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Nuevos modelos ofrecen caminos realistas e integrales hacia la descarbonización para 2050

De por sí, cumplir los objetivos del Acuerdo de París ya supone un gran desafío sin tener que elegir entre incontables maneras de conseguirlo. Sin embargo, esta es exactamente la situación en que se encuentran los responsables políticos de toda Europa. El proyecto INNOPATHS se ha propuesto ayudarlos a realizar la mejor selección posible de tecnologías para los futuros sistemas energéticos.

Cambio climático y medio ambiente

Desde hace ya tres años, el equipo de INNOPATHS (Innovation pathways, strategies and policies for the Low-Carbon Transition in Europe) ha estado elaborando caminos para descarbonizar el sistema energético y predecir el impacto económico de dichos caminos. Se trata de una información de un valor incalculable para los responsables políticos. Aunque saben exactamente lo que se debe hacer para alcanzar las cero emisiones de gases de efecto invernadero para 2050, podrían sentirse fácilmente desbordados por el tamaño del desafío o poco dispuestos a afrontar un potencial rechazo político a medidas que excederían el límite de lo que los votantes consideran aceptable. «Sin duda, nadie puede estar seguro del impacto de avanzar hacia un sistema energético sin emisiones de carbono. Afrontamos conexiones complejas entre los cambios del sistema energético y la economía, y sabemos que los sistemas complejos suelen responder a las intervenciones de forma inesperada y, a veces, contradictoria», afirma Paul Ekins, director del Instituto de Recursos Sostenibles del University College de Londres y coordinador de INNOPATHS. «Sin embargo, los modelos pueden proporcionar información valiosa sobre esas posibles respuestas. Ese es exactamente el enfoque de nuestro proyecto para aumentar los conocimientos». Ekins y su equipo se centraron en diversos aspectos de la descarbonización. En cuanto al sistema energético, llevaron a cabo un análisis exhaustivo y una evaluación de las tecnologías disponibles, cómo cambiarán a lo largo del tiempo y el alcance de las adaptaciones que suponen para nuestro actual sistema energético. A partir de ahí, investigaron las maneras en que los diferentes sectores —energía, industria, transporte, construcción y agricultura— se verían afectados, así como el papel que tiene el sector financiero en facilitar la descarbonización. Finalmente, evaluaron los efectos de la descarbonización en nuestros mercados laborales. «Actualmente, intentamos agrupar toda esa información en un modelo económico mundial. El cual identificará cada país europeo por separado a fin de que podamos ofrecer información precisa para Europa a nivel nacional, aunque dentro de un contexto mundial modelado de forma coherente», explica Ekins.

Hacia la descarbonización

Además de desvelar las medidas de descarbonización y sus consecuencias, el proyecto también aclara los diferentes caminos o supuestos mediante los cuales se pueden lograr los objetivos de cero emisiones para 2050. El equipo concibió cuatro supuestos en total. El primero se denomina «Nuevos actores y sistemas». Se trata de un panorama de gran electrificación con una alta proporción de nuevos generadores y prosumidores. El segundo, «Renovación de operadores», se centra en la captura y el almacenamiento de carbono o energía nuclear motivados por el nuevo impulso político. «Los vectores energéticos finales no cambian substancialmente, pero la oferta sí: sólidos, líquidos y gases se proporcionan a partir de la bioenergía y “power-to-x”; BECCS (combinación de bioenergía con captura y almacenamiento de carbono) se utiliza ampliamente y se le añade hidrógeno a las redes de gas en que la conmutación es sencilla», comenta Ekins. El tercer supuesto es el de «Eficiencia y suficiencia», con niveles muy altos de eficiencia en los edificios (bombas de calor y renovaciones de alta especificación) y el transporte (electrificación), así como cambios en la demanda industrial. Finalmente, el cuarto supuesto contempla la «Europa de múltiples velocidades», con diferentes niveles de ambición y tipos de medidas en distintas partes de la Unión Europea, además de los diversos países centrados en diferentes planteamientos de mitigación. Tal y como subraya Ekins, cada camino también tiene una descripción coherente y equivalente de su dimensión social. «Cuanto más trabajo en este ámbito, más convencido estoy de que la descarbonización total de Europa no solo es posible, sino que puede llevar a una sociedad próspera que sea más sana y tenga una mejor calidad de vida global que en la actualidad. Aunque para lograrlo se necesitará cierto nivel de intervención política y entendimiento público, lo cual no tiene precedentes y no creo que aún lo tengamos», afirma. Dado que el proyecto planea ofrecer su modelización completamente detallada a finales de noviembre de 2020, los responsables políticos y otras partes interesadas tendrán acceso a mucha más información que antes. Ya se están desarrollando las nuevas herramientas para ayudarlos, a saber: i) una herramienta de matriz tecnológica con la estimación de los actuales y futuros costes e incertidumbres de las tecnologías; ii) una herramienta para la evaluación del marco político a fin de entender mejor la formulación de políticas para estrategias hipocarbónicas; y iii) un simulador de descarbonización interactivo que permita a los usuarios conformar su propia visión sobre los supuestos de descarbonización para todos los Estados miembros, hasta 2050 o, incluso, 2070. Esperamos que estos conocimientos fortalezcan su confianza en la creación de una sociedad sin emisiones de carbono para 2050 que aproveche por completo sus beneficios.

Palabras clave

INNOPATHS, descarbonización, Acuerdo de París, caminos, sistema energético, mitigación

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