Esteban, el éxito de la UE en promover el crecimiento en los países candidatos ha tenido el efecto secundario internacional de ampliar la brecha en relación con los vecinos que todavía están fuera. Este efecto es particularmente notorio en la cuenca mediterránea. Mientras que los países de la UE, además de Israel, están convergiendo en términos de ingresos, los países mediterráneos de fuera de la UE son más pobres en comparación. El Dr. Esteban advierte que esta bipolarización extrema pudiera estar generando un alto riesgo de conflicto abierto. "Si no tenemos objetivos estimulantes, podríamos estar acercándonos hacia un periodo de gran inestabilidad política en los países de la región", concluyó.
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