Durante 500 días Europa y Rusia realizarán un experimento que simulará una misión en Marte
A principios de 2008, una tripulación compuesta por seis personas llevará a cabo una misión de 500 días de duración para simular una misión en Marte. En esta misión, organizada por el IBMP («Instituto ruso para problemas biomédicos»), participará la Agencia Espacial Europea (ESA), Roscosmos y la Academia Rusa de las Ciencias. La tripulación vivirá la simulación de un lanzamiento, así como de un viaje de 250 días al espacio, su llegada a Marte, una excursión por la superficie del planeta y el viaje de vuelta a la Tierra. Sin embargo, en lugar de vivir 500 días en una nave espacial, la tripulación se alojará en unos tanques de metal en la ciudad de Moscú y, con la ayuda de unos pasadizos estrechos que conectarán unas zonas con otras, podrán desplazarse desde la zona dedicada a la atención médica hasta la de investigación, el compartimento para la tripulación y la cocina. En total, un área de 200 metros cuadrados. Esta misión servirá para investigar los aspectos psicológicos y médicos de una misión tan larga y, además, se realizará una serie de experimentos. En la actualidad, la ESA está abierta a propuestas de experimentos adecuados. Éstos podrían versar sobre temas como la influencia del confinamiento en el sueño, el estado anímico y la salud mental, los efectos que causaría según el tipo de personalidad, nivel cultural y grado de motivación, la adaptación psicológica a un ambiente solitario y aislado, los efectos del estrés en la salud y los cambios en el sistema inmunológico. Cada propuesta será sometida a una revisión inter pares. «Nos interesa observar los efectos psicológicos de esta situación en el bienestar mental y en la capacidad para llevar a cabo ciertas tareas, incluso algunas que son de importancia vital para esta misión», explicó Marc Heppener, científico de la ESA. «¿Cómo se desarrollarán las relaciones de grupo? ¿Cuáles son los peligros potenciales que podríamos llegar a encontrar? ¿Qué tipo de medidas preventivas podríamos adoptar para evitarlos? Además, así también nos es posible estudiar qué perfiles de personalidad sería conveniente elegir para una misión real», apuntó. La misión se conocerá con el nombre de Mars500. Actualmente, se está negociando el contrato que contendrá los detalles de la misión y especificará la participación de la ESA en este proyecto. La ESA propondrá como candidatos a dos de los seis miembros de su tripulación y también se implicará por completo en la tarea de definir la misión; ahí se incluye el cuadro de mando, la junta médica y el equipo de operaciones que se encuentre fuera de la instalación que se dispondrá en Moscú. «Esto también supone algo muy importante para nosotros», asegura Marc Heppener. «Ya tenemos experiencia en mandar astronautas a la Estación Espacial Internacional, pero que vayan hasta Marte es algo completamente diferente.» A mediados del próximo mes de junio se abrirá una convocatoria para voluntarios. Heppener espera que la ESA haya finalizado la selección para finales de noviembre de 2007. Mientras tanto, el pasado 21 de marzo la ESA reforzó sus lazos con otra potencia espacial: la NASA (la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio de EEUU). El nuevo acuerdo bilateral de ayuda transversal a la red y a las operaciones cubre la prestación de servicios mutua para aquellas misiones en las que no se haya dispuesto un memorándum de acuerdo, normalmente debido a su corto plazo o al alcance limitado de la ayuda. En el acuerdo se incluye la cooperación en temas de seguimiento, navegación y sistemas, y en particular: - telemetría bidireccional y servicios de seguimiento y mando; - navegación espacial, lo que incluye utilidades para el cálculo las trayectorias de la nave y de interferometría de muy larga base; - sistemas para el seguimiento de las operaciones de la misión y de los datos del terreno. «Este acuerdo viene a decir que la ESA y la NASA pueden proporcionarse, con una rapidez mayor, apoyo mutuo en temas de redes y servicios, lo cual se está convirtiendo en algo muy importante», afirmó Manfred Warhaut, jefe del departamento de operaciones de la misión. «Compartir los recursos es una forma inteligente y eficaz para conseguir realzar el valor de la ciencia del espacio en una época en que los presupuestos son limitados.»
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Rusia