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An edible and biodegradable, ZERO SUGAR straw to accompany cold drinks or cocktails, preventing plastic residues.

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Pajitas comestibles para «beber de forma responsable»

No tire esa pajita de plástico, matará a criaturas marinas. En su lugar, consiga una que pueda comerse.

Cambio climático y medio ambiente
Sociedad

Los residuos plásticos de los envases de alimentos o bebidas son ligeros y es fácil que el aire o el agua los arrastren. Cada año, más de 8 millones de toneladas se acumulan en los océanos del mundo, pero no se biodegradan y esta cifra aumenta de forma drástica. Esa cantidad de plástico introduce sustancias tóxicas en el agua. Sin embargo, uno de los efectos más obvios del plástico es que los animales marinos se lo comen. Nueve de cada diez aves marinas tienen plástico en sus intestinos. Cada vez se encuentran más animales marinos muertos porque sus estómagos están llenos de plástico indigerible. De manera más directa, el pescado capturado para el consumo humano contiene plástico, por lo que el material está entrando en la cadena alimentaria humana. Las pajitas constituyen aproximadamente el 4 % de los residuos plásticos, pero se encuentran entre los artículos más comunes en las playas. En todo el mundo se utilizan más de 1 000 millones de pajitas al día. El consumo total entre la Unión Europea y los Estados Unidos asciende a más de 200 000 millones al año. Luchar contra las causas El proyecto financiado con fondos europeos Sugar Free Sorbos desarrolló una manera de reducir el problema de la contaminación por las pajitas. La respuesta se basa en hacer que las pajitas sean comestibles. Si se comen en lugar de tirarse, su impacto ambiental será cero. El nombre del proyecto se deriva del plural de la palabra «sorbo». Durante 2017, la empresa introdujo la pajita Sorbos original. Era rígida pero también flexible, como una pajita de plástico, y duradera. Un producto popular que, sin embargo, añadía color a las bebidas y daba un sabor dulce. Un mes después de la comercialización del producto original, los clientes solicitaron una versión sin azúcar con las mismas características físicas. Todo nuevo Lograrlo no era simplemente una cuestión de eliminar el azúcar. Según Christian Bañuelos, director de desarrollo de negocio del proyecto: «Una pajita sin azúcar significa comenzar con una nueva materia prima. Al usarla, nuestra maquinaria existente no podría producir pajitas con la misma densidad que el producto anterior». El nuevo material también originó problemas en las etapas de corte y secado del proceso de fabricación. En un principio, los investigadores del proyecto esperaban poder reutilizar tanto como fuera posible del proceso de fabricación anterior, pero resultó imposible. Bañuelos añade: «Cuanto más probábamos, peor era el resultado. Entonces, un día, todo confluyó, y nos dimos cuenta de que teníamos un material que podríamos desarrollar en un producto apto sin azúcar». En el nuevo prototipo se encontró un término adecuado entre la rigidez y la flexibilidad, para crear una pajita duradera. Su vida útil es de aproximadamente dos años si se almacena en un ambiente seco. La nueva versión se utiliza como cualquier otra pajita, y también es comestible. El prototipo no colorea ni endulza las bebidas. El equipo construyó una nueva planta junto a la anterior, y planea seguir fabricando ambas versiones en paralelo. Si el proyecto obtiene más fondos europeos, la producción comenzará en 2020, de lo contrario tardará uno o dos años más. Los socios esperan llegar al mercado mundial en 2025, con una producción inicial de 550 millones de pajitas al año. Esta innovación podría marcar un antes y un después en el problema de la presencia de plásticos en el medio ambiente.

Palabras clave

Sugar Free Sorbos, plástico, pajita, sin azúcar, comestible, océano, impacto ambiental

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