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Nuevo estudio sobre la movilidad laboral en Europa

Un estudio financiado con fondos comunitarios sobre la movilidad laboral en Europa ha revelado un panorama complejo en el que pocas personas desean abandonar su región de origen, mientras que muchas están dispuestas a hacer largos desplazamientos a diario y realizar viajes de ...

Un estudio financiado con fondos comunitarios sobre la movilidad laboral en Europa ha revelado un panorama complejo en el que pocas personas desean abandonar su región de origen, mientras que muchas están dispuestas a hacer largos desplazamientos a diario y realizar viajes de negocios periódicamente para cumplir las exigencias del mercado laboral actual. Además, este estudio saca a relucir las dificultades que muchos padres y, sobre todo muchas madres, afrontan para compaginar la movilidad laboral con su vida familiar y evidencia que, para muchos, la movilidad no es una elección personal, sino su única salida para ganarse la vida. Este estudio se llevó a cabo en el marco del proyecto «Movilidades laborales y vidas familiares en Europa», financiado mediante el área temática «Ciudadanos y gobernanza en una sociedad basada en el conocimiento» del Sexto Programa Marco (6PM). Los resultados definitivos de este proyecto fueron presentados en un evento que tuvo lugar el pasado 17 de octubre en el Parlamento Europeo de Bruselas (Bélgica). Los socios del proyecto encuestaron a más de siete mil personas en edad laboral de seis países europeos acerca de sus actitudes hacia la movilidad laboral y sus experiencias con la misma, así como las repercusiones de dicha movilidad en su carrera profesional, vida familiar, vida social y bienestar personal. Se estudiaron los distintos tipos de movilidad, desde las estancias prolongadas en otra región o país, hasta los viajes de negocios y los desplazamientos diarios o semanales para llegar al lugar de trabajo. Alrededor de la mitad de los encuestados se clasificó como «móvil» de alguna forma, bien ahora o en el pasado. La forma más común de movilidad resultaron ser los desplazamientos al trabajo de larga distancia: el 41% de los encuestados «móviles» gastaba al menos dos horas al día en ir y volver al trabajo. Además, un 29% afirmó que pasaba más de sesenta noches al año fuera de casa por motivos de trabajo (viajes de negocios, vuelta al hogar los fines de semana y trabajo por temporadas). Tan sólo el 14% se había trasladado a otra región de su país por motivos laborales, mientras que el 3% había trabajado en el extranjero temporalmente y el 2% había emigrado. El estudio reveló asimismo que la movilidad no es una característica vital que esté distribuida de forma homogénea en la población: quienes poseen título académico tienen más probabilidad de trasladarse que quienes carecen de él; los jóvenes son más móviles que los mayores; y los hombres tienen más probabilidades de ser móviles que las mujeres. Cabe agregar que, mientras que los jóvenes y quienes poseen estudios universitarios se muestran más dispuestos a trasladarse, los trabajadores de más edad y quienes carecen de titulación suelen preferir permanecer en su región e ir y volver al trabajo. Una conclusión muy interesante del estudio tiene que ver con el efecto de la paternidad o maternidad en la movilidad. Resumiendo, la movilidad parece reforzar los papeles tradicionales de la pareja: si el padre se desplaza, la madre suele asumir la mayor parte del trabajo doméstico y el cuidado de los hijos. Son muy pocos los casos de mujeres «móviles»; las mujeres sin hijos que se desplazan por motivos laborales no suelen decidirse a tenerlos. Los investigadores señalan que estas conclusiones plantean una serie de disyuntivas a las autoridades políticas. «En primer lugar, la movilidad laboral suele ser difícil de compaginar con las tareas paternas o maternas», afirmó el coordinador del proyecto, el profesor Norbert Schneider de la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz (Alemania). «El incremento de esta movilidad puede disuadir a las mujeres de tener hijos.» Además, el hecho de que la movilidad fomente la continuidad de los papeles tradicionales en la pareja sitúa la movilidad en conflicto con el objetivo de la igualdad entre los sexos. «Los responsables políticos deben mitigar estas consecuencias negativas de la movilidad», señaló el profesor Schneider. Para mucha gente, la movilidad supone, en general, una experiencia positiva. Pero para alrededor de la quinta parte de los trabajadores móviles no se trata de una elección personal, sino de su única salida para ganarse la vida. Estos trabajadores suelen sentirse menos satisfechos en su experiencia con la movilidad. Es más, entre estas personas es menos probable que los costes de sus desplazamientos (como los costes de mudanza y transporte) sean sufragados por su empleador, en comparación con quienes se desplazan para trabajar por decisión personal. «Vivimos una época en la que cada vez se exige más la movilidad profesional, y es responsabilidad de los políticos y la empresa el desarrollar nuevas estrategias que, por un lado, fomenten dicha movilidad entre los europeos y, a la vez, mitiguen las consecuencias negativas que lleva aparejadas», adujo el profesor Schneider. Los políticos podrían, por ejemplo, mejorar las infraestructuras de transporte para reducir los tiempos de desplazamiento y mejorar el acceso a los centros que se hacen cargo de los hijos, para hacer más fácil el compaginar el cuidado de éstos con la movilidad laboral. Por su parte, las empresas podrían contribuir no exigiendo desplazamientos innecesarios y permitiendo a sus empleados un horario más flexible o que trabajen desde casa.

Países

Bélgica, Suiza, Alemania, España, Francia, Polonia

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