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Críticas a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria

El 15 de mayo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) lanzó una contundente defensa de sus métodos y especialmente a favor de su imparcialidad en la investigación de los organismos modificados genéticamente. La AESA se reunió el 15 de mayo con representantes de...

El 15 de mayo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) lanzó una contundente defensa de sus métodos y especialmente a favor de su imparcialidad en la investigación de los organismos modificados genéticamente. La AESA se reunió el 15 de mayo con representantes de los Estados miembros con la intención de atender a cualquier cuestión que plantearan los representantes sobre los métodos y procedimientos que utiliza la AESA. En breve se publicará un resumen de la reunión, aunque delegados de la AESA conversaron con la prensa una vez finalizada ésta. El Dr. Herman Koëter, en calidad de director ejecutivo de la AESA declaró que "evaluamos el riesgo o la seguridad de los alimentos compuestos por plantas o animales presentes en la cadena alimentaria. Nuestro mandato se limita a la ciencia. No autorizamos o ponemos en marcha nada. Trabajamos de forma independiente e imparcial. No hay interés personal en el resultado de nuestras decisiones". Desde su constitución en 2002, la AESA ha sometido a estudio 11 organismos modificados genéticamente a través de grupos de expertos procedentes de 13 Estados miembros. La Comisión Europea, que instauró la Autoridad, ha obligado recientemente a que se estreche la cooperación con los Estados miembros, medida que ha sido acogida con cautela por los grupos en contra de los transgénicos y criticada con contundencia por los que se muestran a favor. La AESA debe evaluar el riesgo o la seguridad de los organismos modificados genéticamente en un periodo máximo de un año basándose en los datos de campo generados por las empresas que desarrollaron los transgénicos. Si el grupo de expertos necesitara más información, entonces se para la cuenta atrás en espera de que la empresa aporte más datos. Naturalmente, aquí sale a relucir el tema de la confianza. ¿Se puede confiar en que las empresas aporten los resultados precisos? Confiamos en las buenas prácticas de laboratorio que explican la garantía de calidad", explicó el Dr. Koëter. "Además, el país en cuestión debe supervisar a la institución que lleva a cabo la investigación. Todo ello garantiza que podamos confiar en la información aportada. Algunas veces son estudios universitarios los que se presentan". El Dr. Harry Kuiper ha sido el presidente del grupo de organismos modificados genéticamente de la AESA desde su constitución en 2003. "Comparamos las variedades de transgénicos con cultivos tradicionales para ver si son "seguros". Esta es nuestra línea de partida. El grupo comunica al solicitante que debe explicar las diferencias y se evalúa el impacto toxicológico y medioambiental de éstas. Por ejemplo, si la planta expresa una proteína nueva, la sometemos a una serie de pruebas biomédicas y toxicológicas. Cualquier planta así se estudiará con detenimiento". En este punto los representantes de los Estados miembros expresaron dos de sus inquietudes, a saber: qué es lo que pasa con los efectos a largo plazo; y cómo gestiona el grupo la incertidumbre. "La evaluación se centra en el componente a largo plazo y las incertidumbres", declaró el Dr. Kuiper. "Buscamos cualquier indicación de cambio, para que las pruebas de toxicidad se apliquen dependiendo de los cambios percibidos. La evaluación medioambiental se lleva a cabo "paso por paso" y se analizan los efectos potenciales sobre los organismos objeto de estudio y los que no lo son. Después, antes de las pruebas de campo, pasamos a analizar el efecto invernadero". Luego se suscitaron aún más críticas por parte de los Estados miembros sobre la terminología, que algunos consideran inútil. "Que el riesgo sea "superable" es una apreciación demasiado vaga para los directores y un aspecto difícil de determinar", declaró el Dr. Kuiper. "Sin embargo, nuestras competencias sólo nos capacitan para declarar que un organismo modificado genéticamente es "tan seguro como una planta tradicional". También les preocupaba la forma que tiene de difundir la AESA los resultados. Los Estados miembros presentan cuestiones que son respondidas por el grupo. Anteriormente, las preguntas se agrupaban por temas, por ejemplo, las alergias. El grupo acordó que ahora se abordarán de forma individual. También querían un protocolo específico para investigar los organismos modificados genéticamente. "Somos reacios a elaborar un 'libro de cocina', declaró el Dr. Kuiper, "para utilizarlo cuando recibamos una solicitud de un transgénico que no está incluido en el protocolo". Algunos Estados miembros criticaron el enfoque "a puerta cerrada" de la AESA. Las reuniones del grupo no son abiertas y algunos Estados miembros quieren que así lo sean, propuesta que fue rechazada por la AESA. "Ya trabajamos en estrecha relación con los Estados miembros", declaró el Dr. Koëter. "Los grupos son independientes, algo esencial a su función, y la fortaleza del grupo reside en el consenso. Los individuos no son importantes". "Hoy en día, la presión política debe ir pareja al acuerdo científico. Antes, la AESA y los Estados miembros adoptaban cualquier decisión y no había consenso. La AESA debería rectificar este punto", declaró el Dr. Koëter. "La política se inmiscuye en la ciencia. No podemos resolver el problema, pero hacemos todo lo posible. Los políticos no deberían intentar esconder sus inquietudes políticas tras las pruebas científicas", declaró.

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