Skip to main content

Article Category

Article available in the folowing languages:

Los jóvenes fomentan el cambio social: ¿cómo se pueden integrar en la sociedad?

La participación democrática es un deber y un derecho de cada ciudadano, pero es importante que las nuevas generaciones se sientan bien recibidas y respetadas por la clase política y que vean que se aprecian sus aportaciones. Después de los años de austeridad que han afectado de forma desproporcionada a los jóvenes europeos, es muy importante animarlos a implicarse en la política y la sociedad de manera positiva. Un proyecto financiado con fondos europeos ha estado investigando los mejores métodos para conseguirlo.

Sociedad

La doctora Jo Deakin, coordinadora del proyecto PROMISE (PROMoting youth Involvement and Social Engagement: Opportunities and challenges for ‘conflicted’ young people across Europe) comenta: «Los jóvenes fomentan el cambio social, motivados, en parte, por los retos que les impiden el progreso en la sociedad: la falta de oportunidades, recursos y respeto. El objetivo de este estudio es explorar las respuestas de los jóvenes a estos desafíos, centrándonos particularmente en jóvenes que se enfrentan a problemas con las autoridades». Los estigmas, las etiquetas y los estereotipos: un cóctel peligroso Las causas principales del desinterés de los jóvenes en la participación en los asuntos sociales y políticos son los estigmas y las etiquetas. La doctora Deakin explica: «Los jóvenes necesitan un sentido de pertenencia para participar. Los resultados de la investigación demuestran que dicho sentimiento de pertenencia a una comunidad más amplia que comparte los mismos valores es un factor fundamental para convertir dichos estigmas negativos en una participación positiva. Hemos visto a jóvenes estigmatizados demostrar una increíble motivación de luchar en asuntos que les afectan cuando se han sentido parte de una comunidad más grande». ¿Cuál es la clave del sentimiento de pertenencia? Los adultos de mayor edad que comparten sus mismos puntos de vista y les confían responsabilidades y las figuras de autoridad que les tratan con respeto. Por supuesto, las circunstancias socioeconómicas del joven también entran en juego. La doctora Deakin señala: «La mayoría de los jóvenes a los que, las figuras de autoridad, los medios de comunicación, etc., de algún modo etiquetan como “problemáticos”» suelen ser los que han experimentado las peores desventajas en sus vidas. Entre ellas, la pobreza, la desintegración familiar, la violencia doméstica, la muerte de un ser querido, los problemas escolares y la falta de relaciones y de modelos estables y positivos. Es muy fácil que estos jóvenes se vean atrapados en un ciclo de desconexión y aislamiento de la sociedad del que es muy difícil salir». Otros desafíos importantes Muchas de las intervenciones formales por parte de los sistemas de justicia y bienestar a las que se enfrentan los jóvenes solo sirven para estigmatizarlos aún más y fomentar el conflicto en vez de resolverlo. «Debido a estos sistemas, muchos jóvenes se sienten desvinculados de su comunidad local y especialmente de los que están en el poder, pero nuestros estudios demuestran que la confianza es una fuerza increíblemente positiva para integrar a los jóvenes en la vida social y política. Cuanto más puedan confiar, mayor será su participación», afirma la doctora Deakin. El proyecto PROMISE también ha descubierto la importancia crucial del acceso a la educación de calidad en la integración de los jóvenes, así como el importante papel de las escuelas y los padres. La doctora Deakin explica: «Cuanto menor sea el nivel educativo al que estos jóvenes hayan podido acceder, menores serán las posibilidades de que busquen información sobre asuntos sociales y políticos, o de que estén activos en dichos ámbitos». Un estudio llevado a cabo en diez países El equipo de PROMISE se valió de un comparador etnográfico de la participación activa de jóvenes en diez países europeos y descubrió que no hay dos países iguales. «Sin embargo, había similitudes en las experiencias de los jóvenes. En definitiva, los jóvenes de todos los países creen que las autoridades no les escuchan, lo que reduce su confianza e impide la participación», explica la doctora Deakin. La vivienda se convirtió en un problema principal para los jóvenes españoles después del estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. «En este caso, investigamos los diferentes métodos innovadores (como ofrecer trabajos de mantenimiento en vez del pago de alquileres, vivir en comunidad e incluso construirse su propia casa) que los jóvenes españoles han usado para reformar el sistema de la vivienda, y así involucrarse directamente en la elaboración de un futuro propio», explica la doctora Deakin. Mientras tanto, en Rusia, la comunidad LGBT que sufre la discriminación instigada por el Gobierno se sintió motivada a trabajar en el desarrollo de asociaciones activistas e iniciativas sociales impulsadas por los jóvenes. Al tiempo, en Italia, otro colectivo de jóvenes, los desfavorecidos artistas callejeros, trabajó por transformar su marginación en un rasgo positivo. En palabras de la doctora Deakin, «una especie de cultura de la marginación». ¿Cuál es el mensaje final para los responsables políticos? La doctora Deakin y su equipo estarán muy ocupados hasta finales de abril de 2019 (fecha en la que termina PROMISE) con el desarrollo de pautas para profesores y monitores de jóvenes, así como con la incorporación a la política de cada uno de los países que participa en el proyecto. Pero, ¿cuál es su mensaje final para los responsables políticos? «Deberían centrarse principalmente en los siguientes cuatro asuntos: reconocer los diferentes estilos de vida de los jóvenes, mejorar el reconocimiento y el apoyo a las iniciativas impulsadas por los jóvenes, promover estructuras de apoyo eficientes y crear espacios (urbanos) seguros para los jóvenes».

Palabras clave

PROMISE, juventud, jóvenes, autoridades, estigma, participación, educación

Descubra otros artículos del mismo campo de aplicación