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Publicados los resultados del Plan europeo de consumo de fruta en las escuelas, valorado en 90 millones de euros

La promoción de hábitos alimentarios sanos desde una edad temprana es el cometido del «Plan de consumo de fruta en las escuelas» (School Fruit Scheme), financiado con fondos europeos, el cual ha beneficiado -según su último informe- a 8 146 290 niños de 54 267 centros educativ...

La promoción de hábitos alimentarios sanos desde una edad temprana es el cometido del «Plan de consumo de fruta en las escuelas» (School Fruit Scheme), financiado con fondos europeos, el cual ha beneficiado -según su último informe- a 8 146 290 niños de 54 267 centros educativos durante el curso académico 2010-11, lo que implica un incremento del 70 % con respecto al curso anterior. Además ha aumentado la demanda de frutas y verduras en comparación con el año anterior, ascendiendo a 43 730 toneladas en los Estados miembros de la UE-24. El gasto anual de 90 millones de euros se deriva de una campaña en marcha con la que se pretende frenar el auge de la obesidad infantil en la Unión Europea. Pese a que sólo lleva funcionando tres años, se ha publicado un informe de evaluación que muestra la repercusión de esta campaña hasta el momento. Este plan se centra en reducir el número de niños de la UE que presentan sobrepeso, que se sitúa en los 22 millones (5,1 de los cuales son obesos). Conforme a la tendencia actual en la UE, se calcula que cada año la cifra podría incrementarse en 1,2 millones de niños con sobrepeso (300 000 obesos) adicionales. Los estudios realizados hasta la fecha han demostrado un incremento de los problemas relacionados con el sobrepeso a edades infantiles. Estas estadísticas se han asociado al decreciente consumo de frutas y verduras frescas entre los jóvenes y las personas de procedentes de un estrato socioeconómico bajo. En parte se achaca a la expansión de hábitos alimentarios perjudiciales el radical aumento de patologías crónicas importantes relacionadas con la dieta, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes de tipo 2 y algunas formas de cáncer. Según una comparación del consumo a escala internacional, numerosos países europeos se encuentran considerablemente por debajo del nivel recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomienda consumir no menos de 400 gramos de frutas y verduras al día. El volumen del mercado de las frutas y las verduras en la UE refleja una tendencia descendente en la última década que a su vez indica una bajada del consumo. El Plan de consumo de fruta en las escuelas se creó precisamente en respuesta a este fenómeno y con el cometido de cambiar estas estadísticas. Se puso en marcha en el año académico 2009-2010, después de que el Consejo de Ministros de Agricultura aprobara la propuesta de la Comisión de emprender una campaña en toda la Unión Europea dedicada a proporcionar frutas y verduras a los niños en edad escolar. El colectivo objetivo era en principio el compuesto por los niños de entre 1 y 18 años, pero muchos Estados miembros se han concentrado en los de entre 6 y 10 años. En el informe mencionado se destaca también que la variedad de productos constituye un elemento importante para que la iniciativa cumpla su cometido. Por norma se ofrecen entre cinco y diez frutas y verduras distintas para que los niños se acostumbren a sus sabores y texturas. Las frutas preferidas han sido las manzanas, las naranjas y los plátanos, mientras que entre las verduras destacan las zanahorias, los tomates y los pepinos. Los Estados miembros coincidieron en la relevancia de contar con dicha variedad pues a más opciones de frutas y verduras ofrecidas, mayores serán las probabilidades de que el Plan de consumo de fruta en las escuelas surta un efecto duradero en el comportamiento nutricional de los menores. En el análisis de evaluación se destaca también como clave del éxito la distribución gratuita de las frutas y las verduras, así como la realización de iniciativas educativas y de concienciación como las visitas a granjas y la organización de clases de cocina. La mayoría de los Estados miembros se percató también de la positiva influencia de este plan en el consumo de frutas y verduras por parte de los niños y observó incluso un mayor consumo de otras frutas y verduras aparte de las proporcionadas a los niños. El programa ha alcanzado una relevancia particular en lo que se refiere a los niños desfavorecidos de un nivel socioeconómico bajo. En palabras de Susanne Løgstrup, presidenta de EPHAC (Consorcio europeo de salud pública y agricultura): «Se trata sin duda de tendencias positivas que conviene aprovechar. El plan de consumo de fruta en las escuelas representa un modelo excelente. Demuestra que la inversión pública merece la pena al promover una vida sana entre aquellos que más deben preocuparnos, nuestros niños.» Y añadió: «Este plan europeo es un ejemplo brillante de promoción de la salud mediante políticas y demuestra los beneficios que deparan las sinergias entre ámbitos políticos como los de la agricultura y la salud pública.» En sus propuestas para la reforma de la política agraria común en el horizonte de 2020, la Comisión propone reforzar este plan elevando su presupuesto total, incrementando las tasas de cofinanciación y ampliando la lista de medidas subvencionables. Así será posible que un número aún mayor de niños aprovechen los beneficios de esta iniciativa sobre hábitos alimentarios sanos.Para más información, consulte: Comisión Europea; Agricultura y Desarrollo Rural: http://ec.europa.eu/agriculture/sfs/index_es.htm Red Europea del Corazón: http://www.ehnheart.org/ Organización Mundial de la Salud: http://www.who.int/es/