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Un estudio comunitario ve futuro al emblemático pino albar

Los temores a que el pino albar (Pinus sylvestris) desaparezca en Escocia por falta de variación genética son infundados, o casi, según un equipo de investigadores europeos que ha descubierto que los emblemáticos bosques de este árbol aún conservan restos de sus antepasados y ...

Los temores a que el pino albar (Pinus sylvestris) desaparezca en Escocia por falta de variación genética son infundados, o casi, según un equipo de investigadores europeos que ha descubierto que los emblemáticos bosques de este árbol aún conservan restos de sus antepasados y contienen una variación genética que puede contribuir a regenerar las poblaciones futuras. El trabajo, publicado en la revista Heredity, es fruto del proyecto EVOLTREE («Evolución de los árboles como impulsores de la biodiversidad terrestre»), al que se adjudicaron 14,3 millones de euros por medio del área temática «Desarrollo sostenible, cambio planetario y ecosistemas» del Sexto Programa Marco (6PM) de la UE. Los bosques de pino albar de las Tierras Altas de Escocia son cuanto queda del antiguo y extenso bosque de Caledonia, que cubrió gran parte de la zona norte de la Gran Bretaña desde el final de la última glaciación hasta hace poco más de cuatrocientos años, cuando empezó a menguar por la tala excesiva y la llegada de la agricultura intensiva. Antes se pensaba que la desaparición de aquellos árboles conllevó la pérdida de gran parte de la diversidad genética que atesoraban. Por ello se temía que una falta de diversidad genética dificultase el que las poblaciones restantes de pino pudieran adaptarse y sobrevivir a nuevas condiciones como las impuestas por el cambio climático. Por esta razón investigadores del Centro de Ecología e Hidrología (CEH), la Universidad de Edimburgo y el Instituto Macaulay de Investigación sobre el Uso del Suelo, todos del Reino Unido, así como la Academia de las Ciencias de Polonia, estudiaron las poblaciones escocesas restantes para calcular la variación genética remanente. Además las compararon con los bosques de pino albar que permanecen intactos en la Europa continental y Asia. Los científicos observaron las similitudes entre los genes de estos árboles y descubrieron que en los bosques escoceses perviven restos de los antepasados que colonizaron Gran Bretaña al término de la última glaciación y que, por tanto, existe una variación genética que puede ayudar a regenerar las poblaciones futuras. Además, se ha descubierto que las poblaciones de Escocia son al menos igual de diversas genéticamente que sus parientes continentales. «Aunque se asocie tanto a Escocia, el pino albar debe mucho a sus raíces europeas», aseguró el Dr. Stephen Cavers, ecólogo empleado en la delegación de Edimburgo del CEH y coautor del artículo que informa de los resultados de esta investigación. «El análisis del ADN [ácido desoxirribonucleico] de estos árboles nos ha enseñado mucho sobre la forma en que estos bosques se extendieron tras la última glaciación. Dada la gran fragmentación de la población actual, nuestros resultados son determinantes para prever la capacidad de adaptación de estos bosques a futuros cambios.» No obstante, los autores reconocen la dificultad de especificar el origen de dicha diversidad genética. Según indican, estos árboles pueden ser muy longevos y alcanzar incluso una edad de nada menos que setecientos años, por lo que los bosques actuales pueden estar formados por árboles separados en apenas unas decenas de generaciones de los primeros «inmigrantes» que llegaron al Reino Unido tras el deshielo. Los análisis de ADN sugieren que estos primeros inmigrantes llegaron en dos oleadas. La primera habría llegado poco después del deshielo a las Tierras Altas noroccidentales de Escocia, quizás desde Irlanda; la otra habría llegado desde Europa central y se habría asentado en la zona oriental de las Tierras Altas. El Dr. Cavers informó que su equipo se propone «proseguir el estudio para tratar de averiguar si hay genes concretos que capacitaron a los árboles de las Tierras Altas para soportar el severo clima escocés». El hallazgo de tales genes sería útil para las campañas de reforestación, ya que sus responsables podrían plantar únicamente las variedades de árbol que mejor se adaptasen al clima local. Ésta sería una contribución muy destacada al proyecto a largo plazo que ya está en marcha para proteger y recuperar a estos supervivientes de lo que antaño fue un vasto bosque.

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